En La Mira

ISSN 2618-3056

El deber ser después del amor según Baumbach

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, 2019) es una de las películas más elogiadas del año pasado. No caben dudas que méritos no le faltan en términos cinematográficos. Y uno de esos méritos tiene que ver con el tratamiento de un tema espinoso: la separación de una pareja, el divorcio legal, la ruptura familiar. Baumbach logra un relato agridulce, pero acentuando más lo dulce, la ternura de los personajes y de las relaciones, muy a contramano de los antecedentes fílmicos que tratan esta temática delicada. En este sentido, se trata de una película políticamente correcta: los personajes no se ven como adversarios, como enemigos; procuran mantenerse dentro de los límites de la cordialidad y no perder de vista que en medio está Henry, su hijo de ocho años. Es una especie de deontología de un matrimonio recién separado: un deber ser del amor después del amor.

Por otro lado, la película es políticamente correcta en otro sentido: adopta una postura feminista que puede ser sutil visto con ojos distraídos pero que deja su huella discursiva a medida que se desarrolla la trama. El momento en el que se explicita la tesis del film es en el potente monólogo de la abogada Norah (Laura Dern) acerca de la Virgen María. En buena medida, el film se construye en torno a ese argumento: la demanda de madres perfectas y la tolerancia de las debilidades masculinas en nuestras sociedades. El argumento responsabiliza a Charlie (Adam Driver) por la ruptura. No sólo ha sido egoísta, sino además infiel. Por ello, Nicole (Scarlett Johansson) decide aceptar una oportunidad laboral en Los Ángeles y la protegen mujeres: su madre (viuda de un hombre que le era infiel), su hermana casada con un hombre que no vemos nunca y su abogada, una mujer “empoderada”(exitosa, divorciada, con hijos y “un novio en Malibú”). En tanto, Charlie acata el nuevo paradigma: se muda de NY a Los Ángeles, acepta que Nicole haya formado otra pareja. Y aún depende de ella para que le ate los cordones.

Sergio Quintana es Profesor y Licenciado en Letras, Magíster en Semiótica Discursiva. Docente investigador UNaM.

Título original: Marriage story
Dirección: Noah Baumbach
Año de estreno: 2019
País de origen: Estados Unidos
Duración del film: 136 minutos
Reparto principal: Scarlett Johanssen, Adam Driver, Laura Dern, Ray Liotta.

Fotografía: Robbie Ryan.
Música: Randy Newman.
Link de tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=pFg0Rk3L9SY

Agridulce pintura allenesca

Alguna vez Tarantino nombró, en un decálogo sobre las películas que a su criterio fueron las más importantes desde 1992, Anything Else de Woody Allen. El filme se estrenó en ese periodo de la obra de Allen en que sus propuestas apenas suponían unas pocas semanas en cartel, en salas periféricas de New York. Momento especifico en que sus frustraciones de taquilla lo llevaron a proyectar ese exitoso desembarco europeo, cuya cumbre fue Midnight in Paris (reseñada en la edición #1).

De los muchos aciertos que esta agridulce comedia dramática ofrece, se destacan la constelación de personajes sobre la que se estructura, con las correspondientes actuaciones que le dan forma. Sorprende en el paso del tiempo, la frescura y complejidad de las interpretaciones de Cristina Ricci y Jason Biggs, máxime si evaluamos los recorridos cinematográficos posteriores en sus carreras. El propio Allen, en un momento intermedio entre su madurez actoral de los ochenta y su posterior repliegue tras las cámaras, deslumbra con un personaje que genera cierto equilibrio en esa densa red de personalidades que agobian al escritor Falk (hay una alusión clara a Faulkner pero también es el típico personaje de esos que siempre se consideró, oficiaban de alter ego del director). En el extremo está Danny de Vito gracioso y sólido a la vez en un rol para nada sencillo.

