En La Mira — Boletín de reseñas críticas

ISSN 2618-3056

#26, CINÉFILOS / Jul, 2017

Rojo Carmesí

La película británica Tenemos que hablar sobre Kevin, dirigida por la escocesa Lynne Ramsay, protagonizada por Tilda Swinton (Eva) y Ezra Miller (Kevin), es una adaptación de la novela homónima de la escritora estadounidense Lionel Schriver (2003). Comenzó a grabarse en 2005 y finalizó en 2010, para estrenarse al año siguiente con aclamaciones de la crítica, además de varias nominaciones posteriores y premios.

Bastan sus cuatro minutos iniciales para detectar en ellos los indicios enunciativos de un relato que continuará a esta escena de apertura, con una importante carga de violencia implícita. Cortinas volando con el viento, por la noche, un plano que avanza hacia las mismas, acompañados de sonido extradiegético de voces en el fondo, gritos opacados por el ruido continuo de un mecanismo, como los rociadores de jardines, que poseen un ritmo reconocible para quienes lo han visto y escuchado. El mismo va in crescendo, con notas musicales de suspenso detrás, hasta fundirse con el bullicio de una muchedumbre, que inmediatamente después, aparece  apretada, atrapada, empujándose, desnudas, sus pieles están cubiertas de algo viscoso. Una paleta cálida saturada de naranjas y rojos. Vuelan fragmentos en el aire. Un mar de salsa de tomates que recibe a gente que se cae, que se tira baldes enteros, que se revuelca en ese mar rojo carmesí denso, pujante, brusco.

Desde el principio, es la propuesta estética, manifestada a través del color –rojo, claro está- y del sonido reiterativo –molesto-, la encargada de indicarnos que la lectura inicial para abordar este relato no son otra cosa que la ira y la hostilidad. Un drama oscuro sobre la psiquis humana presentado a través de muchos flashbacks de una madre sobre su hijo, a los que -sin dudas- valen la pena regresar.

 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas. Docente UNaM. Artista grabadora y crítica.

Título original: We Need to Talk About Kevin
Año: 2011
País: Reino Unido
Directora: Lynne Ramsay
Guion: Lynne Ramsay (Novela: Lionel Shriver)
Música: Jonny Greenwood
Fotografía: Seamus McGarvey
Reparto: Tilda Swinton, Ezra Miller, John C. Reilly, Jasper Newell, Siobhan Fallon, Anna Kuchma, Ashley Gerasimovich
Duración: 110 min.

Link trailer: https://www.youtube.com/watch?v=bZ2ftW4NiH8

#26, MISCELÁNEAS / Jul, 2017

Tras la espesura

El monte con sus entramados, sus luces, sus sombras, sus sonidos, sus silencios, se abre ante los ojos de quien lo mira para descubrirse impenetrable. El monte se abre para volver a cerrarse y proteger/ocultar aquello que late dentro de sus entrañas.

La selva envuelve, me envuelve… no se trata de un movimien- to voluntario, es algo involuntario, no puedo huir, ustedes no pueden huir y, sin embargo, pronto nos devuelve para volver a cerrarse, dejarnos afuera, al amparo del recuerdo de que ya perdimos el derecho de ser parte de él.

El contexto modifica al ser… el contexto me modificó, modificó mi hacer y lo hizo para siempre, no puedo huir, ya no.

De aquellos días en los que el monte húmedo me traga y se instala en mis entrañas, de aquellos días en los que no soy yo, en los que soy solo espesura, me traigo fragmentos a este lado, al lado de los que estamos afuera, de los que ya no pertenece- mos, al lado de los sonidos roncos y las voces desafinadas, me traigo algo tibio y húmedo, algo que late y me recuerda ese vínculo ancestral, me lo traigo con el deber de cuidarlo, de cultivarlo y sobre todo mostrarlo para evitar que se pierda para siempre.

Del monstruo, aquel que más allá de la forma o la apariencia, guarda en su ser interno un develamiento de aquello que se oculta, de él tomo y me apropio de su concepto: mostrar lo que no es visible.

