En La Mira — Boletín de reseñas críticas

ISSN 2618-3056

#15, MISCELÁNEAS / Ago, 2015

Comunicación no violenta…

Creemos que no somos violentos, porque no utilizamos la violencia de manera física. Quizás no consideramos -violenta- nuestra actitud al hablar, que a menudo nuestras palabras ofenden o hieren no sólo a los demás, sino también a nosotros mismos.

El método es simple de la CNV (comunicación no violenta), pero su poder de transformación es extraordinario. Puede aplicarse en todos los niveles de comunicación y situaciones más diversas: relaciones íntimas, familia, escuela, instituciones, terapia, negociaciones, disputas, etc.

A continuación los dos primeros pasos, de forma breve, de la CNV

Observación: actos concretos que observamos que están afectando nuestro bienestar. Esto quiere decir, libre de juicios moralistas que presuponen una actitud errónea o malvada de parte de aquellas personas que no actúan de acuerdo a nuestros valores.

Echar la culpa a alguien, insultarlo, rebajarlo, ponerle etiquetas, criticarlo, establecer comparaciones y emitir diagnósticos son distintas maneras de emitir juicios. Otra forma son las comparaciones, y nuestros deseos en forma de exigencias. Todo esto genera que la otra persona, tenga la impresión de que la estamos criticando, por lo tanto opone resistencia a lo que le decimos. La CNV es un lenguaje dinámico que rechaza las generalizaciones estáticas, “sos malo, eres irresponsable”. Las observaciones tienen que ser específicas del Momento y el Contexto, por ejemplo, “fuiste irresponsable al no llegar a la hora pactada”.

Sentimiento: como nos Sentimos en relación con lo que observamos.

Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos, lo que hacen los otros, puede ser el estímulo de nuestros sentimientos, pero nunca la causa. No debemos creer que somos responsables de los sentimientos de los demás, eso nos esclaviza. Creemos que debemos esforzarnos constantemente en hacer felices a los demás; y cuando nos parece que no lo son, nos sentimos responsables y obligados a hacer algo para que lo sean.  Se trata de una actitud que nos lleva a ver a las personas que nos son más próximas como una verdadera carga. Hacerse responsable de los sentimientos de los demás puede ser muy perjudicial en las relaciones íntimas. Llegar a una liberación emocional, donde nos responsabilizamos de nuestras intenciones y acciones, donde respondemos a las necesidades de los demás con solidaridad, nunca por miedo, culpa o vergüenza. Así nuestros actos nos colman de satisfacción no sólo a nosotros mismos, sino también a las personas que perciben nuestro esfuerzo.

Tenemos cuatro opciones al recibir un mensaje negativo: culparnos, culpar a los otros, y las dos últimas recomendadas, percibir nuestros propios sentimientos y necesidades, y darnos cuenta de los sentimientos y necesidades que oculta el mensaje negativo de la otra persona.

Ejemplo citado del libro de la CNV:

A: cuando la otra noche me entere de que no ibas a venir, me diste un gran disgusto

B: Tuve un gran disgusto al enterarme la otra noche de que no ibas a venir, porque quería hablar contigo de ciertas cosas, que me están molestando

La persona A atribuye la responsabilidad de su disgusto únicamente a la acción de la otra persona, mientras que B atribuye el origen de su sentimiento de disgusto, a su propio deseo no satisfecho.

Recuerden, los juicios, críticas, diagnósticos e interpretaciones que hacemos de los demás son expresiones de nuestras propias necesidades y valores. Cuando los demás perciben una crítica, tienden a centrar su energía en la autodefensa o el contraataque. Cuanto más directos sea la conexión entre nuestros sentimientos y nuestras necesidades, más fácil será para los demás comprendernos y responder de un modo solidario.

Os recomiendo Comunicación no violenta de PH. D. Marshall B. Rosenberg. ¡Hasta la vista y más allá!

 

Florencia Rauber es Técnica en Medios Audiovisuales y Fotografía, FAyD.

Link relacionado: https://www.youtube.com/watch?v=RDMlFlu8rxo

#15, RECOMENDADOS / Ago, 2015

La Caverna

En un mundo de agricultores sencillos, vive una familia de alfareros. Cipriano, Marta, Marcial, Isaura, el perro comparten costumbres y sentimientos en proceso de extinción y por otro lado existe un mundo que se multiplica desmesuradamente, un pragmático modo de vivir que día tras día ya no se parece al de ayer.

Cipriano y familia van al centro, a conocer una sociedad amurallada que “ya no necesita de un alfarero”, según Saramago, representan la esclavitud de una sociedad neoliberal, atados de pies y manos donde “creen que ven”; y sus cerámicas son sustituidas por plásticos, el diálogo por comercio, y en ambigüedad a la obra de Platón, algunos llegan a la luz entre un mundo sensible y de ideas. El alfarero, su hija y el marido de ésta en ese monstruoso centro comercial buscan la luz.

Esta alteridad donde el desarrollo aniquila lo natural y afectivo en un inmenso caleidoscopio -nos dice el escritor portugués-. Entre sus obras encontramos Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres y ahora La caverna, trilogía donde refiere a “la pérdida” y define a la globalización en contra de los derechos humanos, “fábrica de excluidos”.

