Rojo y Caramelo

Título: Rojo y Caramelo | Año: 2018 | Medidas: 29,7 x 21 cm | Técnicas: dibujo y color digital.
BURBUJA ABIÁN es ilustradora freelance. Su actividad parte de la ilustración ya sea para animación o diseño.
ISSN 2618-3056

Título: Rojo y Caramelo | Año: 2018 | Medidas: 29,7 x 21 cm | Técnicas: dibujo y color digital.
BURBUJA ABIÁN es ilustradora freelance. Su actividad parte de la ilustración ya sea para animación o diseño.

Con dificultades para atravesar el primer capítulo, la novela del escritor japonés Kenzaburo Oé (1935-) titulada El grito silencioso, rápidamente y sin detenerse, nos adentra a un valle rural de Japón actual, modernizado luego de la Segunda Guerra Mundial, mayormente por influencias coreanas que amenazaron las costumbres locales y regionales del interior del país.
Una vez superada la fuerte entrada a la historia, en la cual el protagonista Mitsusaburo Nedokoro (Mitsu) encuentra a su mejor amigo ahorcado -con la cara pintada de rojo bermellón y un pepino en el culo-, la escena continúa hacia el encuentro con su hermano Takashi (Taka), con quién debe viajar a su aldea natal en la isla de Shikoku para concretar la venta de las propiedades de sus ancestros.
Vagando entre los fantasmas del pasado/presente, los mitos y las tradiciones, completamente convencidos de estar condenados a repetir la historia de sus antecesores, Taka planea una revolución cultural que rescate sus raíces y le devuelva al pueblo la independencia del “Embajador de los Supermercados”, quién gobierna la economía local. Mientras Mitsu, sumamente introspectivo, analiza cada escena, descubre sentimientos que creyó perdidos e imposibles, anticipa los actos fallidos de su hermano, indaga las tragedias familiares y observa el final de su matrimonio con una esposa alcohólica desde el nacimiento de su hijo, a quién han internado en una clínica, por haber nacido con una deficiencia neurológica. El tema no es casual, ya que Oé lo ha experimentado con su primer hijo, discapacitado por una hidrocefalia y con diagnóstico de autismo, y ha sido un tópico recurrente en sus novelas.
La desgarradora veracidad con la que el personaje narra -y calla- sus pensamientos más oscuros, depresivos, desesperanzados, impotentes y la renuncia absoluta con la que afronta su relación de amor-odio hacia su hermano, hacia su vida misma, a los secretos familiares enterrados durante décadas, hacen de esta obra una lectura compleja pero arrolladora y estremecedora que no puede desconocerse de la literatura nipona contemporánea.
Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas. Docente FAyD. Artista grabadora.
Datos de la Obra
Título: El grito silencioso
Autor: Kenzaburo Oé
Año: 2006 (1967)
Ed. Anagrama
Traducción: Miguel Wandenberg
Pp.: 352
Link: https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/el-grito-silencioso/9788433967718/CM_340

