La lucha por ser uno mismo

“Los únicos regalos del mar, son golpes duros; y de vez en cuando, la oportunidad de sentirnos fuerte. No conozco mucho el mar, pero sé que así es… como también sé que es importante, no necesariamente ser fuerte, sino sentirse fuerte… para medirse a uno mismo. Encontrarse en las condiciones humanas más primitivas, al menos una vez. Y enfrentar la ceguera y la sordera solo… Sin nada que te ayude, salvo tus manos y tu propia cabeza.” Into the Wild.

Mucho se ha escrito y criticado sobre la gran obra de Ernest Hemingway, de 1951, merecedora de un premio Pullitzer en 1953, conocida como El viejo y el mar.

Devorada en pocas horas, y re-devorada en los siguientes días, esta historia que narra el destino casi final de un pescador anciano en Cuba –el Viejo, Santiago-, quien conoce el mar como la palma de sus manos, así como los avatares de su cuerpo, propios de la edad y la experiencia, me ha llevado a la reflexión de nuestra mera existencia.

Bajo un léxico propio de la pesca, actividad bien conocida por el escritor, se presenta un veterano dispuesto a luchar por su oficio -que lo define desde el alma- a pesar de todas las posibles adversidades. Se lanza durante días al mar, tras su presa, con la determinación y paciencia que sólo los más calificados poseen. La consigue. La domina. La defiende. La pierde.

Pero la historia continúa, como su vida lo hará, y su oficio también. La lucha por ser uno mismo, no termina en las batallas perdidas. Y como bien lo dice el autor, “El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado.” Sin embargo, al llegar el momento de enfrentarnos a nosotros mismos, ¿reconocerá alguien esa elemental diferencia?

 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas. Docente FAyD. Artista grabadora.

Datos de la obra
Título: El viejo y el mar
Autor: Ernest Heminghway
Año: 2012. (1951)
Argentina: Ed. Debolsillo.
Pp: 160

Link editorial: https://www.casadellibro.com/libro-el-viejo-y-el-mar/9788499897677/1998005

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