Reseñas en "CINÉFILOS"

El deber ser después del amor según Baumbach

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, 2019) es una de las películas más elogiadas del año pasado. No caben dudas que méritos no le faltan en términos cinematográficos. Y uno de esos méritos tiene que ver con el tratamiento de un tema espinoso: la separación de una pareja, el divorcio legal, la ruptura familiar. Baumbach logra un relato agridulce, pero acentuando más lo dulce, la ternura de los personajes y de las relaciones, muy a contramano de los antecedentes fílmicos que tratan esta temática delicada. En este sentido, se trata de una película políticamente correcta: los personajes no se ven como adversarios, como enemigos; procuran mantenerse dentro de los límites de la cordialidad y no perder de vista que en medio está Henry, su hijo de ocho años. Es una especie de deontología de un matrimonio recién separado: un deber ser del amor después del amor.

Por otro lado, la película es políticamente correcta en otro sentido: adopta una postura feminista que puede ser sutil visto con ojos distraídos pero que deja su huella discursiva a medida que se desarrolla la trama. El momento en el que se explicita la tesis del film es en el potente monólogo de la abogada Norah (Laura Dern) acerca de la Virgen María. En buena medida, el film se construye en torno a ese argumento: la demanda de madres perfectas y la tolerancia de las debilidades masculinas en nuestras sociedades. El argumento responsabiliza a Charlie (Adam Driver) por la ruptura. No sólo ha sido egoísta, sino además infiel. Por ello, Nicole (Scarlett Johansson) decide aceptar una oportunidad laboral en Los Ángeles y la protegen mujeres: su madre (viuda de un hombre que le era infiel), su hermana casada con un hombre que no vemos nunca y su abogada, una mujer “empoderada”(exitosa, divorciada, con hijos y “un novio en Malibú”). En tanto, Charlie acata el nuevo paradigma: se muda de NY a Los Ángeles, acepta que Nicole haya formado otra pareja. Y aún depende de ella para que le ate los cordones.

Sergio Quintana es Profesor y Licenciado en Letras, Magíster en Semiótica Discursiva. Docente investigador UNaM.

Título original: Marriage story
Dirección: Noah Baumbach
Año de estreno: 2019
País de origen: Estados Unidos
Duración del film: 136 minutos
Reparto principal: Scarlett Johanssen, Adam Driver, Laura Dern, Ray Liotta.

Fotografía: Robbie Ryan.
Música: Randy Newman.
Link de tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=pFg0Rk3L9SY

He oído que pintas casas…

Alguien describió a Joker como la mejor película del 2019. Es difícil para quien mira cine desde hace medio siglo, años dorados de Hollywood, películas de autor europeas, cine oriental o el que venía desde atrás de la “Cortina de hierro”, conmoverse con un superhéroe carapintada metido con fórceps en una realidad que no encaja ni con talco.

Espectáculo y entretenimiento, también hay derecho a eso, a olvidar el largo día, comer pororó y reírse o distenderse. Pero el cine es otra cosa, es arte, guión y actuación, ritmo, música, fotografía, escenificación, maquillaje, vestuario, y The Irishman (El Irlandés) tiene todo eso.

Aggiornado a una realidad muy diferente a la de “ir al cine” como evento social, Martin Scorsese, director de la vieja guardia, nos regala un film distribuido por Netflix, presentado en escasísimas salas, ninguna de Misiones, para mirar en casa, en la TV o en otros dispositivos como computadoras, tablets o celulares (estos últimos no recomendados por el realizador). Polémica por la plataforma, la falta de rigurosidad histórica, los dichos sobre el “Marvelcine”, los personajes. El producto, más allá de toda distracción, es una clase magistral del séptimo arte, como alguna vez se lo llamó, donde nada falta y nada sobra.
Scorsese nos pasea por una época donde mafia, políticos y sindicatos, construían y destruían poder (50s, 60s, hasta los ¿80s?). Nos muestra quiénes lo ostentan y en qué niveles se mueven, cuán aceitados estaban todos esos mecanismos de acceso y “egreso”, y quién cumplía cada rol, jerarquizado, especializado.
Otra historia de gángsters, otra más del mismo director, no tan contundente como Goodfellas -1990- o Casino -1995-, pero que se apoya en tres actuaciones enormes que conmueven y generan empatía. Capítulo aparte merece Joe Pesci, que abandonó su retiro para recrear a Russ Bufalino, este “entrañable” capo italo-norteamericano.

