En La Mira — Boletín de reseñas críticas

ISSN 2618-3056

#37, MISCELÁNEAS / May, 2019

Paridad: maquillaje de un régimen opresor.

En octubre de 2018 la legislatura de nuestra provincia votó por unanimidad la ley de Paridad de Género, con lo cual las listas electorales deberían estar compuestas por un 50 por ciento de mujeres. La aprobación fue presentada como “una conquista histórica” de las misioneras y de los festejos participó casi la totalidad de los partidos políticos.
Ahora bien, el oportunismo de estas fuerzas políticas hace pie en la consideración, más o menos extendida, de que la presencia de más mujeres en los espacios de decisión nos permitirá avanzar en la conquista de nuestros derechos. Sin embargo, la realidad se encargó en numerosísimas oportunidades de demostrar que la presencia de mujeres en los espacios políticos y de poder no significa, per sé, un avance en nuestras reivindicaciones. Cristina Kirchner fue presidenta durante ocho años, durante los cuales se encargó de bloquear el tratamiento del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, una de las demandas históricas del movimiento de mujeres. Además, fue durante su gobierno que se llevó a cabo la reaccionaria reforma del Código Civil que significó un retroceso en varios aspectos, particularmente al considerar en su artículo 19 que la vida humana comienza con la concepción. Fue ésta reforma la que utilizaron como mayor argumento legisladores, curas y pastores en su campaña contra el aborto legal.
Otro ejemplo lo encontramos en los votos de las diputadas nacionales en ocasión del tratamiento del proyecto IVE en el congreso: de las 100 diputadas 50 votaron a favor, 49 en contra y una se abstuvo, vaya paridad.
¿Por qué el ingreso de mujeres a cargos políticos no se traduce en avances en las condiciones de existencia de las trabajadoras? Porque el ingreso de las mismas no está condicionado al ingreso de nuestro programa de reivindicaciones. No existe programa político burgués que pueda resolver el problema de la mujer trabajadora, ni ocuparse de su empoderamiento porque choca con la pared de la precarización, el
ajuste y todas las miserias garantizadas por un estado al que ya nos ocupamos en señalar como el responsable de la perpetuación de nuestra situación de opresión y sometimiento. En los programas e incluso en su composición en partidos como la Renovación, PJ, UCR, PRO el pliego político histórico del movimiento de mujeres está ausente. Y si tuvieran alguna mención, sus acciones legislativas no podrían
aprobar los presupuestos donde se garantiza la miseria salarial para las estatales, los despidos y en el mejor de los casos la continuidad de la precariedad laboral como en los parques de La Salud y Conocimiento.
El movimiento de mujeres de nuestro país, con décadas de lucha, jamás incluyó entre sus demandas una ley en éstos términos. Cabe preguntarse si en todos éstos años no percibimos que teníamos a mano la llave para resolver nuestros problemas. No pareciera ser el caso y a sabiendas de que ésta ley generó ciertas expectativas en muchas compañeras, tenemos que remarcar: se plantea el rechazo de los cupos de toda clase, pues no sirvieron para avanzar en nuestros derechos, únicamente fueron utilizados como instrumento del estado para intervenir y regimentar la vida interna de los partidos. Antes con el cupo de 30 por ciento y ahora con el de 50, las trabajadoras tenemos los mismos problemas para participar en política: el peso de las tareas domésticas, la carga casi exclusiva del cuidado de niños y ancianos, la precariedad laboral, la maternidad forzada, la violencia en todas sus formas.
Mientras no se cambien éstas condiciones materiales los cupos son, en los partidos del régimen, para las pocas que tienen sus necesidades cubiertas. La emancipación de la mujer es incompatible con un régimen basado en la explotación de las mayorías populares por parte de una minoría patronal. A partir de ésta comprensión queda planteada la pelea fundamental: la lucha contra este sistema al que la violencia y sojuzgamiento de las mujeres le es funcional. Y la lucha es por un gobierno de las y los trabajadores.

Olga Aguirre es militante socialista.

