En La Mira — Boletín de reseñas críticas

ISSN 2618-3056

#20, MISCELÁNEAS / Jul, 2016

S/T

Mi hermana insiste en que le tiñe el pelo,
La cicatriz me quedo horrible,
Abro mi chocolate y encuentro un poema autoadhesivo
Lo pego al lado de lo que escribo
Pensé pegarlo en mi celular
Pero intuí que sería un boludo
Me hizo acordar a un toque que tuve
Donde nos pegábamos sticker de Bob esponja
Éramos tan jóvenes y bellos
Borrachos salimos a recorrer las calles en busca de maldad
Con paciencia el municipio apilo las hojas de otoño
Que nosotros con paciencia las desparramamos
Fuimos al pasado
Y sé que solo algunos volverán
Tal vez sean los valientes
O tal vez sean los que no encuentren nada
Aun falta decidirnos.

Luis Miguel Ortega Bárbaro es Artista Visual. Licenciado en Artes Plásticas (FAyD).

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#20, RECOMENDADOS / Jul, 2016

Contra la burguesía digital

El libro Los condenados de la pantalla de la ensayista y videoartista Hito Steyerl (1966, Múnich) contiene una oncena de ensayos sobre la imagen digital, publicados originalmente en la revista neoyorquina digital e-flux en 2012. En su versión al castellano es la editorial argentina Caja Negra la encargada de publicar el conjunto de textos (Buenos Aires, 2014), traducidos por el artivista español y camarada de Steyerl, Marcelo Expósito Prieto. El carácter ensayístico, suelto y claro de la escritura de Steyerl hace del libro uno accesible al lector interesado en reflexionar críticamente sobre el estado actual de las imágenes. Hay además, como migajas artísticas en el bosque de la reflexión teórica, algunas propuestas al lector de ejercicios para producir imágenes con dispositivos electrónicos.

Si bien el volumen se trata de una compilación de artículos, todos ellos están interconectados por una serie de problemáticas transversales posmarxistas. La más gruesa de ellas es la tensión entre las imágenes digitales y las lógicas del capitalismo líquido. Para Steyerl la imagen digital coincide con la emergencia del dispositivo electrónico industrial. Este diagnóstico la obliga a actualizar la crítica de la economía política, pero relocalizada en las pantallas. Ahora no sólo la sociedad está dividida, sino que también las imágenes están estratificadas por la lucha de clases sociales. El capital en disputa es la resolución. Las imágenes digitales pobres (jpeg, rag, rip, gif, avi, etc.) son los pobres condenados frente a la tiranía HD. El fetiche del HD es para Steyerl la emergencia digital de las condiciones de vida burguesa, en tanto acumulación y concentración del capital visible. Siguiendo sus críticas y polémicas ideas, podríamos preguntarle a Steyerl: ¿de qué modo se vuelve a trasladar al espacio social la tensión entre las imágenes? ¿no asistimos acaso a un sometimiento de lo político al espacio virtual? ¿no somos nosotrxs, nuestros cuerpos lxs condenados a las pantallas?

 

Manuel Molina es Artista Visual, Investigador, Becario CONICET, Licenciado en Artes Visuales y estudiante avanzado del Doctorado en Artes de la Universidad Nacional de Córdoba.

 

Título: Los condenados de la pantalla
Autora: Hito Steyerl
Colección: Futuros Próximos
Traducción: Marcelo Expósito
Editora: Caja Negra
Páginas: 208
Link editorial: http://www.cajanegraeditora.com.ar/libros/los-condenados-de-la-pantalla-0

