En La Mira — Boletín de reseñas críticas

ISSN 2618-3056

#12, MISCELÁNEAS / May, 2015

Se fue de gira

Corría el año 1986, mientras que Argentina ganaba por segunda vez el Mundial de Fútbol, con mi amigo Sergio pasábamos muchas horas escuchando un casete de Soda Stereo. Allí había temas como “Trátame suavemente”, “Te hacen falta vitaminas”, “Un misil en mi placard”, canciones que fueron parte de una época memorable. También en esa era llegó a nuestros reproductores portables (walkman) una banda llamada “Git”, con un sonido de baterías sampleadas que se asemejaban mucho al golpe de cacerolas que todos en nuestra niñez probamos cual baterista.

Sin dudas que esta incursión, este navegar a través del mar musical nos llevó a conocer más bandas locales, y hasta empezamos a conseguir cosas de afuera. En esta etapa apareció un tal Michael Jackson, Europe con su “Final Countdown”, hasta inclusive un músico extraño llamado Elton John. Con el sólo nombrar esta variedad de estilos musicales está claro que devorábamos todo aquello que llegaba a nosotros, sin discernir ni elegir, estábamos ansiosos por llenarnos de música.

Esta conjunción musical, este entrevero de estilos marcó mi vida para siempre. Las canciones me transportan hacia cada momento, sintiendo los aromas, las texturas, la iluminación, es como si casi hiciera una regresión psicológica para entregarme a sentimientos muy adentrados en mí.

El resultado de todo esto, y mucho más que es incapaz de resumir en palabras, derivaron en una profunda búsqueda que desembocó en empezar a transitar por distintos instrumentos, con la maravillosa bendición de estar en una casa con padres músicos… Es más, mi amigo Sergio es hijo de concertistas de música clásica, y su casa albergaba ensayos con instrumentos como la “clave barroco”, violines y chelos. Las marcas de ese tiempo son imposibles de borrar.

Todos esos músicos, todos, se acoplaron a mi corazón, haciéndose parte. No me di cuenta de esa realidad hasta que se empezaron a ir. El primero que caló hondo en mí fue el Flaco, sabíamos que estaba enfermo, pero la razón no obedece siempre al corazón, cuando se fue, sentí que perdí algo, que no podía definir una angustia que me paralizó por un par de días, me dejó cansado.

Quizás el golpe más fuerte fue la ida de Gustavo, sin entrar en la discusión de su estado previo al deceso, cuando se supo de su fallecimiento me desmoroné, casi literalmente. Puedo asegurar que formaron parte esencial de mi vida, estuvieron presentes como invitados especiales tocando como parte de la banda sonora que se generó siempre en mí. Los escuché cuando estaba en la sala de espera para mis entrevistas de trabajo, estuvieron en la vuelta a casa después de haberme puesto de novio con mi esposa, cuando se fueron amigos, cuando me fui de mi casa para afrontar la vida adulta. Siempre.

La frase que se utiliza para los artistas cuando mueren es “se fue de gira”. Yo siento que los tengo girando adentro mío todavía, supongo que cuando me muera escucharé alguna de sus canciones en mi mente.

Pero, como bien lo ha dicho él y es una de sus más hermosas reflexiones, a pesar de que me rehúso a aceptarlo, sé que decir adiós, es crecer.

Andrés Perrone es Productor Audiovisual y Músico. Trabaja en UNaM Transmedia. Reside en Oberá.

Imagen: http://www.eldiario.net/noticias/2014/2014_09/nt140905/cultural.php?n=16&-grillo-villegas-estoy-feliz-gustavo-cerati-ya-descansa

#12, RECOMENDADOS / May, 2015

La lucha por ser uno mismo

“Los únicos regalos del mar, son golpes duros; y de vez en cuando, la oportunidad de sentirnos fuerte. No conozco mucho el mar, pero sé que así es… como también sé que es importante, no necesariamente ser fuerte, sino sentirse fuerte… para medirse a uno mismo. Encontrarse en las condiciones humanas más primitivas, al menos una vez. Y enfrentar la ceguera y la sordera solo… Sin nada que te ayude, salvo tus manos y tu propia cabeza.” Into the Wild.

Mucho se ha escrito y criticado sobre la gran obra de Ernest Hemingway, de 1951, merecedora de un premio Pullitzer en 1953, conocida como El viejo y el mar.

Devorada en pocas horas, y re-devorada en los siguientes días, esta historia que narra el destino casi final de un pescador anciano en Cuba –el Viejo, Santiago-, quien conoce el mar como la palma de sus manos, así como los avatares de su cuerpo, propios de la edad y la experiencia, me ha llevado a la reflexión de nuestra mera existencia.

Bajo un léxico propio de la pesca, actividad bien conocida por el escritor, se presenta un veterano dispuesto a luchar por su oficio -que lo define desde el alma- a pesar de todas las posibles adversidades. Se lanza durante días al mar, tras su presa, con la determinación y paciencia que sólo los más calificados poseen. La consigue. La domina. La defiende. La pierde.

Pero la historia continúa, como su vida lo hará, y su oficio también. La lucha por ser uno mismo, no termina en las batallas perdidas. Y como bien lo dice el autor, “El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado.” Sin embargo, al llegar el momento de enfrentarnos a nosotros mismos, ¿reconocerá alguien esa elemental diferencia?

 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas. Docente FAyD. Artista grabadora.