El monte es en sí un ente misterioso, que calla, que guarda, que oculta en sus entrañas a un universo prácticamente inaccesible. Más allá de las apariencias, de aquello que vemos al paso, aquel que mira con atención y detenimiento descubrirá lo que guarda.

El monte oculta, yo -como creadora de monstruos-, revelo. Aquellas criaturas habitando el paisaje, que me encuentro cuando escudriño el verde y rojo de la selva, en esta ocasión son descubiertas, develadas, mostradas.

Los Selvandantes son aquellas criaturas mágicas que tienen la capacidad de hacer crecer sobre ellos fragmentos de la majestuosa selva. Son andantes porque, como toda criatura deben moverse para no fosilizarse. Ellos son la perpetuación de fauna y flora, criaturas que enlazan en su composición a la selva en sí misma, como hábitat y como representación de biodiversidad.

Hay quienes dicen que cada vez queda menos selva porque estas criaturas son una farsa y en realidad, se la roban, pero es mentira. Ellos son entes de fantasía, porque el mismo contexto real los obliga a ser eso, ya que la selva se extingue y degrada cada segundo, se pierde y ellos vienen a recoger ese recuerdo, lo toman y lo preservan para que no se extinga jamás.

Casi como una obligación, un designio divino, concreto esta exposición en la que aquellos portentos tristes, temerosos, desalmado, a veces incluso esperanzados e ilusionados pero siempre con el velo de la incertidumbre, aquellos seres que solo habitan del otro lado y que por designio de aquella selva impenetrable se me fueron mostrados para que habiten este lado, para que puedan salir y contar aquello que ocurre tras la espesura.

ROCIO MIKULIC es estudiante en etapa de Tesis de la Lic. en Artes Pláticas por la FayD. Artista Visual e ilustradora. Reside en Puerto Iguazú.

#25, TAPA / Jun, 2017

La selva que fue, la que está y la que se va.

“Entre nosotros, el disfraz tiene que ser total. (…) Sin monstruos ni dioses, el arte no puede representar nuestro drama” dice H. B. Chipp en su libro Teorías del arte contemporáneo. Fuentes artísticas y opiniones críticas (1996: 585). Rocío Mikulic -estudiante en etapa de tesis de Lic. en Artes Plásticas por la FAyD- lo sabe; lo supo siempre. Y, desde entonces, no ha descansado en encarnar nuestro universo real en un mundo fantástico, donde los protagonistas de la escena, son sus criaturas dibujadas, pintadas y esculpidas.

Tras la espesura nos acerca nuevamente a ese lugar ficcional donde los seres que lo habitan nos observan expectantes, con ojos tristes y pacientes. Una serie de entes imaginarios, algunos con peculiaridades híbridas humanas, surgen de las líneas del bolígrafo o del acrílico con el mayor detalle posible y la minuciosidad que caracteriza el trazo y las formas de Mikulic.  

Las marcas del monte se inscriben en las pieles de estos seres desconocidos, se reproducen en ellas; como si se quisiera dejar sentado que ellos son parte de ese terreno tan exuberante que los rodea, no sólo por habitarlos, sino por mimetizarse con la materia prima que los contiene. La madera, la tierra colorada, el agua, los verdes de la vegetación, los pequeños animales con quienes conviven. Los selvandantes, por ejemplo, son quienes protegen ese espacio, representan la biodiversidad y tienen el poder de trasladar en sus cuerpos pedazos de selva en extinción hacia la fantasía, para resguardarla de la destrucción humana.

El título nos remite a la develación: mostrar lo que se encuentra detrás, aquello oculto a la percepción cotidiana, por racionalidad, por la pérdida de la utopía o por otras varias excusas que quisiéramos ponernos. Este es un espacio creado para relegar la realidad a la fantasía. Mikulic plantea en él, personajes angustiados, con miradas existenciales que nos interpelan a preguntarnos si sabemos cuál es el alcance de nuestros actos sobre la naturaleza, temática que se mantiene constante en toda su obra.