#19, TAPA / Jun, 2016

Introducción al desapego

¿El post es el post de qué?, para algunos ese post determina un tiempo que pasó, un tiempo que ya no está y que no va a volver. Pero ese tiempo pasado era el moderno, donde los objetos eran para siempre, donde el arte tardaba en hacerse y que, por otra parte, debía ser así. Esa misma modernidad estaba recubierta de establishments renacentistas donde todavía no se había desarticulado lo que hoy conocemos como especialidades y esto vale tanto para el Arte como para la Ciencia en cualquier tiempo; regidos y estructurados por una idea de hombre que inexorablemente fue fragmentándose en sus exigencias y expectativas: una sola persona era Mago, Artista, Biólogo, Astrónomo, Arquitecto y setenta profesiones más. Dicho orden prevalece hasta hoy en cuanto a lo que se espera de un artista quien es presionado y hasta obstaculizado porque, por ejemplo, “sólo sabe pintar” o que, además, puede dirigir una obra plástica como si fuera un director de cine sin tomar siquiera un pincel, o puede adquirir un objeto y exhibirlo, intervenir sobre él y demás. La indignación sobre este tipo de propuestas no es nueva así como el tipo de arte con el que se vincula, entonces ¿qué conciencia de paso del tiempo estamos concibiendo? Si no hay nada atrás quiere decir que, de alguna manera, estamos en vías de una obscena repostulación futurista de quemas de bibliotecas y una negación, siempre enraizada en el desprecio a mi parecer, por lo que ya es preexistente, por lo que ya existió y por lo que inclusive ha ido sucediendo o siendo construido. Cortázar ya lo había dicho alguna vez, no es necesario siempre comenzar de cero todo el tiempo como si no hubiese habido nada antes, ya tenemos una cultura.

Y bien, la transgresión, la ruptura, la renuncia a viejas tradiciones, esquemas y estructuras también son películas ya vistas, conceptos que pueden ser tomados a conciencia o bien, como sucede algunas veces, se convierten en puertos a los que se arriba, cuestiones que el tiempo ha ido objetivando como todo ismo. La particularidad parece ser la última o única chance para poder empezar a pensar lo mínimo.

Es cierto que no se puede tener el cuerpo en un lugar y la cabeza en otro, también es verdad que sin un antes nunca habrá un ahora, y que ese núcleo que algunos han dado en llamar identidad es un dolor de cabeza en un país donde la globalización va dejando gente afuera o las va arrojando desde un tren, donde se exige lo que ya deberías haber sabido o donde te posponen por ir más rápido.

 

Hugo Braga es Licenciado en Artes Plásticas, Artista Visual y dirige el espacio El Cubo, Taller de Artes en Leandro N. Alem.

Link relacionado: http://www.saicuma.org/users/lic-hugo-braga

#19, CINÉFILOS / Jun, 2016

Fotografiar la muerte

Descubrimos que la cámara nunca fue un filtro que nos protegiera de lo peor que tuvimos que presenciar y fotografiar. Más bien al contrario, parece como si las imágenes se hubieran quemado en nuestra mente además de en nuestros negativos.
Marinovich y Silva.

The Bang Bang Club (2010) es una película dramática-biográfica escrita y dirigida por Steven Silver, que relata las vicisitudes del grupo compuesto por cuatro fotorreporteros que presenciaron y registraron la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica de 1990 a 1994: Greg Marinovich (Sudafricano – 1962), Kevin Carter (Sudafricano. 1960 – 1994), Ken Oosterbroeck (Sudafricano. 1962-1994) y João Silva (Portugués. 1966)

Del grupo, conocido como los fotógrafos de la muerte, Marinovich y Carter fueron merecedores de un Pulitzer. El primero en 1991 por la cobertura del asesinato de Lindsaye Tshabalala. Y Carter en 1994 por la famosa toma al sur de Sudán que recorrió el mundo entero y fue conocida como “el buitre y el niño”.

El film nos muestra no solamente cómo sus miembros arriesgaron sus vidas y registraron una parte importante de la historia de Sudáfrica, sino también las guerras internas que cada uno de ellos mantenía consigo mismo. Se cuestionaban la moral de su profesión, hasta dónde podían llegar, cuál era el precio de sus elecciones. La vida fue el precio pagado por Oosterbroeck en 1994, al hallarse en fuego cruzado, del que no sobrevivió y donde también fue herido Marinovich.

El guión fue adaptado del libro que publicaron Marinovich y Silva en 2000 y se titula El Bang Bang Club: las instantáneas de una guerra oscura, justamente haciendo referencia a las luchas internas de los miembros por todo lo que debían soportar a diario, sin más oportunidad que la de mostrar al mundo en imágenes la sinrazón humana.

 

Valeria Darnet es Lic. En Artes Plásticas. Artista grabadora. Crítica. Docente FAyD, UNaM.

Ficha técnica.
Título original: The Bang Bang Club.
Año: 2010
País de origen: Canadá
Director: Steven Silver
Guión: Steven Silver
Reparto: Taylor Kitsch, Malin Akerman, Ryan Phillippe, Frank Rautenbach, Patrick Lyster, Neels Van Jaarsveld, Russel Savadier
Duración: 107 min.

Link: https://www.youtube.com/watch?v=u3_fkVZjpoo