La vejez, la familia, la conciencia, la lealtad, presentes en un mundo sórdido, plagado de códigos que marcan la diferencia entre la vida y la muerte.
Todo acompañado de una manera impecable por planos, ambientación, rigurosa fotografía, música que va y viene con las décadas, vestuario y peluquería meticulosos, y una apuesta a efectos especiales de maquillaje que imprimen en rostros y cuerpos -pasado, presente y futuro- con cuidadosa propuesta estética.
Mereces una tarde tranquila para ver esta obra de arte, bebida espirituosa, piscolabis, a repantigarse y dejarse llevar por la magia del cine.

Sandra Nicosia es Fotógrafa, Profesional Adjunta de la Carrera de Personal de Apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Integra el Instituto de Estudios Sociales y Humanos -IESyH- (CONICET/UNaM)

 

Ficha Técnica
Título original: The Irishman
Dirección: Martin Scorsese
Intérpretes: Robert De Niro. Al Pacino. Joe Pesci. Anna Paquin. Harvey Keytel
Duración: 209 minutos
Guión: Steven Zaillian basada en la novela I Heard You Paint Houses de Charles Brandt
Director de Fotografía: Rodrigo Prieto, ASC, AMC
Diseño de Vestuario: Sandy Powell, Christopher Peterson
Jefe de Departamento de maquillaje Nicki Lederman
Jefe de Departamento de peluquería: Tania Rivalow
Productores: Martin Scorsese, Robert De Niro
Distribución: Productions Netflix
Link tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=gZ6Oq9F3ho0

