Reseñas en "SECCIONAL SEGUNDA"

Una sillita para la esposa de Trump

El pensamiento que uno tiene o puede llegar a tener como artista es siempre un derivado de sus propias necesidades, no obstante estas necesidades pueden pertenecer a dos órdenes puntuales: el de la vida, ya que sabemos que el acontecer de un artista no es lo que todos creen o imaginan, esto quiere decir, no es alguien que flota y vive de aromas para decirlo claramente. Y por otro, las necesidades que van en relación a producir o hacer, en este orden podemos decir que se precisa una lista extensa de componentes y elementos que la provincia aún no ha podido estructurar para poder dar vía a cuestiones de índole evolutivo, es decir, el conservadurismo en términos artísticos se ejerce desde las instituciones, como bien se ha hecho siempre, pero también aparece novedosamente un artista que NO pretende poner en discusión las condiciones y establishments institucionales, sino que más bien forma parte de ellos, los conduce y hasta defiende, todo esto sin inmutarse.

Mi intención no es entrar a debatir sobre aspectos que son conocidos por todos y que muchos hemos aprendido a “¿superar?” a lo largo del tiempo, sino que me interesaría poner la atención sobre ciertas responsabilidades que no se cumplen y sobre todas las cosas, son pagas.

En el ámbito nacional o desde el poder político se ha hecho y se hace mucho en los últimos años en materia de ayudas, subsidios, becas, etcétera; esto, por supuesto, no está mal ya que es obligación de cualquier gobierno bregar por la cultura, su continuidad y desarrollo. No obstante, al igual que pasa con los planes sociales, hay críticas, hay bronca y hay una contemplación ética o moral que no está presente, esto en cuanto a que no hay límites en los postulantes que, por otra parte, siempre son los mismos. No hay cláusulas para que el artista consagrado compita o no con el emergente, y no hay, por parte de los emergentes, una conducta de bondad en el decir “ya me dieron esto veinte veces, ¿voy a pedir otra vez?” Esto no es un llamado sobre las conciencias, solamente puntualizar determinados enojos que están pero no se ven y luego sorprenden cuando explotan. Ni vamos a nombrar a aquellos que han hecho la totalidad de sus carreras a partir de ayudas gubernamentales.

Otra de las grandes fallas – ya histórica -, es la falta de objetividad en cuanto a de qué manera se entiende la política cultural y de cómo la amistad juega un papel cancerígeno para la salud de la cultura, ¿será esta una forma de corrupción encubierta por la relación?… no lo sabemos. 

Acceder no es fácil cuando tu educación se ve en riesgo, cuando lo que te habían enseñado resulta que no sirve para una mierda. Entre esos duelos se encuentran nuestros valores, nuestros principios, aquellas cosas que fueron importantes pero que no logran cotizar, no garpan pero que son estructurales. De todos modos, es cierto que algunos eligen las formas deliberadas, trepar como sea posible al arbolito de la buena fortuna a través de estrategias de oportunismo. Saben sonreír y hacer los deberes. Otros hemos encontrado en la soledad el lugar preciso para nuestra resistencia basada en el amor y la pregunta, en la altivez de nuestra amargura: así es que aprendimos a no temblar.

 En cuanto a las responsabilidades, se torna muy difícil estar aclarando y diciendo que ciertas cosas no las tendrían que hacer los artistas, pero bien es sabido que hay una naturalización que hizo/hace que sean así. El esmero de cada uno siempre es más fuerte que estos puntos que no se cumplen. Bello sería que alguna vez podamos acceder a lo que haga falta sin perder la vida en ello, sin tener que humillar nuestra dignidad como humanos para que se produzca algún espacio donde ser respetados, es lo mínimo que se puede pedir en estas horas.

Tony Bordo

Un puente de 1182 km. Fábula de sierra y monte. Primer intento.

