En La Mira — Boletín de reseñas críticas

ISSN 2618-3056

#5, MISCELÁNEAS / Sep, 2013

LO Común entre Oberá y Asunzión

Por “común” significamos, en primer lugar, la riqueza común del mundo material el aire, el agua, los frutos del suelo, y toda la generosidad de la naturaleza que en los textos políticos clásicos europeos son a menudo reclamados como herencia de la humanidad en su conjunto, para ser compartidos. Consideramos común también y más importante a aquellos resultados de la producción social que son necesarios para la interacción social y la producción ulterior, tales como conocimientos, lenguaje, códigos, información, afectos, etc. Esta noción de común no pone a la humanidad separada de la naturaleza, como su explotador o guardián, sino que focaliza más bien en las prácticas de interacción, cuidado, y cohabitación en un mundo común, promoviendo los beneficios y limitando las formas perjudiciales de lo común. En la era de la globalización, las cuestiones de mantenimiento, producción, y distribución de lo común en ambos sentidos y en el marco ecológico y socioeconómico se vuelven cada vez más centrales.

Toni Negri

 

Lo privado pertenece al reino de lo mío: Tu coche, mi libro, su notebook, etc.

Lo público se puede usar, compartir: una plaza, la vereda, una biblioteca, la universidad, el mingitorio del restaurant, etc.

Pero hete acá que venimos a desmarcarnos de esta sacrosanta dicotomía valiéndonos del concepto, desarrollado por Negri, de lo común.

Lo que tenemos de común los humanos, las palabras, el pensamiento, etc. La capacidad de hablar y de pensar es el reino tercero que se equidista claramente de las dos puntas del binomio dualista-aristotélico tradicional.

Vemos aparecer entonces que las divisiones políticas no son más que privatizaciones territoriales maquinadas por el poder bélico-inventivo del señor de los señores de lo público par excellence: el estado nacional.

Cruzando estas fronteras está la vida verdadera según el novísimo Pensamiento Italiano. Los países surgidos así son cuadriculas prorrateadas por lo público y lo privado a su vez atravesados, no solo a lo largo y ancho y en profundidad por lo común, sino topológicamente.

El fantasma que puede atravesarlos sin quebrarlos o desvirgarlos de sus posturas de hierro es lo común de lo humano, el lenguaje y el pensamiento, los productos del lenguaje y del pensamiento humano. Las artes y las letras, las filosofías y las ciencias…

La General Intellect (sí Marx pero póstumo y no está en el Das Kapital santo y canónico) es la que mueve y motoriza el mundo, la antaño escrachada superestructura en realidad es la esfera productora del mundo y sus entes…La fábrica, el obrero, es al final la mente, la inteligencia, un ente “inmaterial”.

El comunismo es ya real con la comunitas creada en torno a los bienes-signos del mundo capitalista que usamos y karaokeamos día a día sin darnos cuenta.

El detournement comunista de los fetiches capitalistas es hoy innato y natural, como manejar un auto sin pensar en ello o coger filmando la superescena ¡con el Smartphone!

Doble actividad todo el tiempo, una oficial y respetuosa das leyes del politbur(r)ó kapitalista, y otra, acelerada o en ralentí, en las sombras, klandé, mau, paródica, pastiche sangriento, silbido atonal remedante, kachiäi de la melodía central, shanzhai (improvisación, precuela, pastiche, paráfrasis, parodia, homenaje, mímica, eco, alusión, intertextualidad, karaoke, añadiría el hooligan zurdo de Stewart Home) de Cidadi del Este…

Al cognatariado de vida vertiginosa agitada de fulgurantes ataques de pánico de los tiempos da cibercultura le oponemos un lumpencognatariado que brota cual doctor Jekill dentro de él desordenando lo impuesto por las modas semiocapitalistas. (Entonces) Es un poeta de los miles (Bifo) que nos salvarán del día a día oficial.

 

Cristino Bogado es poeta, ensayista, narrador y director de JAKEMBÓ EDITORES. Colabora en revistas culturales de Paraguay, España, Perú, Brasil, México, entre otros países.

#5, RECOMENDADOS / Sep, 2013

El escritor y sus fantasmas

Si leemos El túnel o Sobre Héroes y Tumbas, o Abaddón el Exterminador, de Ernesto Sábato; nos construiremos un imaginario sobre estas novelas. Pero al leer El Escritor y sus Fantasmas, tenemos la posibilidad de aproximarnos a su mundo, que seguramente con otros condicionantes -históricos, personales, políticos, etc.- lo construyeron.
Es un libro para tenerlo siempre cerca, y con él, a Sábato. Frases, pensamientos, transcripciones, discurren en sus páginas sin un orden específico; y así, nos invita a conocer su universo; como una gran biblioteca desparramada en apenas 224 páginas.
El arte, la literatura, la ficción. Chagall, Dostoiewski, Kafka. Marx, la o las revoluciones. Pero sobre todo, el artista, que tan generosamente nos convida con un café en el living de sus recuerdos y obsesiones.
Su lectura termina siendo una charla con don Ernesto y, seguramente no estaremos de acuerdo con él en muchas cosas, pero es su mundo y hay que ser respetuoso con el artista. No son muchos los que nos permiten una conversación íntima. Y es ésta oportunidad la que nos ayudará a construir nuestro propio imaginario.
Algún día, cuando tengamos algo para decir, y las herramientas necesarias, lo recordaremos. 

