Reseñas — Página 3

Comunicación audiovisual y educación. Una propuesta de intervención educativa

A partir de nuestro quehacer en docencia, investigación y extensión, como parte del mismo y procurando la necesaria articulación entre esas actividades sustantivas de la universidad, aceptamos gustosos la invitación del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones, por medio de la Dirección de Investigación y Capacitación, a participar en el Programa de Alfabetización Audiovisual, con la elaboración de un e-book y el dictado de un curso destinados a profesores del nivel medio de la provincia: García y colaboradores, (2019) Comunicación audiovisual y efemérides escolares, IAAVIM –Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología (disponible en: https://m.efemerides.iaavim.misiones.gob.ar/).
Entre otras justificaciones que nos llevan a esta pre-ocupación: la gran expansión y centralidad del dominio audiovisual en el mundo contemporáneo, su fuerte impregnación en nuestros hábitats y vida cotidiana, su incansable mano tejedora de la experiencia, cuanto más de niños, adolescentes y jóvenes, que mundean “entre-múltiples pantallas”; y en correlación ineludible y que requiere respuestas fundadas, críticas y responsables, la perentoria formación docente para abordar bien pertrechados la emergencia y la problemática continuidad entre los espacios cotidianos, educativos, mediáticos, laborales, etc., esto es los trajines propios de la gente que se llevan a cabo en el complejo entretejido de esos diversos entornos, del que la escuela y los medios forman parte de manera considerable y valiosa todavía para muchos en nuestros pagos locales, provinciales y nacionales.
En el e-book desarrollamos algunas líneas generales de comunicación y educación, escuela y massmedia, narración y memoria, como algunos núcleos nocionales de una amplia constelación teórica, metodológica, práctica y estratégica que trazamos respecto de un conjunto de quince cortos audiovisuales seleccionados entre varias decenas incluidos en el Archivo General Audiovisual de la Provincia, creados en Misiones por realizadores locales y presentados en el Festival Internacional de Cortometrajes “Oberá en Cortos” en los últimos años. Nos propusimos ofrecer una caja de herramientas básicas y provisorias procedentes de distintos campos disciplinares y profesionales (Semiótica, Comunicación Social, Comunicación y Educación, Teoría y práctica Audiovisual, Arte, Estética, Análisis del Discurso) para abordar formatos audiovisuales que tratan distintas temáticas de nuestra semiosfera de fronteras, a partir de los cuales operacionalizamos ciertas relaciones con las Efemérides propias del ciclo lectivo. Así propiciamos el ejercicio reflexivo y creativo, en el que intervienen la escuela y la universidad, alrededor de las posibles formas de contar(nos) lo que (nos) pasa y (nos) puede suceder.

Marcelino García es Docente –investigador: Dpto. de Comunicación Social y Programa de Semiótica (FHyCS-UNaM)

