En La Mira — Boletín de reseñas críticas

ISSN 2618-3056

#6, MISCELÁNEAS / Oct, 2013

Los modernos de siempre

El análisis de un objeto de arte, al igual que lo que acontece en nuestro entorno, es un recorte,  hecho por nosotros, a partir de nuestra propia historia, y desde nuestros recorridos anteriores; somos totalmente inconscientes ante los hechos que se nos están mostrando, y a su vez, éstos nos permiten ver lo que está aconteciendo. Por costumbre, tenemos la capacidad para poder volver a ver desde otro lugar. Ese extrañamiento de lo cotidiano, hace que pongamos en juego nuestra capacidad creativa para poder mantener activa la capacidad pensante, y es por ello que podemos hacer múltiples lecturas de los textos que se nos muestran en rededor. De ahí es que se hable de recortes de la realidad o determinados análisis de lo que acontece como texto.

Este modo de análisis de lo que acontece como texto -de la década del 70-, responde a estos cambios de ver, a buscar otros modos de analizar; y en esa búsqueda, se plantea un examen a partir de estructuras complejas y sistémicas, o sea, al decir de Calabrese, se sustituye el análisis minucioso e improductivo de ver unidades mínimas, pequeñas, hacia lo más grande, las configuraciones. Se invierte el análisis, comenzando de lo más grande a lo más pequeño, recuperando la historicidad de los códigos porque “un texto siempre es texto-en-la-historia”

Manteniendo la idea de Texto-en-la-historia, planteamos una comparación entre la idea de espacio en el comienzo de la modernidad y la idea de espacio en el fin de la modernidad.

Según la línea de pensamiento de Francastel y Argan, el renacimiento que se inicia con el quatrocento italiano, fue una tímida revolución en el concepto de espacio, esgrimida por Bruneleschi, Massacio, Uccello, y otros teóricos y matemáticos como Alberti. O sea, la idea de revolución, no fue tal; este grupo comenzó a trabajar las ideas que se preanunciaron en el siglo XII de que el espacio era cuantificable, medible, experimentable, pero estas investigaciones se mantuvieron en el grupo, con algunas apariciones en algunas obras de los artistas mencionados.

En el comienzo de la modernidad, la necesidad de racionalizar y poner en práctica los principios de la geometría euclidiana se correspondían con los desafíos que presentaban las estructuras arquitectónicas, que no solo mantenían el volumen monumental del gótico sino que, además, se interrelacionaban con el entorno, intervenían y determinaban el espacio urbano. Al igual que lo que Bruneleschi se plantea a fines de la modernidad, en los años ´60 del siglo XX, un movimiento con diversas expresiones denominado Land Art, o arte ecológico -como lo denominan algunos de sus representantes-, también se remite totalmente al espacio, pero esta vez es el espacio natural. En el renacimiento el espacio se abre, se adentra en el océano y se ensancha, -donde el hombre, como ingenio científico, se adueña del espacio público para demostrar sus destrezas-. En el siglo XX, el espacio se vuelve a ensanchar, pero hacia el espacio exterior, el universo. Cambian nuevamente las medidas, y se pierde la noción del tamaño. Y el hombre, como científico, reinterpreta su naturaleza.

De la misma manera Bruneleschi concibió la plaza de San Pedro como un espacio razonado para generar una nueva manera de experimentar el espacio; el artista del land art asume que el énfasis no recae tanto en el objeto artístico que resulta de la acción, sino en el proceso del hacer, así como en las relaciones que se producen entre la obra y el sujeto que lo expresa. Esto quiere decir que los modos de ver, los recortes del cotidiano, se parecen, quizás, tal vez, porque no dejamos de ser los modernos de siempre.

 

Cecilia García es Mgter. en Educación por el Arte. Docente FAyD.

Link: https://www.mnn.com/lifestyle/arts-culture/blogs/the-ever-so-fleeting-land-art-of-sylvain-meyer

#6, RECOMENDADOS / Oct, 2013

Lazos de familia

La escritura de Clarice Lispector posee una fuerza literaria que atrae; hace visible la esencia íntima con un vocabulario simple, como ella misma lo dice, desnudo. El manejo del tiempo muestra una persistente celebración del instante, la cadencia de sus palabras eternizan lo fugaz dejando al lector como mínimo en la incomodidad de la inquietud.

Lazos de familia reúne una serie de 13 cuentos publicados en 1960. Todas las historias hablan de personajes y situaciones asidos por lo cotidiano, en una aparente seguridad que resulta de lo doméstico: el regreso de las compras, una salida a cenar, una reunión familiar en un jardín de un barrio de clase media en Río de Janeiro, una gallina esperando a ser sacrificada para el almuerzo familiar del domingo. La sucesión de lo conocido se agrieta, se pliega frente a la aparición de un ciego mascando chicle, una figura silenciosa, la perfección de un ramo de rosas o un huevo, inquietando, desestabilizando y desnudando la violencia latente de los lazos de familia.

En el constante revisitar de la vida diaria, ordinaria, Clarice Lispector trasciende lo banal de las escenas develando el lado misterioso y extraordinario de la existencia humana para regalarnos una magnífica obra de la literatura brasilera.

