En La Mira — Boletín de reseñas críticas

ISSN 2618-3056

#11, MISCELÁNEAS / Dic, 2014

Fotografía social y Fotoperiodismo

El fotoperiodismo se consolidó como tal en el siglo XX, donde se registraron acontecimientos históricos importantes, sobre todo bélicos, donde la Fotografía tuvo un rol importante. Cuando uno habla de Fotoperiodismo, automáticamente se vienen a la mente nombres como Henri Cartier Bresson, Robert Capa, Dorothea Lange, entre muchos otros. ¿Cuál es la premisa de la Fotografía Periodística? Sin dudas estar en el momento justo y en el lugar exacto. H C. Bresson hablaba del “instante decisivo” como ese momento en donde el evento se refleja en su máxima expresión, para lograr transmitir al espectador lo que ese instante tiene para decir. No se trata solo de documentar, sino de comunicar.  

Vale la aclaración, que si bien existen diferentes géneros fotográficos y clasificaciones, no existen divisiones tajantes entre unos y otros. La fotografía es sumamente subjetiva y muestra una realidad.

Roland Barthes en “La cámara lúcida“, un libro que todo Fotógrafo debe tenerlo presente, hace un análisis sobre qué es lo que lo atrae de una fotografía, donde habla del punctum que se encuentra presente en la imagen y que es eso que me atrae y que me atrapa. Puede ser desde un objeto, un color, la mirada de alguien, es algo que es muy personal y que además depende del contexto en el que estamos insertos. Barthes también hace referencia al hecho de “posar” para una fotografía, y dice que es un elemento teatral, donde la persona deja de ser quien es, y se transforma en esa otra persona que se muestra ante la cámara. Este libro, nos hace repensar a la fotografía en general y verla desde un punto de vista más humano, dejando un poco de lado el  técnico. Si bien, sabemos que la técnica es importante, lo que la imagen tiene para decirnos, la trasciende en el tiempo.

La fotografía social, sobre todo la relacionada a eventos como bodas y cumpleaños, ha cambiado en el último tiempo. Hace algunos años, estábamos acostumbrados a ver fotos en donde las personas que se retrataban, posaban con cada uno de sus familiares y amigos, en distintos momentos del evento, como para dejar constancia quienes estuvieron acompañándolos. En cambio, hoy vemos a la fotografía social muy ligada al fotoperiodismo, desde el punto de vista de su esencia: captar el momento justo. Son esas fotos en donde no importa quienes estuvieron, sino cómo se sintieron. Detalles, como una risa, una mirada pueden ser tomas que tengan un grado de atracción intenso. Son esas tomas “robadas” o como habitualmente se suelen nombrar “Instantáneas”. La palabra lo dice todo. ¿Será que los fotógrafos han cambiado, buscando poder aportar algo más, algo en donde pongan en juego su pericia y creatividad, o si es la misma sociedad la que demanda y, por ende, se van dando los cambios? Tal vez, y sólo tal vez, sea un poco de todo.

 

Claudia Procopio es Técnica en Medios Audiovisuales y Fotografía. Trabaja y vive en Oberá.

Link: http://www.unitedexplanations.org/2013/11/05/5-ejemplos-de-como-el-fotoperiodismo-nos-ayuda-a-tomar-conciencia-del-mundo/

#11, RECOMENDADOS / Dic, 2014

El ruido y la furia

Y después ya no se escucha más. Es un cuento
relatado por un idiota, lleno de ruido y furia,

Sin significado alguno.

Pensamientos que ensordecen, confunden, gritan… el ruido y la furia es una obra maestra escrita por William Faulkner en 1929 y su cuarta novela. En ella, el autor describe paso a paso la degeneración de una familia sureña, los Compson, sumida en una sociedad donde los apellidos eran de renombre, y los acontecimientos ligados a ellos, así sean innombrables, lo eran aún más.

Simplemente, la complejidad de las relaciones humanas. Una madre tediosa, quejumbrosa, abrumada por las debacles financieras que no comprende. Un hijo que se lleva al hombro las penas maternas. Un hermano perdido en el rechazo y el dolor. La hermana pecadora y su fruto: la hija que abandona y aparenta seguir los pasos de aquélla. Y alguien que introduce sus reflexiones en medio del relato, el hermano retrasado mental, la vergüenza familiar. Pero, ¿qué es esto? será la pregunta que los atacará al leer esta obra.

Libro difícil, pesado por momentos; lo que lo hace aún más interesante. Pues en este ir y venir de pensamientos entrometidos, la trama nos lleva de principio a fin, con un ritmo muy bien logrado por el narrador; quien sabiamente, entre ecos totalmente desconcertantes, nos impide abandonar su lectura perturbadora.

 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas. Docente FAyD. Artista grabadora.