Desde que el hombre (sic) habita este mundo, los puentes son la expresión de voluntad de superar obstáculos que encuentra en el camino hacia su objetivo. Los puentes son testimonio de progreso, poder y decadencia; nos hablan de la cultura de los pueblos y de su mentalidad (Page: 1997, 7)

Una nota sobre los cruces en la actualidad (puentes como fronteras)

Desde el 2020 hasta hoy las fronteras se han visto cortadas por hechos de conocimiento público. La graduación en la apertura de fronteras nos ha dejado mirando para adentro.  Una amiga en Iguazú contó que estaba consiguiendo mejor fruta y verdura que antes,  ella conecta esto con que las cocinas de los hoteles turísticos de Iguazú no están funcionando  y,  por ende, todos los alimentos que antes terminaban en los hoteles, ahora los consumen los iguazuenses. 

Puentes del Suquía: Por otro lado, en Córdoba los puentes que cruzan el río Suquía estuvieron custodiados (como toda la ciudad) por la policía toda la cuarentena (esto aún continúa). Esto volvió el hecho de cruzar el puente una frontera en medio de una ciudad, el desafío de sortear el control.

Cuando el puente se vuelve frontera se cruza un límite físico con uno político. En Misiones, esto es una situación común y les artistas de cruzar el puente son les paserxs. Tornan sortear los obstáculos fronterizos en una profesión.     

Ahora, hablando de escenas culturales

Hay realmente poco vínculo o conocimiento sobre lo que se hace en Misiones en artes visuales (Nota aclaratoria: hablo de artes visuales porque cualquier otra escena cultural me es más ajena, aunque apuesto que las situaciones no distan mucho). Esto probablemente sea algo que se replica además en otras provincias.    

Hay una especie de conexión intermitente con la escena del interior argentino. Digo intermitente porque se podrían mencionar momentos de cruce, donde los obstáculos fueron superados. Se pueden nombrar residencias, clínicas entre otras situaciones que acortaron las distancias. Cada une tendrá las propias, esas experiencias que nos hicieron sentir más cerca, más conectados con algo más nacional. Referenciaré a una entre muchas, ya que su nombre materializa a la asistencia al cruce. 

Esta idea de los puentes como metáfora de vínculo entre esferas artísticas provinciales toma como antecedente a las dos ediciones de “la Pinguela” residencia para artistas coordinada por Trillo Sustenthable. Ambas ediciones se llevaron a cabo en Oberá-Misiones en el 2014 y 2016. En la primera edición: Daniela Arnaudo, Federico Gloriani, Joan Morera Arbones, Edith Rivas y Santiago Krause. En la segunda edición: Virginia Buitron, Gisella Mailen Scotta y Sebastián Bona. 

La pinguela es un puente precario generalmente construido con un tronco que se apoya a las dos orillas de un cauce de agua pequeño. Valeria Anzuate, creadora y gestora  encargada de “Trillo” junto con Hector Borges produjeron estas residencias como una manera de tender puentes entre Misiones y el país. Trillo Sustenthable en sí, como proyecto, también se basa en la idea de un camino que une y que se construye a través del habla. 

Entonces ¿Qué pasa entre Misiones y las otras escenas culturales de las principales ciudades del país?

Tal vez será esto: Misiones es exótica y es algo que no se puede superar (y es que no hay porqué) Y lo exótico, por alguna razón, parece ser algo que está muy lejos y de lo que se sabe muy poco. 

Tal vez será esto otro: estamos al norte en un brazo del país rodeados por límites físicos y políticos. El llegar hasta allá tiene su dificultad y su encanto, como cualquier travesía. Estamos al norte del NEA, más cerca de Asunción que de Córdoba.

Entonces ¿Por qué no declararnos paraguayxs y listo? Seguro sería más fácil, seguir con el tere y la siesta. La realidad es que en los años que viví en Misiones tampoco veía mucho vínculo entre las escenas paraguayas y misioneras en lo que a artes visuales respecta. 

Necesitamos paserxs: Adoptar el rol de paserx entre dos escenas, asistir en el puente de la transacción cultural. Se trata de gestionar, de tejer redes sociales, de hacer amigos, de enamorarse de un lugar y de querer volver. Asistir en el cruce se vuelve hoy crucial, siendo que movernos, aunque sean 1000km, se ha vuelto más complicado.  

