Reseñas en "CINÉFILOS"

Una mirada que indaga: ideas sobre El Culto

En los últimos años, el arco mediático argentino se ha volcado a tensionar posiciones políticas y/o ideológicas al presentarlas como opuestos que no resisten fisuras ni puentes entre las partes. Así, el corpus social se disputa el estar a favor o en contra de las posiciones ideológicas, presentadas y pensadas más bien como un partido de fútbol que como una construcción de las herramientas políticas, sociales y culturales de las que nos valemos.

En ese sentido, el largometraje documental El Culto entra en un terreno que adscribe posiciones a favor y en contra bastante marcadas en lo social, sobretodo pensando las disputas de derechos sociales y las figuras políticas surgidas al calor de estas disputas. Más allá de estas dicotomías, la directora de esta obra expone abiertamente el lugar desde el que enuncia y nos acerca a una mirada etnográfica de la espiritualidad evangélica en la ciudad de Córdoba.

Se trata de un trabajo observacional que, a través de un montaje paralelo, nos presenta cuatro cultos en diferentes iglesias evangélicas de una misma ciudad. Las imágenes inician en los preparativos que realiza cada iglesia y narran hasta el momento en que la gente se aleja de la misma. En todo ese proceso, la directora pone en evidencia una serie de elementos que nos plantean diferencias, similitudes, acercamientos y, sobretodo, formas de ver, entender y/o vivir la espiritualidad.

En cada culto hay diferencias etarias, políticas, económicas y hasta espirituales. Los discursos asumen de donde provienen, desde quienes niegan el lenguaje inclusivo hasta quienes agradecen la educación pública del Estado, quienes se sientan en círculos mientras tejen y quienes se sientan en bancas de madera mirando al atril, quienes saltan escuchando una banda de rock y quienes se mueven al ritmo de la coreografía que acompaña a un grupo de cuarteto.

Los diferentes cultos de los pastores también se ponen en evidencia con un seguimiento casi minucioso de lo performático, de lo que dicen y de lo que omiten. En esta secuencia, los imaginarios sociales sobre el culto se niegan, se afirman y se repiensan, complejizando aquello que sabemos o que creemos saber. El trabajo etnográfico en esta obra funciona como guía para plantear reflexiones, preguntas y curiosidades en torno a lo institucional, lo político y lo espiritual.

El culto, a contracara del panel mediático del que me refería al comienzo, no busca un planteo dual entre aquellas posiciones a favor o en contra, o peor, entre lo bueno o lo malo según la propia moral; por el contrario, plantea una profunda indagación íntima para entender dinámicas y lógicas que atraviesan la esfera espiritual y se funden con el status social, la cultura popular y los discursos ideológicos.

Leandro Zerbatto. Técnico en Medios Audiovisuales y Fotografía (UNaM), Lic. en Cine y Audiovisual (UNILA), Maestrando en Cine de América del Sur (UNA).

Ficha técnica:

Título original: El culto

Dirección: Almendra Fantilli

Producción: Lumen

Género: Documental | religión.

Año de estreno: 2020

País de origen: Argentina

Duración del film: 62 min.

Fotografía: Oscar Sapere, Gonzalo Valenzuela, Marcelo Paiva.

Fuckland, el dogma del cine argentino

A mediados de los 90’s surgió lo que podríamos decir como la última corriente estética que intentó traer cierta “pureza” en el cine, donde los directores daneses Lars Von Trier y Thomas Vinterberg crearon un manifiesto y el voto de castidad con diez reglas que debían cumplir las películas para obtener un certificado, al inicio del film, que afirmaba pertenecer al tan religiosamente llamado Dogma 95. Las primeras películas fueron danesas, no demorarían mucho en llamar la atención y obtener reconocimientos en varios festivales, y que luego se irían sumando varios casos aislados de otros países. Como Fuckland (2000), de José Luis Marqués, una película argentina que se filmó clandestinamente en las Islas Malvinas y que logró inscribirse como el Dogma #8. 