Datos de la obra
Título: El ruido y la furia
Autor: William Faulkner
Madrid: Ediciones Cátedra
Año: 1929. Sexta edición. Reimpresión 2010.
Madrid: Ediciones Cátedra.
Pp: 360
Link editorial: https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=120226

#10, TAPA / Nov, 2014

Exponer, exhibir

Las exposiciones, bien sabemos, muestran un cierto estado de algo –arte, ciencia, diseño, vida cotidiana y otros menesteres- y exigen “una cierta mirada” para ver, observar y registrar lo expuesto. Hasta aquí lo obvio, en las exposiciones, por lo general, se exhibe aquello de lo que el autor está orgulloso. Las etimologías al respecto no dejan dudas, se coloca un cierto objeto en el exterior para que pueda ser apreciado (ex ponere) y se ostenta eso valioso que posee (ex habere). Pero, en las artes plásticas, qué se ostenta y qué se ubica a la vista de todos, a la mirada de quiénes y por quién y, fundamentalmente, cómo, son cuestiones centrales del campo. Las preguntas no pueden ser respondidas en su totalidad, aunque habilitan reflexiones al respecto.  

El estado de una búsqueda quizás sea una línea de partida para empezar a reflexionar sobre la muestra “Pangea”, compuesta por obras de alumnos pertenecientes al Instituto Montoya y que permanecerá hasta el 30 de noviembre en el museo Yaparí. La selección de trabajos de taller de alguien en formación es, siempre, una apuesta sobre la lectura de quién, o quiénes, elige y, a la vez, un riesgo porque se puede caer en la tentación de juzgar un proceso como si fuese un proyecto finalizado. La interpelación de peso, en todo caso, recae en la idea que rige la muestra y dirige el montaje. La nominación, pretendidamente geológica, otorga una pista al llevar las cuestiones a la situación de la separación de los continentes del supercontinente original. El simbolismo no deja muchas dudas, del taller que los unió a la continentalidad de las apuestas individuales.  Acaso se podría expandir desde la conocida posición benjaminiana que acercaba la reconstrucción del pasado a una constitución geológica, en un trabajo de excavación que recuperaba lo sepultado en la cotidianeidad. Pero no mucho más. Aquí podrían caber las adjetivaciones fáciles dada la cantidad de autores, dieciséis, que muestran sus producciones: heterogénea, excesiva, variada, cambiante, abigarrada, forzada –por momentos-, obvia –en otros-, identificable, y así; mas no englobaría el planteo básico, ¿cuáles fueron los criterios que guiaron el montaje? La curaduría sigue siendo uno de los problemas irresolutos de las artes plásticas en Misiones, aunque, para ser justos, deberíamos indicar que en otros campos afines el problema es idéntico -la edición editorial, la producción musical, la programación de contenidos, etc.-. Como si la idea no puede complejizarse o relacionarse con otras hasta formar una red que abarque y guíe, pero no clausure, lo expuesto.

Entonces, de nuevo, las inquisiciones sobre el estado retornan. Para que la confusión no se presente hay que aclarar que no se exhibe un estado del arte en Misiones, sino un estado de la enseñanza de las artes plásticas en la región y un estado del aprendizaje, siempre juntos pero para nada equiparables. Acercarse a la exposición, por ende, constituye una sutil manera de inquirirnos sobré qué y cómo estamos aproximándonos a la posteridad en las artes por estos lares.

 

Sergio de Miranda es Lic. en Letras. Docente UNaM, FAyD y FHyCS.

Pangea, del 13 al 30 de noviembre de 2014, Museo Provincial de Bellas Artes “Juan Yaparí”.

#10, CINÉFILOS / Nov, 2014

El color del futuro

¿Qué haría perfecta a la sociedad? Luego de cuestionar dicho término podríamos comenzar a abarajar posibles respuestas a la cuestión, o simplemente disfrutar de la respuesta que nos brinda The Giver, la recientemente estrenada adaptación cinematográfica de la novela homónima escrita por Lois Lowry. Este drama de ciencia ficción nos ambienta en un futuro en el cual la humanidad logró despojarse de todo aquello que amenazaba a la convivencia, logrando una sociedad en equilibrio y armonía, la cual oculta demasiadas cosas teniendo en cuenta que no se permite mentir. Más allá de la trama, destaco los recursos narrativos del film, el cual logra transmitir cada reacción de Jonas, el protagonista de la historia, a la situación que le toca vivir. Desde el tratamiento cromático hasta la sucesión de imágenes tienen su razón de ser, y a su vez, cada imagen resignifica a la anterior y la siguiente, haciéndonos ver nuestra cultura desde el punto de vista de una sociedad “perfecta”. Tanto la historia como el conflicto que plantea el film no son muy originales, mucho menos para este género, sin embargo, la capacidad del director para adentrarnos en este nuevo universo, poner en cuestión nuestros comportamientos cotidianos y despertar sentimientos encontrados durante toda la película hace que el producto final resulte novedoso. Entonces, ¿qué haría perfecta a la sociedad? Probablemente busquemos la respuesta en las cosas que consideramos buenas, tal vez ese sea nuestro error, o tal vez, pensar de este modo sea el acierto de The giver.

Leonardo López es Diseñador Gráfico. Docente UNaM. Realizador FX.
Ficha técnica.
Título: The giver
Año: 2014
País de origen: Estados Unidos.
Protagonistas: Meryl Streep, Jeff Bridges, Brenton Thwaites, Alexander Skarsgård, Katie Holmes, Taylor Swift, Cameron Monaghan, Odeya Rush, Emma Tremblay.
Direción: Phillip Noyce.
Guión: Michael Mitnick, basado en la novela de Lois Lowry.

Link de tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=g11wSz7QMag