 

Mariana Oeyen es Lic. en Ciencias Políticas. Doctora en Demografía. Docente FHyCS, UNaM.

Datos de la obra:
Título: Laços de Familia.
Autor: Clarice Lispector
Año: 2013 (1960)
Brasil: Relogio D´Agua  

Link editorial: https://www.casadellibro.com/libro-lacos-de-familia/9789896413422/2305870

#5, TAPA / Sep, 2013

Dos provincias, un paisaje

La movilidad que implica el hecho de instalarse y morar en una zona ribereña, hace que el hombre aún, al día de hoy, utilice medios de desplazamiento tan antiguos como la canoa. Por ser uno de los primeros que empleó el hombre sobre el agua, y por el hecho de que aún sea un medio cotidiano de transporte, -al que inclusive se lo ha comprendido como un hecho turístico en esa ciudad- se ha convertido, quizás, en uno de los motivos principales de exploración de Horacio Vallejo Almada, quien ilustra diversas situaciones donde la cultura del río y la gente que lo habita, se hace presente en casi todas las escenas.

Durante el mes de septiembre en el espacio de autogestión conocido como Trillo Sustenthable, se presenta su propuesta, con una muestra titulada Obra en Construcción: diarios visuales de viajes: Paisajes litoraleños. Una obra que se viene gestando desde el 2008 y tiene como eje central la ribera del río en Santa Fe, ciudad donde está radicado su autor.

Plagados de personajes, lugares y paisajes de su entorno, dicha propuesta parece indicar que, a pesar de los tiempos veloces y tecnologizados en los que se vive, la tradición sigue intacta allí. Como bien sabemos, cada quien elige sus medios de expresión que considera más adecuados; y aquí, Almada decidió dedicar a cada imagen un espacio íntimo, lento y meditabundo. El bordado, que implica tiempo y cierta intimidad con el material, surge con hilos de coser, sobre lienzos y formas de paño lenci, que, acompañados de acrílicos, bolígrafos y acuarelas, van dejando sus huellas en pequeños formatos. Si bien, el registro lineal podría haber sido tomado simplemente sobre el papel, o meramente mediante fotografías, el artista dispone, en este caso, de otras técnicas y soportes, que a él le permiten continuar esa labor en la comodidad de su casa-taller y que, a su vez, nos genera la posibilidad de una lectura no convencional ante la misma.

Si lo pensamos un poco, las referencias fluviales de su contexto diario no son tan ajenas al nuestro. Si bien hay un marcado filtro de localidad, en el cual la ciudad santafesina surge como paisaje propio y característico, al que desde la lejanía -sobre sus límites- se puede apreciar desde sus mismas rutas; hay también símbolos comunes reconocibles, muy próximos a nosotros. Misiones también se rodea de ríos y comparte prácticas de antaño, entre canoeros e isleños que se adentran en aguas ya hartas conocidas para hacer de ese recorrido una rutina, una costumbre… Tal vez ese hecho de reconocerse en el otro y esa mirada cultural hacia una idiosincrasia –distinta pero cercana en cierto modo-, hace que ambos se asemejen, se avecinen, y hoy, converjan.

 

Valeria Darnet es Licenciada en Artes Plásticas. Docente UNaM. Artista Grabadora.

Link: https://constelacionrincon.com.ar/artistas/horacio-vallejo/

 

#5, CINÉFILOS / Sep, 2013

El placer de dar justo en la tecla

¿Qué ocurre cuando eso que tanto nos gusta hacer, eso que tan bien nos hace sentir se vuelve tan importante en nuestra vida que decidimos dedicarle cada minuto de ella? A tal punto que lo llevamos al nivel de disciplina y lo convertimos en nuestra tarea cotidiana e indispensable. Es el planteo al que me llevó El piano del bosque, una película de animación japonesa (anime) protagonizada por niños que aspiran a convertirse en grandes pianistas, con una banda sonora impecable. Su historia, llena de magia, utiliza la metáfora para sumergirnos en un mundo donde la fantasía puede resultar más real que la misma realidad. Un film, sin dudas, agradable por sus colores y ritmo en la narrativa.
El prejuicio que recae en los dibujos animados hace que muchas personas lo pasen por alto, y lo irónico es que podría resultar más entretenida para un adulto que para un niño. Este anime nos demuestra que una trama sencilla puede resultar de gran atractivo si cada uno de los elementos que hacen a la historia está correctamente ajustado. Frescura, emoción y nuestro niño interior son algunas de las cosas con las que nos podemos topar si nos sentamos a disfrutar de Piano no mori.

Leonardo López es Diseñador Gráfico. Docente UNaM. Realizador FX.

Ficha técnica
Título: Piano no mori
Año: 2007
País de origen: Japón
Dirección: Masayuki Kojima
Guion: Ryuta Hourai (Manga: Makoto Isshiki)
Música: Keisuke Shinohara, Vladimir Ashkenazy, Nao Matshushita Petraglia

Link: https://www.youtube.com/watch?v=fxO04sqFKYI