Hay mucho más para decir sobre esto, de mi parte y de otres. Por hoy será esto.  

Santiago Krause es Lic en Artes Plásticas (UNaM), Artista Visual y Docente UNC. Actualmente vive en Córdoba.

Bibliografía

Page. C (1997) Los puentes del Suquía. Córdoba: Nuevo Siglo.

Universos de significación: entre lo real y lo maravilloso

Entrevista a Rocío Mikulic, artista visual e ilustradora.

Por Valeria Darnet

Rocío Mikulic nacida en Buenos Aires en 1988, reside en Iguazú desde 1994 y se encuentra en etapa de Tesis de la Licenciatura en Artes Plásticas, de la FAyD. A lo largo de su carrera artística participó en diversas muestras colectivas e individuales y desde 2013 se va abriendo paso en el campo de la ilustración, participando de múltiples concursos y premios, además de realizar encargos para libros de cuentos y revistas varias.

ELM: ¿Por qué el escenario de trasfondo en la mayoría de tus producciones es la selva?

RM: Porque es el contexto en el cual estoy inmersa. Es eso un poco, pero también me interesa resaltar eso de mi contexto… me interesa la selva como universo, digamos, como el lugar donde habitan criaturas. Como el lugar mágico, la selva. Porque también podría tomar la ciudad y yo, por lo general, no la tomo. Es decir, vivo más en una ciudad que en la selva, y es que también es… ¿viste esa idea que tienen los porteños que vivimos en medio de la selva?, y sabemos que no es así. O sea, también hay una decisión no sólo porque es parte de mi contexto, sino porque me interesa que la selva esté, porque me parece lo más fuerte, no sé si revalorizar ese espacio, pero sí hacerlo notar y porque las criaturas éstas no viven en la ciudad, viven en la selva.

ELM: Claro, esos tu seres mágicos o fantásticos parecen deambular un espacio/tiempo ajeno y a la vez cercano al nuestro. Vos ¿cómo concebís el tiempo al dibujar una escena o uno de estos personajes? ¿Tenés alguna concepción del tiempo? ¿Lo ubicás en algún hilo temporal o estamos hablando de tu actualidad inmediata?

RM: No, sabés que pienso que no fueron, o sea, que no habitaron… es decir, no en tiempo pasado sino en presente. Porque incluso ¿viste los selvandantes? Son criaturas que nacen de una realidad específica, ellos nacen del desmonte, por eso son más de este tiempo. Y en general, yo creo que ellos son de ahora, no son de antes.

ELM: Sí, yo también los percibo actuales.

RM: Claro.

ELM: ¿Qué reacción esperás sobre tus imágenes? Es decir, ¿vos intentás ser explícita o no con una imagen? Sí es que se espera alguna reacción…

RM: Bueno, vamos a hablar de lo que es mi producción, no de lo otro, porque cuando hacés ilustraciones específicas, sí generalmente estás buscando algo muy puntual, porque la producción tiene que ver con una comunicación muy clara, digamos. Pero tengo producción que es mía de ilustración o producción que es “obra”, y en esa producción justamente no busco… Busco que haya algo, digamos, me gustaría que la persona que la ve, de alguna manera reaccione, que le interpele la imagen, pero no una reacción específica… 

ELM: ¿Buscás una mirada reflexiva? 

RM: Sí, eso, jugar un poco con la subjetividad y ver qué te pasa con eso. Sí me gustaría que haya una reflexión.

ELM: De todas esas referencias de mundo que vos hacés públicas, ¿cuánto de intimidad poseen? ¿Cuánto de Rocío hay en esas imágenes?

RM: Un 100% y más (sonríe). Son re personales, sí, mis esculturas y todo es como muy, muy personal.   

ELM: ¿Vos cómo entendés el universo que te rodea y ese universo fantástico que surge en ese proceso creativo?

RM: El universo que me rodea sería la realidad. ¿Vos lo que querés decir es cómo paso de ese universo a la ficción?