Un adelantado de los acontecimientos de hoy -los que escapan de la guerra de Siria- se rescata sus palabras en el 2009:

“El desplazamiento del sur al norte es inevitable; no valdrán alambradas, muros ni deportaciones: vendrán por millones. Europa será conquistada por los hambrientos” J. Saramago.

 

Liliana Piva es Lic. en Artes Plásticas. Docente FayD. Artista Ceramista.

Datos de la obra
Título: La caverna
Autor: José Saramago
Año edición española: 2001
Año: 2010
Editorial Alfaguara.
Link editorial: https://www.megustaleer.com/libro/la-caverna/ES0135694

#14, TAPA / Jul, 2015

Entramado

La iniciativa comenzó a gestarse muchos meses antes del inicio de la muestra, allá por diciembre de 2014. Puertas adentro, los hilos iban uniendo más jugadores a la propuesta que tenía una consigna clara a seguir, que integraba a todos y que finalmente invitaría a cerrar la idea a los propios espectadores, con ansias de que abandonaran ese espacio de observadores para hacerse partícipes activos de Entramado.

Los fotógrafos (Sofía Schiavoni, Cecilia Sandoval, Constanza Sandoval y Luciano Domínguez) proponían un disparador que conocían sólo ellos y seleccionaban imágenes que luego sólo verían los pintores (Matías Rivas, Joaquín Benítez, Zencilia Ming, Tu Guaina, Valeria Thomas), quienes interpretándolas generarían una nueva serie de imágenes. Estas últimas serían los únicos disparadores para los escritores (Luciana Bobadilla, Santino Brítez, Juan Báez Nudelman) que producirían textos mediante la segunda instancia de obras. Los músicos (Fernando Verón, José Gabriel Benítez) ambientarían el espacio con una composición resultante de estas obras. Al momento de recorrer la muestra, el “público” tomaría un texto, y bajo esas reinterpretaciones, recorrerían las obras sugestionados por una idea.

Tras varias reuniones que intentaban dar forma a Entramado en el momento en que apenas germinaba, concluimos que la propuesta se basaba en un punto de partida que muta ante el fuerte y real hecho de la interpretación y la reinterpretación; y como sucede en el acto de la comunicación, existe la duda ¿Se mantienen los disparadores? El final del juego se da frente a cada nueva mirada.

Entre idas y vueltas, encuentros y opiniones, la trama iba cambiando, se distorsionaba, se agrandaba sin dudas, y requería una y otra vez de consultas, a ver si todo estaba en regla o si nos salíamos de las consignas de la propuesta. Ya cerca de la fecha de la inauguración de Entramado, surgió la posibilidad de hacer en pequeño librito para que los textos tuvieran de igual manera, un soporte atractivo como lo tenían el resto de las obras.

De esta manera, por primera vez y sin haberlo planeado mucho, los cincos poemas que escribí para la muestra fueron impresos en un libro (diseñado por Patricio Diblasi, desde la editorial RayMond). Para mí fue el segundo gran desafío, dado que escribo puertas adentro, en un mundo de papeles que se esconden en mi escritorio -¿o los escondo?-. No suelo mostrar mis escritos, tengo una larga lista de excusas poco respaldables, pero ahora los textos que escribí son de todos, los solté; no existen sólo conmigo, sino con quién sabe.

 

Luciana Bobadilla es periodista, redactora y correctora del diario Agencia Hoy; aunque sus motores son la escritura y pintura. Integrante del Colectivo Cultural Olga. Vive y trabaja en Posadas, Misiones.

Imagen: http://www.elterritorio.com.ar/nota4.aspx?c=1224626855768775

#14, CINÉFILOS / Jul, 2015

The Sunset Limited

Escondida en un film dirigido y protagonizado por Tommy Lee Jones y co-protagonizado por Samuel L. Jackson, esta profunda e inquietante obra de teatro de Cormac McCarthy de 2006, ha sido adaptada por el mismo autor para ser llevada a la pantalla grande, en la cual el cinismo y el humor perspicaz lideran el diálogo, y de esa manera, colocan al espectador frente a una acción imposible de omitir: la reflexión crítica.

Dos personas. Un departamento. Dos ideologías.

La sombra, el vacío, la nada y el abismo gobiernan de un lado.

El ser, lo absoluto, la fe, del otro lado.

Los opuestos se obligan a enfrentarse a la ontología misma.

¿A qué nos aferramos para seguir aquí y qué estamos dispuestos a dejar ir para lograr desaparecer?

¿Es todo blanco o negro en este mundo? ¿O, tal vez, son acaso los grises los que matizan el paso de Cronos?

¿Es real nuestra realidad o hablamos de meras ilusiones?

La futilidad del ser.

La ceguera del espíritu.

La vida. La muerte. Y el derecho a elegir una de ellas.

Miles de caminos erróneos y solamente uno correcto.

El desequilibrio. La impotencia. La ira.

Resignación vs resistencia… la primacía del intelecto.

Y el Sunset Limited vuelve a pasar.

 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas. Docente FAyD. Artista grabadora.

Título: The Sunset Limited.
Dirección: Tommy Lee Jones.
Reparto: Tommy Lee Jones, Samuel L. Jackson
Guión: Cormac McCarthy
Año: 2011
Origen: Estados Unidos.

Link de tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=l0MSitTAYyA