Se trata sobre un argentino (Fabián Stratas) que viaja a las Islas Malvinas con la idea de tener sexo y dejar embarazadas a varias mujeres, para que los hijos con la nacionalidad argentina puedan repoblar/recuperar las islas. Esta filmada con una cámara que lleva el protagonista a todas partes, incluso colgada de su cuello, pero sin que la gente se dé cuenta que esta encendida. Así, la película es realizada con una impronta documental que se acerca mucho a su meta en el largo camino de la búsqueda por un registro lo más cercano a la realidad, sin mucha intervención (como lo demanda el manifiesto), a pesar de la inevitable y ardua tarea en el momento del montaje que seguramente tuvieron que hacer para seleccionar esos 84 minutos de las 65 horas de filmación. 

En cuanto al argumento, me parece que no hay discusión sobre lo patético que es. Se nota que su misión radica justamente en la controversia, en todos los sentidos. Delata por cuenta propia a la ficción que lleva adentro para demostrar que no todo fue instantáneo e improvisado, como en las tomas que no fueron filmadas por el protagonista y que son momentos claves del relato, como diciéndonos: “todo lo que estamos haciendo en esta película es malintencionado, sí, pero tenemos un límite”. Incumplieron los mandamientos del Dogma 95 (como lo hicieron todas, al final), generaron enojo en el pueblo británico y particularmente en los isleños que fueron filmados sin su consentimiento. Y, lo que quizás no imaginaron es que, además lograron el repudio del público argentino, no solo por la idea extremista refugiada en la soberanía, sino también por poner como protagonista (sin generalizar) a un típico porteño con plata que cuando viaja lo único que logra es dejarnos mal parados con su actitud soberbia y grotesca. 

Se puede servir como un experimento que alimente al debate clásico que se tiene sobre las fronteras entre la ficción y el documental, y por qué no como un ejemplo por parte del cine argentino, para ser testigos y vivenciar las consecuencias de todo lo mencionado anteriormente. Pero, si el paladar es más exquisito, esta película se puede comer una sola vez, y es preferible esperar a un plato principal de este tipo de películas, como podría ser cualquiera del maestro Abbas Kiarostami y principalmente Close-up (1990), donde además de hacerle jugar al espectador en esa hibridez, hay un compromiso más real desde lo político y humano.  

Maximiliano Quevedo es estudiante de Realización Cinematográfica en la ENERC sede NEA y de Crítica cinematográfica.

Datos técnicos 

Título: Fuckland

Año: 2000

Duración: 84 min.

País de origen: Argentina

Guión y dirección: José Luis Marqués

Música: Sergio Figueroa 

Fotografía: Alejandro Hartmann, José Luis Marqués, Guillermo Naistat, Fabián Stratas

Reparto: Fabián Stratas, Camilla Heaney.

Galopar la infancia en la ruralidad: ideas sobre Fidel, niño valiente

El camino desde la infancia hacia la adultez suele ser un proceso complejo en el cuerpo y en las emociones, un proceso que abarca miedos, inseguridades, desafíos, aprendizajes, crecimiento. Pero resulta aún más conflictivo el paso inmediato de la infancia a la adultez sin atravesar el camino de sobresaltos, expresados en una temprana búsqueda del mercado laboral por el empuje de la situación económica.

Lejos de militar “una cultura del trabajo” que explota infancias y demanda tareas laborales mal pagas, Fidel, niño valiente llama a una profunda reflexión social sobre las circunstancias del sistema que interrumpen e intervienen -en lo posible- el proceso de aprendizaje de la niñez, aquel sin maldades y con amistades entrañables. Digo en lo posible porque, en el filme, el protagonista Fidel no puede dejar de ser niño y hacer actividades de niño: reír, jugar, aprender, divertirse, ensuciarse. No puede ni quiere, a pesar de que tuvo que migrar desde Paraguay a Misiones y trabajar para sobrevivir.

En medio de ese mundo de lo que implica ser niño en la ruralidad, Fidel tiene el don de ser un gran jinete a tan temprana edad. Su caballo “Che Negrito” es una representación de amor genuino, al mismo tiempo que representa un salvavidas económico en un territorio hostigado por las empresas forestales. En una historia familiar signada por la migración y las dificultades económicas, el caballo es la compañía que apabulla la extrañeza a la familia y al pueblo.