Sororidad en clave serial y televisiva

Tanto HBO y HULU han sabido sostenerse en el tiempo sin bajar su calidad en las producciones ni repetir hasta el hartazgo la fórmula que tanto la industria Hollywoodense como Netflix -con raras excepciones- insisten en frecuentar para el mercado, con el consabido cansancio de sus espectadorxs.
Home Box Office, HBO como la conocemos todes, ha lanzado en 2017 la serie Big Little Lies, con grandes actuaciones de Reese Witherspoon (Madeline), Nicole Kidman (Celeste), Laura Dern (Renata), Shailene Woodley (Jane) y Zoë Kravitz (Bonnie). La historia de cinco mujeres que viven en Monterrey, cada una con sus diferencias y defectos -porque sí, las protagonistas no son perfectas ni en la ficción ni en la vida real- que se ven envueltas en un acto de defensa ante la violencia física y psicológica ejercida sobre una de ellas.
Mantenidxs hasta el final en vilo, la segunda temporada publicada este año prometía y ha cumplido más que satisfactoriamente a la audiencia. Con la incorporación de Meryl Streep (Mary Lousie Wright) al elenco, las tensiones se acrecientan y el nudo de la historia se agrava al punto de entender que, en los momentos más oscuros, no son sino las mujeres quienes saben aplicar el concepto de sororidad real, y no solamente de la boca para afuera.
Dato curioso, y no tan conocido, es que esta serie también es parte de una adaptación literaria de la novela homónima de Liane Moriarty de 2014. Otro detalle que debe destacarse de la serie, tanto de la primera como de la segunda temporada, es la elección musical de Susan Jacobs que ha hecho una exquisita selección de artistas para cada momento narrativo, y ha hecho famoso al tema de apertura de la misma compuesto e interpretado por Michael Kiwanuka, titulado Cold Litlle Heart.
Por otro lado, HULU Originals, plataforma perteneciente a Disney, ha sabido llevar adelante la tarea de relatar la gran novela distópica de Margaret Atwood, titulada El cuento de la criada y publicada en 1985; lo que la ha puesto en boca de todos al ganar el Emmy por mejor serie dramática en 2017 y muchos otros más en varias categorías. Algo que se volvió a repetir en 2018 y apunta a renovarse por su nueva temporada.
Circulando ya en su tercer ciclo, hemos visto por primera vez en la serie cómo las redes de aquellas mujeres sometidas a un régimen teocrático-patriarcal en demasía, dejan de lado sus condiciones impuestas ´por Gilead, para finalmente aliarse y comenzar a luchar por una causa en común: quebrar el sistema. Interesante también ha sido la apuesta de su creador Bruce Miller -uno de sus varios directorxs- por mostrar a la protagonista June (Elizabeth Moss) al punto de quiebre entre la cordura y la locura; como a su co-estrella Serena (Ivonne Strahovski) en situación similar: decidir por sólo ella o por todas. Infinidad de actrices y actores desarrollan muy bien sus papeles en este contexto.
Finalmente, nos queda la pregunta que la mayoría nos hacemos “en voz baja” y a diario: ¿hasta dónde son capaces nuestros cuerpos y mentes de soportar la hijaputez ajena? Pues bien, cuando la verdadera sororidad opera entre féminas, el umbral de dolor pareciera ser mucho mayor nos dicen estas dos apuestas seriales, que constituyen dos buenos ejemplos de cómo deberíamos aplicar el concepto fuera de la ficción.

Link Temporada 3 The Handmaid´s Tale: https://www.youtube.com/watch?v=dABBkBGL6bI
Link temporada 2 Big Little Lies: https://www.youtube.com/watch?v=2LyWg6_4T3k

Valeria Darnet es Licenciada en Artes Plásticas, grabadora, docente investigadora FAyD-UNaM.

Incomprensiones / urgencias…Y yo sin whatsapp…

Decido no usar whatsapp. “¡¡¡¿Por qué ?!!!!”: me preguntan con insistencia familiares, amigos, conocidos, compañeres de luchas. Contesto: deseo gestionar mi propio tiempo por fuera de los mandatos del mercado de la información. ¿Vana ilusión? Tal vez, pero lo intento en pos de un cronotopo sin instantaneidad al palo, más lento, sereno, reflexivo. Sé los costos: corro el riesgo de quedar fuera de la red de grupos sociales que habilita, de lo que allí se dice y sus efectos de sentido. Pero sé también que no es la única red social que la web habilita y que hay otras alternativas para comunicarse.

No uso ese servicio de mensajería instantánea. Y entonces: ¿quedo efectivamente fuera de los grupos a los que pertenezco que sí lo usan y con quienes comparto la vida off line? Ni tanto. Las posibilidades de encuentro no escasean y me sigue gustando charlar en co-presencia, escuchar y ser escuchado mientras degusto manjares; caminar por la calle, leer paredes, seguir huellas de otros, leer libros, ir a recitales, a marchas, participar de asambleas, reuniones, fiestas, dar clases, mirar tele, conectarme a facebook, mandar mail y más. Posibilidades comunicativas no me faltan. Y lo mejor es que no estoy sola en eso.