La película, centrada en la angustia de un personaje ante el declive de su pareja, aprovecha para ofrecer retazos de ciudad que no solo remiten a ese homenaje constante que Allen le hace a New York, sino al concepto de lo urbano en general. La vida en la ciudad, sus escenarios y las personas que la habitan, quienes, conforme avanza el relato, terminan siendo el impulso salvador del neurótico que encabeza la cinta.

Por otro lado, la textura y los colores que vemos todo el tiempo, parecieran sugerir algo que está en buena parte de la filmografía Allenesca: los sinsabores, aún en el mejor de los escenarios. Ahí radica parte de su mensaje contracultural, así como los clichés sobre el psicoanálisis exhiben su lado más discutible.

Carlos Torres Moraes es Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA). Redactor en ANCCOM (UBA) y Crónicas de Misiones.

Ficha técnica
Título original: Anything Else (Traducida como La vida y todo lo demás)
Dirección: Woody Allen
Año: 2003
País: Estados Unidos
Duración: 108 minutos
Reparto: Christina Ricci, Jason Biggs, Woody Allen, Danny DeVito y Stockard
Channing, Jimmy Fallon.
Dirección de Fotografía: Darius Khondji
Link: https://www.youtube.com/watch?v=wIAuRc7TrrM

He oído que pintas casas…

Alguien describió a Joker como la mejor película del 2019. Es difícil para quien mira cine desde hace medio siglo, años dorados de Hollywood, películas de autor europeas, cine oriental o el que venía desde atrás de la “Cortina de hierro”, conmoverse con un superhéroe carapintada metido con fórceps en una realidad que no encaja ni con talco.

Espectáculo y entretenimiento, también hay derecho a eso, a olvidar el largo día, comer pororó y reírse o distenderse. Pero el cine es otra cosa, es arte, guión y actuación, ritmo, música, fotografía, escenificación, maquillaje, vestuario, y The Irishman (El Irlandés) tiene todo eso.

Aggiornado a una realidad muy diferente a la de “ir al cine” como evento social, Martin Scorsese, director de la vieja guardia, nos regala un film distribuido por Netflix, presentado en escasísimas salas, ninguna de Misiones, para mirar en casa, en la TV o en otros dispositivos como computadoras, tablets o celulares (estos últimos no recomendados por el realizador). Polémica por la plataforma, la falta de rigurosidad histórica, los dichos sobre el “Marvelcine”, los personajes. El producto, más allá de toda distracción, es una clase magistral del séptimo arte, como alguna vez se lo llamó, donde nada falta y nada sobra.
Scorsese nos pasea por una época donde mafia, políticos y sindicatos, construían y destruían poder (50s, 60s, hasta los ¿80s?). Nos muestra quiénes lo ostentan y en qué niveles se mueven, cuán aceitados estaban todos esos mecanismos de acceso y “egreso”, y quién cumplía cada rol, jerarquizado, especializado.
Otra historia de gángsters, otra más del mismo director, no tan contundente como Goodfellas -1990- o Casino -1995-, pero que se apoya en tres actuaciones enormes que conmueven y generan empatía. Capítulo aparte merece Joe Pesci, que abandonó su retiro para recrear a Russ Bufalino, este “entrañable” capo italo-norteamericano.

La vejez, la familia, la conciencia, la lealtad, presentes en un mundo sórdido, plagado de códigos que marcan la diferencia entre la vida y la muerte.
Todo acompañado de una manera impecable por planos, ambientación, rigurosa fotografía, música que va y viene con las décadas, vestuario y peluquería meticulosos, y una apuesta a efectos especiales de maquillaje que imprimen en rostros y cuerpos -pasado, presente y futuro- con cuidadosa propuesta estética.
Mereces una tarde tranquila para ver esta obra de arte, bebida espirituosa, piscolabis, a repantigarse y dejarse llevar por la magia del cine.