ELM: No, no es el proceso digamos, cómo pasás de uno al otro, sino ¿cómo interpretás la realidad que vos vivís y esa realidad que está creada?

RM: Entonces, no sé si es la respuesta pero, de repente, a mí con el tema de las criaturas estas fantásticas, un poco me pasa que siento que estas criaturas deberían existir y no existen, las creo. O sea, es como que para mí existen, pero no, ¿viste que no son parte de la mitología? Yo casi nunca tomo la mitología guaraní, porque de alguna manera, no me llega, y creo que tiene que ver justamente con una creación de realidad diferente, que también se relaciona con consumir otras cosas de afuera. Por ejemplo, vos mirás las películas de Hayao Miyazaki, la mitología japonesa, mirás la mitología nórdica, los duendes, las hadas, y te decís ¿por qué acá no hay? Es un poco eso… 

Yo sé que el mundo tal cual es rico, pero me parece necesaria esa fantasía. Al margen de que mi fantasía no es siempre inocente y fantástica, porque siempre hay una referencia, muchas veces real, como mis criaturas tristes y todo lo que tiene que ver con lo que pasa en el mundo.

ELM: Bueno, justamente la pregunta que sigue es ¿qué tan reales son esos seres en tu vida? Viste que Carpentier dice que lo real maravilloso existe fuera de lo mitológico, porque existe, porque uno cree en eso, aunque sean seres fantásticos, aunque sean hechos maravillosos y que no se pueden comprobar con hechos objetivos.

RM: Sí, sí, totalmente. O sea, no es que existe como esa gente delirante que va a creer y te va a decir: “vos no lo viste”; es difícil explicarlo, pero están para mí. 

ELM: Claro, son reales para vos en tu universo ficcional. 

RM: Sí, sí.

ELM: Vos pensás el mundo desde el dibujo, ¿no? Ese es tu universo de significación.

RM: Claro. Sí. Yo no puedo pasar un puto día sin dibujar y de hacer cosas. Es mi lenguaje para comunicarme. Para vivir. 

ELM: Hay una obra que está en tu página y me remite mucho a vos que se llama Vivir con plenitud. Magazine de autocuidado.

RM: Sí, esa fue una obra pensada en 2020 para una muestra de ADA (Asociación de Dibujantes Argentinos) que se llamaba Raíces, y yo la convertí en un proyecto personal porque me parece que es una imagen que puede funcionar muy bien para editorial.

ELM: Sí, de hecho, lo que me llamó la atención es que esas raíces justamente no están en lo pies, sino que la raíz es mental, que salga de adentro, de la cabeza, del pensar…

RM: Sí, para mí es al revés, o sea, nuestras raíces están la cabeza, no están en los pies, al contrario. Yo las veo desde ahí.

ELM: Y, de toda tu producción, vos ¿cuál creés que mejor representaría tu pensamiento y tu filosofía de vida respecto al accionar humano? ¿Ténés alguna así que digas: bueno, “ésta soy yo y dice exactamente lo que pienso”?

RM: Destino inevitable es una obra que siempre me resuena. No sé si soy yo, pero esa idea de que la naturaleza está por sobre todo, te invade, lo orgánico de la vida. Esa obra la habíamos presentado en la muestra Síndrome de Estocolmo, en Neuquén. El paisaje se te mete por los poros. Yo recuerdo haber venido de chiquita a Misiones y el choque fue muy grande, de venir de un ambiente gris, apagado, todo el día encerrado, a llegar acá, a la selva, un lugar fantástico. Yo no sé si a alguien que nació acá le pasa. Es una decisión, pero también es algo que te atropella, se te mete en la cabeza.