Antes se decía: “lo que no está en la tele no existe”. Ahora: “lo que no está en las redes no existe”. Sin ánimo de desmentirlo, no dejo de pensar que aún en medio de la centralidad contemporánea de la mediación tecnológica, seguimos siendo cuerpo, seguimos siendo territoriales. Y que es allí –en cuerpos y territorios- donde la violencia expresiva del poder fáctico del presente -capitalista, patriarcal, colonial- se escribe. Allí, la elocuencia de ese poder de alta letalidad queda enunciada con femicidios, juvenicidios, ecocidios. Percibo asimismo que es con cuerpos aliados en la casa, en la calle, en la oficina, en la fábrica como también se resiste y combate a ese poder. Por supuesto que las nuevas luchas no dejan espacio ni tecnologías por conquistar. Valga como ejemplo la ola verde de las feministas que señalan sendas a seguir: luchar en la calle, los medios y la web.

No uso whatsapp y muchos de mis allegados no lo entienden. Pocos me escriben mensajes de textos y esperan impacientes mis respuestas inmediatas, casi simultáneas. Se indignan si no respondo al toque. Los malentendidos se suceden uno tras otro. “¿Por qué no les contesto y ya?” “¿Tengo algo en su contra?” “¿Estoy enojada?” La lógica de esa interlocución dictamina: contestación compulsiva inmediata. El “ahorita mismo” como imperativo categórico. La no instantaneidad de la respuesta desata broncas, indignaciones, furia comunicativa. Las incomprensiones se suceden al ritmo de sobreactuadas urgencias.

Pero igual, desde un uso restringido de las redes digitales y mi relativa desconexión busco asomarme a las complejidades de las redes tecnológicas tratando de comprender sus efectos de sentido en la política, en la sociedad y cultura, en la vida nuestra de todos los días. Pero es mucho lo que se me escapa y no sólo porque hace a lo “surgiente” que también me envuelve y atraviesa dificultándome la distancia y vigilancia analítica indispensable para dar cuenta de lo que (nos) pasa; sino también porque más allá de la declamada transparencia de la “sociedad de la información” advierto con otros que hay mucha opacidad en las redes. Después de todo, la comunicación mediada tecnológicamente tampoco escapa al carácter profundamente estratégico de los procesos sociales de producción de sentido, permanente negociado y en disputa; no queda al margen de lo que el semiólogo italiano Paolo Fabri llama “comunicación en negro”; o sea de los puntos oscuros constitutivos de toda comunicación, de su insoslayable contracara hecha de camuflajes, secretos, mentiras, (de)velamientos, intercepciones, espionajes, agentes dobles… presentes siempre en situaciones de conflicto pero también de negociación.

Claro que también me obstaculiza la comprensión de cómo operan socio-culturalmente las redes digitales el exceso discursivo que hoy como nunca antes vehiculizan medios y redes. Según datos accesibles en la web, en el mundo hay unos 10 zetabytes de información (un zetabyte es un 1 con 21 ceros detrás), que si se ponen en libros se pueden hacer 9.000 pilas que lleguen hasta el sol. Desde 2014 hasta hoy creamos tanta información como desde la prehistoria al 2014. Y la única manera de interpretarlos es con máquinas.

Tantos datos que salen de fuentes plurales, heterogéneas: personales, de transacciones bancarias, del marketing electrónico, de la internet de las cosas, de otras máquinas, de la biométrica… apabullan, confunden, desorientan; hasta tal punto que dificultan ver que lo que está en juego otra vez no es una mera cuestión de cantidad, sino de modalidades estratégicas de recolección, manipulación y uso de la información así como del secreto, la mentira, la vigilancia… ¿Qué fuerzas lo hacen, para qué, por qué?

Frente a todo ello urge indagar acerca de aquello que hoy nos une y separa: ¿los miedos que nos llevan a vigilarnos entre nosotros mientras dejamos de controlar y monitorear la gestión pública de nuestros gobernantes, mientras avanza sin freno la voracidad de los adueñadores de todo?; ¿la indignación efímera y la bronca fugaz frente a atropellos constantes, contra tragedias siempre prevenibles, evitables?, ¿la diversión estereotipada que al llevarnos de excitación en excitación nos ata a la codicia sin fin del capital? ¿Qué nos une, que nos moviliza? ¿No el amor, sino el espanto? Y ¿En qué medida las sensibilidades públicas frente a las injusticias propias y ajenas no emergen también como dolor de superficie, fachada sensible, look sentimental?