Datos de la obra
Título: El viejo y el mar
Autor: Ernest Heminghway
Año: 2012. (1951)
Argentina: Ed. Debolsillo.
Pp: 160

Link editorial: https://www.casadellibro.com/libro-el-viejo-y-el-mar/9788499897677/1998005

#11, TAPA / Dic, 2014

La alteridad inherente

“(…) al arte le es permitido ir al mundo sin el compromiso de atribuírsele un significado exacto, como sería con la ciencia.”
Merleau y Ponty

La contemporaneidad ha logrado que el arte amplíe la relación del espectador con la obra, entendida ésta como fenómeno en constante manifestación; es decir, no acabada, ya que es aquel sujeto quien la percibe y le da sus diversos significados, a la visión propia que, del mundo, expresa el artista. Ante la obra, se da un proceso de relaciones complejas que produce ese no sé qué, que nos atrae. Pues, la obra de arte se ha convertido en un lugar de extrañamientos y memorias, no como un modo de registro histórico, pero sí como una manera de reconocerse con o en la obra, lo cual va edificando parte de la identidad del hombre y de sus territorios.

Doppelgänger es una palabra proveniente del vocablo alemán que literalmente significa doppel: doble, gänger: andante, es decir, `el doble que anda´ o `el que camina al lado´; y suele ser usado para designar el doble espectral del ser humano, su bilocación, su otro yo. Para el folclore popular germano, el mito del Doppelgänger implica que ver a tu otro yo significa un augurio de mala suerte, enfermedad, o inclusive de muerte.

El término ha sido utilizado a lo largo de toda la historia, especialmente en la literatura, para ilustrar nuestra doble naturaleza humana, entendida ésta como las dos caras de una misma moneda. Un ejemplo claro de ello, dentro del género de la literatura fantástica -aun cuando hoy pueda ser juzgada como un caso de esquizofrenia- nos los da Robert Louis Stevenson con el célebre Dr. Jekyll, quien se transforma en Mr. Hyde luego de ingerir ciertos elixires o pócimas; idea a su vez tomada de Los elixires del diablo, de Hoffman, donde el protagonista Medardo es perseguido por su doble, en ocasiones corpóreo, y en otras, producto de las construcciones de su mente. Este proceso del doble materializándose en un lado oscuro y desconocido del hombre, es a lo que Carl Jung llamó la sombra.

Bajo estas premisas, Jorge Macchi revela en el título de su obra Doppelgänger, imágenes que –desde la visualidad inmediata- nos remiten directamente al trabajo del psiquiatra suizo Hermann Rorschach en su búsqueda por obtener información sobre la personalidad de quienes trataba, a través de un test de diez manchas de tinta simétricas y abstractas, que le sirvieron para sacar conclusiones sobre cuán introvertido o extrovertido era el paciente. Con este test, logró descubrir que la percepción visual está influenciada por la personalidad.

Sin la intención de realizar un análisis psicológico, el artista logra proyectar su visión del mundo que lo rodea en un determinado momento. Pero estas apariencias que nos presenta, esconden algo mucho más profundo… algo con extrañeza. Las mismas, encierran historias tropezadas, yuxtapuestas, coligadas. Narraciones violentas, complejas, de lo cotidiano, que no son captadas a simple vista; están simuladas. No obstante, incluyen relaciones directas de la palabra, el texto como imagen, lo cual nos dificulta aún más su catalogación dentro de un marco estilístico artístico tradicional; ya que también, a partir de la estampación de formas y signos gráficos sobre la pared de una sala como soporte, nos lleva a reflexionar respecto del grabado expandido en el espacio expositivo. Todo ello implica una cercanía ineludible a una estética transdisciplinar. El lenguaje utilizado por Macchi en Doppelgänger es uno, pero a su vez, otro. Es manifestación de una alteridad inherente.

Jorge Macchi, Doppelgänger, Bs. As., 2008. Disponible en: http//www.jorgemacchi.com/es/obras/doppelganger

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas. Docente FAyD. Artista grabadora.

#11, CINÉFILOS / Dic, 2014

Морфий (Morfina)

Nota: Ver el video en youtube por restricciones a menores de edad

El contexto histórico en el que desarrolla este crudo relato nos lleva a caer en los tentadores prejuicios cinematográficos “Otra película sobre la revolución Rusa”.
En contraparte recibimos como cachetada la maniobra hábil del recientemente fallecido Director Aleksey Balabanov, adaptando el relato homónimo del escritor Mijaíl Bulgákov, basado en la experiencia real del autor cuando siendo médico rural se volvió adicto a los estupefacientes.

Lo llamativo de la película es el uso del recurso histórico como mero decorado de una atrapante historia de autodestrucción. Logra anteponer una atmósfera oscura que entremezcla la libertad y la opresión, siguiendo una estructura narrativa con un ritmo frenético e irregular, incluso en momentos psicodélica. Asimismo el relato posee una ligereza y cotidianidad de situaciones que hacen asimilable para el público.
La dirección artística, la adaptación de la época y las locaciones son simplemente impecables, permiten entender con lujo de detalles la relación entre clases, contextualizar el riesgo de la medicina de la época, el sexo, los vicios, la opresión. Todo esto acompañado de una banda sonora alegre y juguetona que contrasta con lo visual.

En definitiva si son el tipo de cinéfilos dispuestos a ver contenido explícito, actuaciones inmejorables y escenas impactantes, les recomiendo aventurarse en estos 110 min de buen cine ruso.

Josi Guaimas es Desarrollador Web en gdotg.com. Estudiante en etapa de Tesis de Ingeniería en Informática por la Universidad Gastón Dachary. Músico experimental. Miembro de MiSol y Creative Commons Ar-CC-By.

Título: Morfina
Año: 2008
Duración: 110 min.
País: Rusia
Director: Aleksey Balabanov
Reparto: Katarina Radivojevic, Leonid Bichevin, Ingeborga Dapkunaite, Sergey Garmash,Aleksey Istomin, Aleksandr Mosin, Andrey Panin, Svetlana Pismichenko

Link de tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=4rHRPwCGW3I