Mario Juan Kitagrocki es escultor. Artista plástico y Técnico en Medios Audiovisuales y Fotografía

Datos de la obra:
Título: El escritor y sus fantasmas.
Autor: Ernesto Sábato
Año: 2002 (1967)
Bs. As.: Seix Barral – Planeta
Pp: 224

Link editorial: https://www.planetadelibros.com/libro-el-escritor-y-sus-fantasmas/13010#soporte/51081

#4, TAPA / Ago, 2013

Las anomalías posibles

Desde épocas remotas la aparición del monstruo ha indicado supuestas predicciones, anuncios, manifestaciones del porvenir… las diferentes representaciones de esas criaturas imaginadas, ha dado de qué escribir y narrar durante siglos. Ya sean expresiones de los miedos internos, tanto quimeras de un mundo maravilloso, siempre nos remiten a una realidad; diferente a la conocida, pero real en sí misma, tautológica.

El filósofo Michel Foucault, en su libro Los Anormales (1974-1975), señala que “el monstruo es, en cierto modo, la forma espontánea, la forma brutal, pero, por consiguiente, la forma natural de la contranaturaleza. Es el modelo en aumento, la forma desplegada por los juegos de la naturaleza en todas las pequeñas irregularidades posibles. Y en ese sentido (…) el gran modelo de todas las pequeñas diferencias. Es el principio de inteligibilidad de todas las formas (…) de la anomalía” (p.62). Por supuesto, él se refería a la naturaleza monstruosa y criminal del hombre. Hablaba de un individuo a corregir, un hombre anormal, pero corriente. A diferencia del monstruo como excepción de esa regularidad cotidiana.

En el espacio de arte Salatomillo, hasta mediados de agosto, Rocío Mikulic nos presenta irregularidades, excepciones, en una muestra titulada Incertidumbre del devenir. Concentradas en detalles precisos, perfeccionistas, sus líneas y trazos compulsivos nos introducen a un universo plagado de pequeños monstruos que, engendrados y domesticados por su mano – como señala ella-, han ido adquiriendo vida propia, se han emancipado de su creadora y nos conceden un relato personal, subjetivo. Con formas zoomorfas y del reino vegetal, en algunas escenas, ellos se aíslan de su propio hábitat y se nos presentan solitarios, reflexivos, expectantes. En otras, deciden revelar sus vidas, sus actividades, sus luchas. Nos miran, con ojos afligidos, perplejos. Algunos parecen acarrear pesadas cargas existenciales sobre sus espaldas. ¿Las soportarán? No lo sabemos…

Sí sabemos que, el hecho de darles vida sobre el papel y no saber cómo evolucionarán, cómo mutarán, ha sido –y es- una constante en Mikulic. Pero ella los deja ser; y ellos, nos manifiestan una y otra vez incertidumbre en su devenir. Una sensación que no les permite augurar un futuro hábitat de este lado -desde dónde los observamos. Quizás seamos nosotros los monstruos a sus ojos, destruyendo nuestro futuro, a cada paso de “progreso” que damos en nuestra biósfera. Tal vez por ello, se refugian allá, en el papel, en las tintas, en el mundo del dibujo. Ya que allí –bien lo saben ellos- son las anomalías posibles y vivirán por siempre.

 

Valeria Darnet es Licenciada en Artes Plásticas. Docente UNaM. Artista Grabadora.

Imagen: https://salatomillo.wordpress.com/2013/07/24/las-anomalias-posibles/

 

 

#4, CINÉFILOS / Ago, 2013

Un desconocido viaje al infinito

Es sabido que el cine de ciencia ficción brinda respuestas a preguntas existenciales que hacen que algunos creativos del séptimo arte creen las más fascinantes historias, lo que no es tan conocido es que una de estas cuestiones giró tanto en la cabeza de Gustavo Mosquera, un cineasta y profesor argentino, que en 1995 lo llevó a preguntarle a sus alumnos: ¿Es posible viajar a la velocidad del pensamiento? Tal fue la reacción del grupo que juntos emprendieron un viaje -que parecía infinito- hacia el mundo del cine. La respuesta llegó al año siguiente y se llamó Moebius, una película de bajo presupuesto, muy bien resuelta, que obtuvo gran repercusión en festivales internacionales. Lamentablemente, en ese momento, el cine nacional pasaba tan desapercibido que este tren nos pasó por al lado sin que lo percibamos, aunque por momentos se detiene en la estación del cine de culto. Este film, basado en el cuento Un tren llamado Mobius (1950) de Armin Joseph Deutsch, cuenta la historia de Daniel Pratt (Guillermo Angelelli), un joven topólogo que investiga la extraña desaparición de una de las formaciones del subte de Buenos Aires. Una intrigante trama, cuya resolución nos transporta a un mundo borgeano del que algunos nunca quisieran volver.

Leonardo López es Diseñador Gráfico. Docente UNaM. Realizador FX.

Ficha técnica
Título: Moebius
Año: 1996
País de origen: Argentina
Dirección: Gustavo Mosquera
Guión: Pedro Cristiani, Gabriel Lifschitz, Arturo Onatavia
Reparto: Guillermo Angelelli, Roberto Carnaghi, Anabella Levy, Jorge Petraglia

Link de tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=p3wzNdEGlPw