Es que medios y redes potencian conexiones al por mayor pero también la “pedagogía de la crueldad”, singular entrenamiento que según Rita Segato conduce a una existencia sin sensibilidad con relación al sufrimiento ajeno, sin empatía, sin compasión, mediante el gozo encapsulado del consumidor, en medio del individualismo productivista y competitivo de sociedades definitivamente ya no vinculares.

Y entonces pregunto: ¿cambia algo de todo eso que yo siga sin whatsapp?

Elena Maidana es Lic. en Letras y Magter en Antropología Social. Docente e investigadora en Comunicación Social. FHyCS.UNaM; en cuestiones vinculadas con: socialidades y culturas juveniles, dimensión semiótico-discursiva de procesos urbanos, comunicación y política, prácticas comunicativas de movimientos y luchas sociales.

Imagen: London Data Streams – experiencia de visualización de datos de redes sociales en tiempo real exhibida en Somerset House. 2016.

Complejidad e intensidad: el lenguaje Noé

El director argentino Gaspar Noé, radicado en Francia, ha ganado gran fama por sus
películas controversiales, polémicas escenas explícitas, shockeantes al mejor estilo del cine snuff, pero a su vez se muestra fiel a una estética apreciable a los sentidos, con una clara referencia a Stanley Kubrick en su gran mayoría. En sí la violencia humana ha caracterizado sus films, tanto visuales como psicológicos, creando ambientes en donde las situaciones comunes o banales pueden convertirse en caóticas o traumáticas sin mediar pausas o intersticios argumentales. El impacto, el shock, hace recordar a los Accionistas Vieneses de los años 60, aunque éstos no hacían cine, más bien hacían arte con sus cuerpos. Pero si hablamos de cuerpos es también porque justamente la violencia humana a que alude Gaspar Noé trata precisamente de cuerpos, cuerpos que sienten, que expresan, que aman, que temen. En este sentido juega un papel importante lo erótico, lo sexual, el deseo.
Ahora bien, Climax no es un musical ni algo parecido, aunque trate de bailarines y que un tercio de película sea el ensayo de una coreografía muy bien elaborada y montada, con una música de fondo acorde a los cuerpos danzantes, visualmente exquisita, vibrante, fluida. La película trata más bien de los personajes, que cuentan entre más de veinte en escena. Personajes singulares, con identidades diversas, pero con el interés común de triunfar como bailarines. En sí la trama se desarrolla en dos o tres “planos secuencia” en donde discurren las interacciones, donde podremos conocer más de cada uno de los que integran el elenco del ensayo. No solo visualmente la cinta va atrapando al espectador de manera intimista, además es fundamental el sonido que ambienta todas las escenas, transportando al que está detrás de cámara a la situación misma que está sucediendo ante sus ojos. De un clima alegre y festivo, el film va mutando a otro más oscuro y siniestro, confuso e incluso ambiguo, y esto el director lo logra a través de planos que se ajustan al estado anímico de los personajes, similar al ya empleado en su película anterior: Irreversible.

Cesar Darío Vasconcello es Profesor y Licenciado en Artes Plásticas (FAyD, UNaM), docente en el nivel secundario, ilustrador y especialista en grabado.

Ficha técnica
Título original: Climax
Año: 2018
Duración: 95 min.
País: Francia
Dirección: Gaspar Noé
Guion: Gaspar Noé
Fotografía: Benoît Debie
Reparto: Sofia Boutella, Romain Guillermic, Souheila Yacoub, Kiddy Smile, Claude
Gajan Maull, Giselle Palmer, Taylor Kastle, Thea Carla Schott, Sharleen Temple, Lea
Vlamos, Alaia Alsafir, Kendall Mugler, Lakdhar Dridi, Adrien Sissoko, Mamadou
Bathily
Link: https://www.youtube.com/watch?v=012nuq0dyno&feature=youtu.be