Pero hay otra obra también -estas son dos que no están cargadas en la página-. La otra es Incertidumbre latente y habla mucho de mi personalidad. En principio fue un dibujo, pero es una obra que siempre me gustó mucho y la llevé a pintura en gran tamaño. Es una pintura apaisada, larga, donde hay unos pájaros llevando al gusano hacia el vacío, que no se sabe qué va a pasar… Y creo que eso compromete más un pensamiento mío con respecto a la incertidumbre de la vida. Eso de no saber qué pasará, si vas a volar, si no vas a volar, es como que la vida te pone siempre en esa situación. Y, es también, como la idea de vida fantástica, mágica y sueño que choca con la vida real: un choque entre lo que uno quiere y lo que uno es. 

ELM: Hay otra que también vi en tu página que es una secuencia narrativa, en blanco y negro. Se llama La llegada.

RM: Bueno, eso fue un intento de Tesis. Esa narración es el comienzo de una historia sobre mí. Hay un texto detrás… cuando uno hace narrativa muda generalmente hay un texto. Igual, en este caso no iba a ser muda, había un texto. 

ELM: Ah, claro, hay un hilo que se sigue allí. Hay una secuencia de alguien externo que llega con otra cabeza, se pone la de tucán y termina en un círculo unificado con todo el ambiente que lo rodea. Entonces, la lectura, es el reconocimiento del hábitat del cual sos parte…

RM: Para mí, ese círculo tiene que ver conmigo, no sólo con el contexto que obviamente está, sino con las otras cosas que me rodearon, como un Totoro, por ejemplo, o mi gato. En la web, en la bio, hay una más autobiográfica con mis objetos y personajes.

ELM: Claro, tu escritura es el dibujo, entonces ¿cómo podemos pensar desde el dibujo un posicionamiento?

RM: Sí, ese es mi lenguaje. Si la tesis fuera toda dibujada te la hago de acá a la China (se ríe). Es una forma de narrar y de hablar también. Imaginate que incluso, me pasaba en la facu, que empecé con una cosa y me fui corriendo a la ilustración porque tuve la necesidad de aprender herramientas para poder narrar o comunicar que son muchos más claras desde ahí. Hay un género que se llama libro álbum que tiene la característica ir reflexionando sobre un tema, interpelar, conversar. 

ELM: Como un ensayo… 

RM: Claro, puede ser, sí. Hay otras herramientas que las artes visuales -así como nos las enseñan- solas no logran, porque son de otros campos que interactúan con sus estructuras y nos ayudan a plantear otras formas de contar. Así, se enriquece mucho la mirada, la producción teórica y visual, sino es como manejar un pedacito de mundo particionado que, a veces, no alcanza. 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas, Esp. en Crítica, Mg. en Economía de la Cultura y Doctoranda en Artes. Docente Investigadora FAyD, UNaM.

Webs de la artista: 

http://www.rociomikulic.com/ 

https://www.saicuma.org/users/roc%C3%ADo-mikulic

https://www.facebook.com/mikulicrocioilustracion/

DATOS DE LA OBRA:

Título: Destino inevitable.

Año: 2016

Técnicas: Bolígrafo, tinta estilográfica, acuarela y tierra sobre papel. 

Medidas: 29,70 x 42 cm.

Cine, narración e identidad colectiva.

Entrevista a Luz Duarte, integrante del colectivo de Cine Ara Pyau. 

Por Benjamín Correa.

El Colectivo de Cine Mbya Ara Pyau está formado por un grupo de jóvenes Mbya Guaraní de distintas comunidades de la provincia de Misiones y también de Brasil. Se forma en el año 2017, motivados por el trabajo que venían llevando adelante en Brasil otros colectivos de cine. Primeramente, es un colectivo que hace cine y audiovisual, desde una mirada propia.  

Queremos mostrar nuestra realidad. Contar nuestras historias, a nuestro modo sin sentirnos atropellados. Manifiesta Luz Duarte, cuyo nombre espiritual Mbya Guaraní es  Jachuka Miri, que representa la  femineidad y sensibilidad. 

Además de integrar el colectivo de cine, Luz es estudiante de 3er año de la Tecnicatura en Medios Audiovisuales y Fotografía de la UNaM.