En un año ajetreado de muchos cambios, en busca de nuevos espacios de trabajo en relación a la docencia y el arte fue cuando se me presentó azarosamente la convocatoria para la capacitación de artistas como facilitadores de prácticas en contexto hospitalario por parte de la Asociación Vergel.
Vergel, es una organización que trabaja con el objetivo de generar programas artísticos, capacitaciones y acciones de difusión para promover diálogos constructivos entre el arte, la salud y la educación. Este programa de capacitación, en particular, se desarrolló en la ciudad de Posadas, en el Hospital Pediátrico Dr. F. Barreyro. Bajo la coordinación general de la artista Catalina León, en el marco del Programa Relieves impulsado por el Ministerio de Cultura de la Nación y Fundación ArteBa; con el apoyo de la Secretaría de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Posadas.
Nos desempeñamos en la labor seis artistas: Jimena Bueno, Elías Bankowski, Laura Sánchez, Verónica Tellechea, Leila Pedrozo e Ivana Scherer, durante dos meses movilizadores y silenciosos. Fueron jornadas de asistencia al hospital una tarde a la semana, en el cual se realizaron actividades individuales con los chicos internados y sus familiares.
Quiero acotar al margen que algunos debíamos viajar de Oberá a Posadas y toda esa secuencia de viaje -colectivo, caminata, entrada al hospital, preparación de materiales, selección de imágenes y ejercicios, charla con las enfermeras, toma de recaudos de higiene necesarios, ver quien visitaría ese día- sirvió para desconectarse del andar diario, procesar, acomodarse, ponerse en el papel de artista-docente y reconectarse con otro ambiente, que vinculaba el propio hacer en conexión con el otro.
Al principio, la capacitación fue teórica, meditativa y reflexiva, que frente a la práctica sufrió cambios movilizadores personales y en cada niño, adolescente y acompañante en particular. La tarea se centró en “encontrarle la vuelta”, en buscar estrategias para que se produzca un espacio de taller, desde el acompañamiento, juego y aprendizaje recíproco, centrándose en sus intereses propios, variando de acuerdo a su estado físico y anímico, sus necesidades y posibilidades. Que más allá de la imagen o representación lograda, se buscaba un momento en el día en el cual él/ella pueda salirse de su rutina diaria, rodeado de familiares, amigos, enfermeras y médicos. Y que dejando al margen el hecho de internación en sí, puedan disfrutar desde su subjetividad e imaginación, de un camino de exploración, experimentación y descubrimiento de sus posibilidades expresivas.
Al terminar la jornada, había que redactar un informe: poner en palabras y extrañarse objetivamente de lo sucedido del día. Un desafío permanente focalizado en las situaciones de cada chico y su manera de responder a la actividad, ya sea inseguro, entusiasmado, resistente o indiferente. Surgieron situaciones particulares, desde el apego emocional, la tristeza, las ganas de ayudar, la incertidumbre de no saber qué hacer. Fue el hecho de correrse a lo que estamos acostumbrados cotidianamente, para generar un canal de aprendizaje con una mirada atenta, flexible, paciente y comunicativa a través de palabras, pinceladas, colores, gestos y apoyo centrados en una propuesta artística.
La presencia de los artistas ayudó a los niños y niñas a canalizar sus emociones. Pero fundamentalmente ayuda a que no estén aislados de sus rutinas diarias, es decir, ayudó a que sigan siendo niños. Ese es nuestro objetivo como equipo, que sigan siendo niños.
Dra. Silvana Alderete
Retomando las palabras de la coordinadora del área de pediatría, pienso esta experiencia como un periodo de tiempo para reflexionar sobre lo que está sucediendo a nuestro alrededor y cómo esto involucra nuestro propio hacer como artistas. Ahora queda esta decisión difícil de proseguir; gestar una idea proyectada a futuro que impulse a seguir realizando actividades en hospitales de nuestra zona. Para estimular y hacer consciente que el arte puede ser un medio por el cual se produce un aporte útil, significativo y necesario para el bienestar emocional, físico, mental y social.
Ivana Scherer es Profesora de Artes Plásticas y estudiante avanzada de la Licenciatura en Artes Plásticas de la FayD.
Link relacionado: http://www.pagina16.com.ar/buscan-artistas-para-pintando-en-el-hospital/

La noche de apertura de la edición 2017 del Festival Oberá en Cortos tuvo como plato fuerte el estreno del largometraje, LE BLU, de Guillermo Rovira, presentando meses antes en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). Diez años después de que se estrenara el primer largometraje complemente producido y filmado en Misiones, la llegada de Le Blu engrosa una lista cada vez más abundante de producciones misioneras.
El film de Guillermo Rovira retrata los días de un joven treintañero desencantado con la vida pero sin mucha conciencia de su propio estado. Pablo vive con su madre, tiene una banda con sus amigos de siempre y dejó en suspenso sus estudios de abogacía. Sin ganas de cambiar su tranquila comodidad en el nido materno, nuevas situaciones alteran la inercia de sus días: la llegada del novio de su madre, la paternidad de un miembro de su banda que obliga a disolver el grupo y la aparición de una chica con quien inicia un romance al paso.
La apuesta enunciativa, además de ciertos guiños hacia algunos rasgos característicos del ya bastante crecido ‘nuevo cine argentino’, consiste en aletargar al espectador. El ritmo del largometraje dilata o apaga toda anticipación que pueda arriesgar el espectador, hasta llevarlo a la inmersión en un estado inerte, una especie de sopor y aburrimiento vaporoso, un letargo que va a tono con los colores elegidos para retratar el calor del verano posadeño, los planos largos, las tomas abiertas, la música original. Todo ello acompaña la mirada extrañada y casi perdida del protagonista. El film es eso, un tránsito desde la nada hacia un final incierto.
Algunas notas livianas de humor, los diálogos escuetos que se ciñen a la cotidianeidad de las interacciones domésticas sumados a la gestualidad apagada completan la propuesta de esta historia sobre la desidia vital de un joven misionero. ¿Un signo de época o un lujo de un niño que creció sin carencias? La respuesta dependerá del espectador.
María del Rosario Millán, Investigadora Asistente. IESyH UNaM FHyCS-CONICET. Docente FAyD
Título original: Le Blu
Año: 2017
Director: Guillermo Rovira
Productores: Santiago Carabante / La Nueva Olla / Rancho Aparte
Productor: Ejecutivo: Santiago Carabante
Productores Asociados: Productora de la Tierra – Horacio Iaboni
Guión: Guillermo Rovira – Milton Roses
Fotografía: Fernando Cattaneo
Montaje: Horacio Iaboni
Elenco: Milton Roses, Silvia Rivero, Bárbara Hobecker, Horacio Fernández
Link: https://www.youtube.com/watch?v=aZknJ18y0Ig