TLQMG o la exploración hacia otros modos de sentir

Contar nuevas historias o plantear nuevas miradas, ese quizás es el gran desafío que
persigue hoy la producción audiovisual en un mundo en constante transformación y frente a una audiencia cada vez más crítica ante los medios de comunicación. Construir un relato audiovisual que interpele desde otros lugares, intentando retratar la diversidad que nos constituye, es el camino que nos merecemos recorrer hoy.
En esta búsqueda quizás andan Sergio Acosta y su equipo con su nueva producción Todo Lo Que Me Gusta (TLQMG), la cual se estrenó en octubre en Canal 12. La serie narra la vida de un joven que está atravesando su transformación hacia lo que conocemos como ‘adultez’, que no sabe bien qué le gusta y lo va descubriendo en el transcurso de los episodios. En ese devenir, la presencia de un compañero de trabajo provoca nuevos sentimientos y otras revelaciones.
La serie, realizada con apoyo del INCAA y el IAAviM, demuestra un laburo minucioso de guion, en la caracterización de les personajes, y en la intención de contar una historia de amor (o desamor), pero desde otro lado, visibilizando la realidad y los sentimientos de personas que definen su sexualidad lejos de la heteronorma. Quizás lo más interesante es la elección de contar todo esto en tono de comedia, género que no es nada fácil de desarrollar.
Quienes nos identificamos con los feminismos, valoramos cada vez que en la televisión se muestran otras maneras sexo afectivas de ser y estar en el mundo. Nos ayuda a naturalizarlas y dejar al menos un poco de lado los prejuicios y tabúes sobre el tema, que todavía son muchos. Estamos en ese proceso de deconstrucción permanente que nos persigue todo el tiempo, hasta en la forma de construir nuestros relatos y en la mirada que tenemos sobre los relatos ajenos. El cine -y el lenguaje audiovisual en general- trabaja con las representaciones sociales, por eso quizás, se torna complejo romper con los estereotipos que crean desigualdades, pero en este contexto de luchas por la libertad de ser y elegir, se vuelve necesario y urgente mostrar otras realidades, porque sabemos que como comunicadoras y comunicadores tenemos una responsabilidad en lo que contamos.
En ese sentido, si bien TLQMG cae en algunos estereotipos (como la mujer que se queja y sus compañeros varones que la tratan de loca depresiva) y que los diálogos que se dan entre mujeres mayormente son para hablar de varones (ver test de Bechdel), hay otros momentos que marcan nuevas búsquedas en la construcción de los personajes y muestran realidades que no nos son ajenas como la precarización laboral, el estrés que genera todo eso, las preocupaciones de las personas que dejamos de ser jóvenes para volvernos adultes, el inconformismo, la imposibilidad de proyectar a futuro, la exploración sexual y afectiva, el desamor, los idas y vueltas en las relaciones, la importancia de la amistad, las nuevas tecnologías siempre presentes en nuestras vidas, etc. Es decir, hay varias aristas que podemos analizar en la serie y eso siempre está bueno, que una pieza audiovisual nos permita seguir pensando y desnaturalizando nuestro propio entorno.
Cada vez que se anuncian estrenos de producciones audiovisuales en nuestra provincia, es un motivo de alegría, porque quienes estamos cerca de ese sector, sabemos lo que cuesta llevar adelante este trabajo, desde la escritura del guion hasta la búsqueda de recursos, que en este contexto de crisis, cada día es más complejo e inalcanzable.
Por eso celebramos que en la provincia tengamos una serie que muestre este tipo de historias, con el trabajo impecable del equipo técnico en la producción, el arte y la
fotografía, y el destacable desempeño de actores y actrices, casi todes de Misiones.
Espero y deseo que las próximas producciones nos tengan a nosotras (las mujeres) como protagonistas detrás y delante de cámara.
“Filmo con la intención de que mis espectadores sospechen de sus propias realidades”, dijo Lucrecia Martel y creo que ahí está la fuerza del lenguaje audiovisual. Sin posturas moralistas ni utilitarias, considero que el arte que necesitamos, hoy más que nunca, es aquel que nos acerca a nuevas miradas para pensar otros mundos, romper con ese sentido común que genera violencia, salirnos de los estereotipos que nos hacen mal y visibilizar otras historias. TLQMG propone un poco de eso.

Ana Victoria Espinoza Es Licenciada en Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Forma parte del equipo de La Calaca, un programa radial y espacio de militancia feminista que se transmite hace doce años en Radio Provincia de Misiones.

Ficha Técnica:
Título Original: Todo lo que me gusta
Serie de tv: 8 episodios
Duración: 20 minutos por episodio
Género: Comedia
Año: 2020
Compañía: SA CINE con el apoyo de INCAA e IAAVIM
Tags: LGBTQ+, Coming of age, Dramedy
Creado por: Sergio Acosta
Director: Guillermo Rovira
Productores: Benjamín Correa, Sergio Acosta
Música: Matias Carou
Elenco: Milton Rosés, Esteban Masturini, César Bordón, Iván Moschner, Bárbara
Hobecker, Christian Harika, Gastón López, Ana Luz Källsten, María Bernardini.
Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=ccHGGDaHJGg

“Pequeña Victoria” del Prime Time:

Con más de 17 puntos de rating la nueva novela de Telefé protagonizada por Julieta Díaz, Inés Estévez, Natalie Perez y Mariana Genesio Peña arrasó el lunes 16 dejando muy por detrás a Marcelo Tinelli, quién hasta hace unos días era el rey de la TV argenta en ese horario. No poco revuelo causó “Pequeña Victoria” en las redes y en programas de la tv por aire (por cable en el interior) ¡Qué sorpresa nos dio su estreno! Y es que “Pequeña Victoria” trata el tema de la subrogación de vientre, figura que comprende un vacío legal en normativa argentina, y cuenta la historia de cuatros mujeres en torno a Victoria, la beba que nace a “pedido” de Jazmín (el personaje de Julieta Díaz) en el vientre de Barbi (el personaje de Natalie Pérez).
“No quiero ser madre”, gritaba Barbi mientras entraba a la sala de parto a punto de dar a luz a Victoria. “¿Llamo al padre?”, pregunta el hermoso personaje de Selva (Inés Estevez). “No hay padre, llámala a la madre”. Y así se empieza a enredar esta trama que promete legitimar opciones diversas de lo que consideramos por familia.
Jazmín tomó la decisión de ser madre a través de la gestación solidaria ya que no quiere pausar su carrera empresarial. Bárbara, que por necesidad económica alquiló su vientre.
Emma (Mariana Genesio Peña), una mujer trans que donó su esperma, y Selva, la mujer que llevó al hospital a Bárbara y entiende que su misión es unir a las mamás de la beba en Pequeña Victoria. Para poder llevar adelante el embarazo, Jazmín recurre a un centro médico en donde la contactan con Bárbara y firman un contrato confidencial a través del cual la joven se compromete a llevar adelante la gestación sin recibir dinero a cambio, aunque sí lo hará de manera ilegal. Cómo decíamos, la subrogación de vientre no está permitida en nuestro país, pero sí la gestación solidaria, esto es, sin fines de lucro.
Ahora bien, si viniera un extraterrestre a la tierra y me preguntara que está sucediendo le diría que mire la tv por cable, no supone una relación fiel pero es capaz de dar cuenta de algunas cristalizaciones, parciales es verdad, reinterpretadas, pero válidas para corroborar como está el termómetro social. Pone a disposición un mapa de cómo se encuentran las urbes, población blanca urbana, en cruce con discusiones del espacio público y normativa estatal. La tv sigue siendo la gran generadora de relatos, mítica y maravillosa que a pesar de las miles de críticas sigue generando contenido incluso para redes sociales como twitter e Instagram. El hashtag #PequeñaVictoria la rompió el día del estreno.
En ese golazo que fue el tema que trata, se derivan otros como ser problemática trans, situaciones de discriminación, la postergación de decisiones íntimas como tener un hijo/a porque constituye una “pérdida de tiempo” para la mujer “moderna, empresaria, exitosa” (y podemos agregar blanca, urbana, heterosexual). La puesta a disposición de cuerpos de mujeres pobres a mujeres ricas a cambio de dinero, la explotación sexual, la familia, los lazos de amor y cuidados no tradicionales, selección de la especie en función a patrones de belleza hegemónicos… Así, Pequeña Victoria constituye un triunfo en el horario central sólo por rozar (algunos tímidamente) estos temas que en sintonía con lo que fue “100 días para enamorarse”, promete ser un cimbronazo para más de uno/a.

Rosaura Barrios es Dra. en Comunicación (FPC- UNLP). Docente-Investigadora FHyCS/UNaM. Becaria Posdoctoral CONICET.

Ficha Técnica
Título original: Pequeña Victoria (TV Series)
Año: 2019
País: Argentina
Dirección: Erika Halvorsen (Creator), Daniel Burman (Creator)
Guion: Erika Halvorsen, Mara Pescio, Ana Accorsi
Reparto: Julieta Díaz, Natalie Pérez, Mariana Genesio Peña, Inés Estévez, Facundo
Arana, Luciano Castro, Nicolás Francella, Daniel Hendler, Jorge Suárez, Alan Sabbagh, Darío Lopilato, Ignacio Pérez Cortes, Celina Font, Emilia Mazer, Selva Alemán, Raúl Rizzo, Franco Rizzaro, Fabio Di Tomaso, Micaela Suárez, Edgardo Moreira, Valeria Lois, Osmar Nuñez, Maria Abadi, Paula Cancio, Sofía Diéguez
Productora: Emitida por Telefé. Distribuida por Viacom. Productor: Viacom
Link: https://www.youtube.com/watch?v=30DsugOVCwg