LD: Pasa siempre que en el cine que hacen sobre nosotros, nos atropellan. Y nosotros no queremos sentirnos así. Queremos hacer un cine y audiovisual comunitario, con el acompañamiento de las comunidades. Un trabajo más horizontal. Ese es nuestro objetivo principal.

ELM: ¿Cuántas personas integran el colectivo?

LD: Somos seis comunidades las que integramos el colectivo, Tamanduá, Ka’aty miri, Ka’aguy poty, Alecrín, Peruti, Ko’enju. Unas 24 personas y siempre que hacemos entrevistas, como esta, estamos comunicados. En el grupo estamos hablando, no es que cada uno dice su punto de vista, sino que debatimos y llegamos a una conclusión, una conclusión de cómo piensa el colectivo y qué objetivo estamos teniendo.

ELM: ¿Cómo se forman en cuanto al cine, en cuanto al lenguaje audiovisual?

LD: Empezamos con cosas técnicas básicas; más que nada de lenguaje: planos, encuadres, movimientos de cámara. Después cada grupo salía con las cámaras a filmar, a crear material. Aprendimos como guardar los archivos de video. Cada cámara tenía un nombre para saber quién la operaba y así organizar mejor los archivos. En cuanto al guión se armaba por último y cada día cambiaba. En una semana de taller, hablamos de lo que queríamos hacer, tuvimos prácticas, filmamos y unos dos o tres meses después de ese primer taller produjimos un cortometraje que se llama “Una Semilla de Ara Pyau”, nuestro primer audiovisual. Con una semilla… se inauguró nuestro colectivo. 

Después vino el segundo cortometraje “Yvy regua meme”, que es de baja calidad a nivel técnico, pero de alta calidad en contenido. Eso es lo que destacamos como grupo; más allá de las cámaras que podemos conseguir, lo que importa es el contenido de nuestras producciones.  Aprovechamos al máximo las herramientas audiovisuales para crear, porque es un lenguaje muy potente. Este corto fue más experimental porque era poner en práctica lo que veníamos aprendiendo.

ELM: ¿Todos los integrantes se están formando en cine específicamente?

LD: Como colectivo, queremos y nos estamos formando en audiovisual, si bien cada uno puede seguir con sus actividades, pueden estudiar carreras que por ahí no tienen que ver con el cine, algunos integrantes tienen familia. En el colectivo hay promotores de salud, docentes auxiliares, otras que son parte de organizaciones de lucha por los territorios ancestrales y,  todo aporta para el cine, para el colectivo en sí. Como somos de distintas comunidades no nos reunimos este año todavía, todavía no armamos los talleres, tampoco contamos con equipamiento, si tenemos mucho material que fuimos registrando, pero necesitamos un espacio donde podamos seguir aprendiendo y eso todavía no sucedió. Igualmente, siempre estamos conectados, atentos. Lo que nos traba es la falta de equipos para producir y en eso estamos trabajando para conseguirlo.

Planificamos un proyecto de taller de larga duración para enero del 2022. Esos espacios son los que nos permiten seguir formándonos en conjunto, debatir los conceptos, las teorías. Hablar sobre la forma de hacer nuestro cine. El proyecto que estamos presentando va a ser de 15 días mínimo o un mes, estamos viendo, porque así nos enfocamos y realmente aprendemos. El taller más corto que hicimos fue de tres días. El más largo, fue de una semana. Y hablando con el grupo, coincidimos que necesitamos más días para establecer cronogramas y organizarnos.  

ELM: ¿Cuál es la diferencia entre el cine que hace el colectivo, con otras producciones? 

LD: La diferencia grande es que nosotros, por ejemplo, en la pre producción no nos enfocamos tanto. Trabajamos más en el registro documental y por eso no podemos planificar todo como queremos, porque sabemos que tienen que fluir las energías, los tiempos, llegar mucho antes a un lugar, nunca tener un calendario muy apresurado, siempre tener un tiempo para procesar las informaciones y que no sea tan avasallante. 

Sí es importante tener un límite de tiempo para aprender, pero sin ser muy acelerados. Respetamos nuestro tiempo como pueblo Mbya que se maneja así y respetamos los tiempos de cada persona. Entonces nuestro grupo se organiza así: un tiempo para cada proceso de aprendizaje.