En esta oportunidad, Mikulic reconoce su contexto, ya no huye de él. Jean Marc Besse sostiene que antes de ver los paisajes, los habitamos. Pero ese acto de habitar, nunca es plenamente consciente. No es casual que la muestra se emplace dentro del viejo Hotel Cataratas, ubicado dentro del Parque Nacional Iguazú. Quienes lo transitan, pasan desapercibido aquel lugar de antaño, que fue construido en 1922, sede de tantos viajeros, y que fue, de hecho, anterior al Parque. En 1934 ingresó al patrimonio de la entonces Dirección General de Parques Nacionales y Turismo, y funcionó como Hotel de Turismo hasta 1976. A lo largo de su trayectoria ha sido sede de varias dependencias, hasta su cierre en 2012 para ser remodelado. Hoy, el edificio conserva su fachada donde alberga oficinas administrativas, salas de conferencias y un pequeño museo del viejo hotel. Aunque rara vez se utilice el lugar y poca gente lo conozca como tal, Mikulic ha decidido que desde allí, debe mirarse su obra: desde la primera construcción que hubo en la selva de Iguazú, antes de que existiera un parque para conservarla. Ante tal declaración puesta en obras, Tras la espesura se presentará del 07 de julio al 20 de agosto y es, sin dudas, una oportunidad para acercarnos a lo real maravilloso, que hasta el mismísimo contexto, no podría ofrecernos.

 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas y crítica. Artista grabadora y docente UNaM.

Link relacionado: http://www.saicuma.org/users/roc%C3%ADo-mikulic

#25, CINÉFILOS / Jun, 2017

Héroe

Introducida por Quentin Tarantino al mercado estadounidense, Héroe es una película china del género wuxia, dirigida por Zhang Yimou, que cuenta una historia con un tono lírico que no pierde el sentido épico de la lucha de artes marciales, de la magia de la leyenda, de los mitos heroicos. Todo ello se realza por una muy buena dirección de fotografía que cuida hasta los más mínimos detalles enaltecidos; es rica en imágenes, con una planificación de planos admirables y una música fascinante.

Narrado con flashbacks y con el despliegue de una pasión romántica inherente a la épica y a la fabulación mágica, este excelente título también contiene estupendas interpretaciones por parte de un quinteto de protagonistas enlazados por la venganza, la muerte y el sacrificio: Nieve Voladora (Maggie Cheung), Espada Rota (Tony Leung Chiu Wai), Cielo Largo (Donnie Yen), Luna (Zhang Ziyi) y Sin Nombre (Jet Li). Las estupendas y coreografiadas peleas están muy bien desarrolladas en el transcurso de la historia. La relación entre el arte de la escritura y el arte de la espada, así como el misticismo de las armas, son elementos con una fuerte presencia.

La estética juega un papel fundamental, ya que Yimou tiñe cada una de los relatos de un color diferente. La pelea entre Nieve Voladora y Luna en el bosque otoñal impresiona por su belleza y riqueza visual de colores cálidos, saturados. La lluvia de flechas lanzadas por el ejército de Huang (Chen Daoming), Rey de Qin, juega entre los tonos tierras y saturan variedades de naranja que contrastan con el negro de las flechas. En otra escena, las sábanas rojas sirven para ocultar la relación carnal entre Espada Rota y Luna. Las cortinas verdes envolverán a Huang y Espada Rota en otra de las espectaculares luchas. Así, cromáticamente con la dirección fotográfica de Christopher Boyle, la pieza completa se alza a la pureza del color y sus sensaciones cinematográficas, como saben hacerlo muy pocos en la industria.

 

Fernando Alberto Fruto es Técnico en Medios Audiovisuales y Fotografía, FAyD, UNaM.

Título original: Ying Xiong
Año: 2002
País: China
Director: Zhang Yimou
Guion: Li Feng, Zhang Yimou, Wang Bin
Música: Tan Dun
Fotografía: Christopher Doyle
Reparto: Jet Li, Tony Chiu-Wai Leung, Maggie Cheung, Zhang Ziyi, Daoming Chen, Donnie Yen, Zhongyuan Liu, Tianyong Zheng, Yan Qin, Hua Cao, James Hong
Duración: 99 min.

Link: https://www.youtube.com/watch?v=_USDk5jaGek