Sandra Nicosia es Fotógrafa, Profesional Adjunta de la Carrera de Personal de Apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Integra el Instituto de Estudios Sociales y Humanos -IESyH- (CONICET/UNaM)

 

Ficha Técnica
Título original: The Irishman
Dirección: Martin Scorsese
Intérpretes: Robert De Niro. Al Pacino. Joe Pesci. Anna Paquin. Harvey Keytel
Duración: 209 minutos
Guión: Steven Zaillian basada en la novela I Heard You Paint Houses de Charles Brandt
Director de Fotografía: Rodrigo Prieto, ASC, AMC
Diseño de Vestuario: Sandy Powell, Christopher Peterson
Jefe de Departamento de maquillaje Nicki Lederman
Jefe de Departamento de peluquería: Tania Rivalow
Productores: Martin Scorsese, Robert De Niro
Distribución: Productions Netflix
Link tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=gZ6Oq9F3ho0

Algunas pistas sobre Fantasma de la vanguardia de Damián Tabarovsky

Damián Tavarovsky es escritor y crítico literario quien hace años escribe desopilantes columnas de crítica cultural en Perfil, plagadas de ironía y erudición. Autor del celebrado ensayo Literatura de Izquierda, donde piensa a la literatura argentina contemporánea fuera del mercado y lejos de la academia, después de quince años vuelve a insistir con pensar el estado de la cuestión de la literatura con un provocador ensayo literario: Fantasma de la Vanguardia. Una invitación a la reflexión sobre el arte y la literatura, organizado en siete textos que abordan la narración como herramienta de control social, la pregunta de si existe una literatura argentina, el mundo de la edición independiente, la temática de las traducciones, la categoría de cosmopolitismo, la literatura y las ciencias sociales, la memoria de la lengua, las tensiones entre lengua y mercancía. Por una cuestión de espacio, solamente vamos a presentar pistas del primer ensayo que da título a la obra y cuya lectura es insoslayable para abordar la totalidad de los tópicos que luego se abordarán en el libro.

En este primer ensayo se pregunta ¿Cómo pensar la Vanguardia?, y esboza una primera respuesta, propone “pensarlo bajo el modo fantasma de la vanguardia”, poner en diálogo a la literatura con el fantasma, conversar desde el malentendido. Preguntándole sin que responda y hablándonos cuando estamos distraídos. Este diálogo imposible, es para el autor, un horizonte imprescindible para la literatura contemporánea, pero, nos advierte, no se trata de “invocar al fantasma como nostalgia del pasado (…) nos exige la máxima sospecha hacia el presente, pero también la máxima ironía hacia el pasado y la máxima desconfianza hacia el futuro”. Encontramos aquí una huella de los llamados maestros de la sospecha, en la cual la sospecha es una herramienta de análisis de la realidad que, al no presentarse tal cual es, precisa ser develada, una de las funciones del filósofo es develar lo que está detrás, en este caso el crítico literario debe descubrir el encubrimiento. También encontramos, más adelante, la concepción nietzscheana de genealogía: “La historia es un campo de batalla en la que el ganador impone su lengua y luego inmediatamente borra de la memoria que hubo una batalla, para que la lengua se imponga como doxa, sentido común, habla cotidiana” dice Tabarovsky. Así, una de las tareas del intelectual es estar atento a esas batallas buscarlas en las invisibilidades impuestas, encontrarlas allí donde en apariencia no se ven. Si la literatura está entregada al mercado y es un entretenimiento inteligente del presente la tarea es, entonces, como un contragolpe, hacer una literatura que sospeche de los discursos hegemónicos construidos de forma binaria.

En una de sus columnas sabatinas, Tabarovsky se preguntaba si es posible conciliar la dimensión hedonista de la lectura –el placer del texto– con una radicalidad crítica; creo que el lector de Fantasma de la vanguardia podría responder afirmativamente a este interrogante.

 

Guido Diblasi es Técnico del Instituto de Estudios Sociales y Humanos (IESyH-
CONICET-UNaM)

Datos de la obra:
Título: Fantasma de la vanguardia
Autor: Damián Tabarovsky
Año: 2018
Buenos Aires: Mar Dulce Editora
Pp.: 120
Link http://www.mardulceeditora.com.ar/