ELM: Mencionás varias veces “el tiempo”, ¿cómo tratan de reflejar esa concepción a través del audiovisual?

LD: El tiempo para nosotros fluye de otra manera, priorizamos el escuchar, el dedicarnos realmente a aprender, a un ritmo que fluya de manera armoniosa, es nuestra cosmovisión. Nos importa mucho el sonido de las palabras y acompañado de las imágenes, buscamos hacer reflexionar y que surja la empatía por lo que estamos mostrando.

ELM: ¿De qué trata el cortometraje una semilla de Ara Pyau?

LD: Es una semilla de un producto audiovisual que hicimos a partir de un encuentro; en donde expresamos lo que a cada uno de nosotros nos importa, lo que nos preocupa. Como el Opy, nuestra casa sagrada, en donde practicamos nuestra espiritualidad, por que no sabemos el día de mañana como va a seguir. Otra cosa que mostramos son las plantaciones, grabamos en agosto que es cuando se planta.  

La película tiene una parte fundamental que es de los niños, mostramos mucho a los niños porque ellos son nuestra futura generación. Y pensamos, que les vamos a dejar para ellos. Ellos se encuentran acompañando al colectivo, observando el trabajo. En el proceso de la edición del corto estuvieron los niños y la gente de la comunidad y ahí fue donde se terminó este audiovisual, es un contenido muy valioso para nosotros. Eso es una semilla de Ara Pyau, de eso trata. 

ELM: ¿E Yvy regua meme?

LD: Yvy regua meme es sobre sobre la tierra. Este audiovisual fue hecho con los recursos que teníamos disponibles en ese momento, conseguimos una cámara prestada, una videograbadora muy antigua, un trabajo muy artesanal, con celulares. Una calidad técnica no muy buena, pero con un contenido muy fuerte, una sabiduría importante.  Trabajamos la importancia de la tierra, de la naturaleza para nosotros los Mbya Guaraní, cómo reforzar eso, como revalorizarnos a nosotros qué siempre estuvimos acá en esta tierra antes de que fuera, Misiones, Argentina. Antes que se formen los países, siempre estuvimos por acá. Entonces es como una reflexión sobre la vida, las plantaciones y la tierra. 

ELM: Hablan del cine como herramienta poderosa para poder contar sus historias, sus formas de vida. ¿Piensan que las políticas promovidas por el estado les permite desarrollar un nuevo modo de producir, un modelo propio de producción de cine en comunidad?

LD: No hay nada promovido por el estado que nos permita desarrollar nuestra forma de producción. En el 2017 y mucho antes incluso, en el 2014, cuando estudiaban Saúl (Saúl Duarte) y Thiny (Thiny Karai) en la Facultad de Arte y Diseño, ya se imaginaban esto de hacer cine en las comunidades. Ellos trabajaron desde hace mucho tiempo para lograr este colectivo, y se pudo concretar cuando se vieron los videos en Brasil, Video Nas Aldeias, donde también está mi tío. A partir de ahí se da una conversación y junto a Axel Monsú que en ese entonces era presidente del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones, dialogaron y armaron el proyecto taller a través del IAAViM y de Video Nas Aldeias. Después de eso hubo talleres, pero demasiado cortos, donde nos exigían hacer todo en tres días.  

La realidad es que no hay políticas públicas para nosotros y Misiones, por ahí, dentro de todo tiene sus cosas buenas, pero, si hablamos de cultura Mbya Guaraní no hay mucho que decir… estamos luchando hace años para que puedan entendernos y adaptarse a como estamos pensando los proyectos. La primera vez que se llevó adelante un taller en una comunidad acá en Misiones se logró gracias a los estudiantes Mbya.

Benjamín Correa es Productor Audiovisual. Lic. en Comunicación Audiovisual (UNSAM). Docente investigador en la Facultad de Arte y Diseño (UNaM). Docente en la Universidad Gastón Dachary.