Fidel deja que se cree un mito en torno a él, no interviene en las conversaciones que hablan sobre sus carreras en la tierra colorada, él solamente actúa bajo sus dos convicciones de niño-adulto: disfrutar de ser niño y ayudar, mediante el triunfo, al sustento económico de su familia; o mantener esa esperanza del triunfo, que nos remite a una ilusión mundialista en épocas de Maradona. 

Las diferentes texturas de la imagen traen una pregunta que, para el espectador, siempre resulta conflictiva en este tipo de obras: ¿hasta dónde es una puesta en escena y hasta dónde no lo es? La respuesta a esta pregunta aparece en una lectura del montaje, donde las emociones se aceleran y la adrenalina exaspera.

La historia es un trágico derrotero del sistema social, económico y político en el que vivimos. Pero, en ese trágico derrotero, conocemos a Fidel, despedimos al Che y recordamos a Maradona. Las alegrías y los símbolos populares se funden en un abrazo colectivo, un abrazo como el que queremos darle a Fidel cuando llegamos a la placa de créditos.

 

Leandro Zerbatto es Técnico en Medios Audiovisuales y Fotografía (UNaM), Lic. en Cine y Audiovisual (UNILA), Maestrando en Cine de América del Sur (UNA).

 

Título original: Fidel, niño valiente

Dirección: Mario Verón

Producción: MST Libertad Misiones, Puatarara Films

Género: Documental | infancia.

Año de estreno: 2021

País de origen: Argentina

Duración del film: 74 min.

Reparto principal: Intervenciones de Enrique Yuka Caballero, Erico Canteros, Fidel Canteros.

Fotografía: Pablo Bruzzone

Música: Lucas Guinot

El deber ser después del amor según Baumbach

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, 2019) es una de las películas más elogiadas del año pasado. No caben dudas que méritos no le faltan en términos cinematográficos. Y uno de esos méritos tiene que ver con el tratamiento de un tema espinoso: la separación de una pareja, el divorcio legal, la ruptura familiar. Baumbach logra un relato agridulce, pero acentuando más lo dulce, la ternura de los personajes y de las relaciones, muy a contramano de los antecedentes fílmicos que tratan esta temática delicada. En este sentido, se trata de una película políticamente correcta: los personajes no se ven como adversarios, como enemigos; procuran mantenerse dentro de los límites de la cordialidad y no perder de vista que en medio está Henry, su hijo de ocho años. Es una especie de deontología de un matrimonio recién separado: un deber ser del amor después del amor.

Por otro lado, la película es políticamente correcta en otro sentido: adopta una postura feminista que puede ser sutil visto con ojos distraídos pero que deja su huella discursiva a medida que se desarrolla la trama. El momento en el que se explicita la tesis del film es en el potente monólogo de la abogada Norah (Laura Dern) acerca de la Virgen María. En buena medida, el film se construye en torno a ese argumento: la demanda de madres perfectas y la tolerancia de las debilidades masculinas en nuestras sociedades. El argumento responsabiliza a Charlie (Adam Driver) por la ruptura. No sólo ha sido egoísta, sino además infiel. Por ello, Nicole (Scarlett Johansson) decide aceptar una oportunidad laboral en Los Ángeles y la protegen mujeres: su madre (viuda de un hombre que le era infiel), su hermana casada con un hombre que no vemos nunca y su abogada, una mujer “empoderada”(exitosa, divorciada, con hijos y “un novio en Malibú”). En tanto, Charlie acata el nuevo paradigma: se muda de NY a Los Ángeles, acepta que Nicole haya formado otra pareja. Y aún depende de ella para que le ate los cordones.

Sergio Quintana es Profesor y Licenciado en Letras, Magíster en Semiótica Discursiva. Docente investigador UNaM.

Título original: Marriage story
Dirección: Noah Baumbach
Año de estreno: 2019
País de origen: Estados Unidos
Duración del film: 136 minutos
Reparto principal: Scarlett Johanssen, Adam Driver, Laura Dern, Ray Liotta.

Fotografía: Robbie Ryan.
Música: Randy Newman.
Link de tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=pFg0Rk3L9SY