Link https://prensaobrera.com/politicas/63652-misiones-la-justicia-electoral-convalida-el-cupo-contra-la-participacion-de-las-mujeres

TAPA / Nov, 2018

Universos en torno a lo imperceptible

Hacer visible aquello que no puede ser percibido con los sentidos, aquello que, aunque no evidente se oculta detrás de lo aparente… quizás no se trata más que de una puesta en escena, un acto que intenta evidenciar aquello que, ante el filtro de mi mirada, considero presente/ausente, necesario de materia y de forma.
– Mostrar, no como una acción de imposición, más si en torno al de un ofrecimiento, no tendencioso pero tampoco totalmente desinteresado.
– Quiero unos segundos (mejor si son minutos), requiero algo de tu atención pero, sobre todo, reflexión…. y no, no busco aprobaciones, con que se produzca construcción de sentido, “del sentido que sea”, me conformo.

Sin tantos “sentidos aparentes”, se anudan aquí unas cuantas producciones, series que, como universos diferenciales reposan en sus propios problemas, casi no se miran, como si no se conocieran y, sin embargo, no solo su condición de surgir de lo imperceptible las une, más un eje, digamos incorpóreo, las conecta.
El hombre, no como “humano”, sino como ser existente y circundante que, sin estar está:

  • Creando, desde sus orígenes, deidades que lo sostengan o lo castiguen, lo reflejen y lo guíen.
  • Domesticando su capacidad inventiva, velando sus instintos naturales, mimetizándose lentamente hasta volverse parte activa de una sociedad “racional”.
  • Edificándose sobre la naturaleza para sobrepasarla, para caer luego, diluirse, ceder y fluir en lo innegable, la cara de miedo, el anhelo y la resignación, el espejo infinito y el reflejo finito.
  • Luchando, transitando, sintiendo, escapando, persistiendo, existiendo.
    Ante la desdicha o el designio, de estar sin estar, serás más bestia que hombre, más extraño que conocido, más habitado que desértico, y, sin embargo, no podrás (o no deberías poder) ser el otro,
    el que mira.

Rocío Mikulic, Iguazú, noviembre, 2018

Rocío Mikulic es artista visual. Estudiante en etapa de tesis de la Licenciatura en Artes Plásticas (FAyD). Vive en Puerto Iguazú.

La exposición inaugura el 7 de noviembre a las 20:30. La misma podrá ser visitada en el Museo Juan Yaparí hasta el 1 de diciembre, de lunes a viernes de 8 a 12 -17 a 21hs y domingos de 17 a 21 hs. Sarmiento 1885 (ex 319), Posadas.

#36, TAPA / Oct, 2018

Aquí no pasa nada

Tenemos esa amargada costumbre de decir “es que aquí no pasa nada”; ésta es una frase que me ha rodeado y merodeado a lo largo de toda mi vida y sospecho que esto, no me sucede solo a mí.

La recuerdo desde muy chica, la decían muchas personas en distintos tiempos, lugares y momentos de la vida. Después casi que por inercia, empecé a usarla yo, y me remite a mi adolescencia en mi San Juan natal, donde en su momento pasaba poco y nada, aunque claro, hoy sospecho que algo pasaba igual.

Con los años crecí y me mudé, me fui a vivir a Córdoba, provincia con cruza de argentinismos si las habrá. Córdoba está viva, desde siempre; en sus calles pululan estudiantes que se entrelazan y comparten los matices provincianos que pueden ser inimaginablemente diversos. Además de las facultades, los museos, los paseos, los miles de artesanos, sus pueblitos que te abrazan ni bien salís y te devuelven oxigenado a la ciudad en la que te vas tropezando con las oportunidades de seguir descubriendo el mundo, así, entre miles de pibes que enérgicos viven su primer experiencia de ser autónomos y allá también escuchaba la nefasta frase… “pero es que acá no pasa nada”, dicho en muchas ocasiones por esos mismos jóvenes.

Siempre me llamó la atención cómo, mientras yo concurría a muchos de los mejores eventos artísticos que pude presenciar en mi vida y me quedaba afuera de tantos otros, otras muchas personas repetían casi inconscientemente esto. Lo decían inclusive mientras pasaban todos los días frente al mágico Cineclub Municipal Hugo del Carril, donde los cinéfilos despuntábamos ese vicio que era ver buen cine en una pantalla enorme, en un cine de verdad, con butacas hermosas y una cartelera indiscutible y súper accesible que iba desde Talleres hasta eventos de todo tipo.

Pasaron los años y la vida me fue trayendo a Misiones, un lugar que era totalmente incierto para mí y acá, en esta lejanía también decían “…es que acá no pasa nada” cuando a mí se me explotaba el corazón redescubriendo la música en esa infinita mixtura que fusiona melodías que van desde el chamamé hasta el rap, pasando por la renovación sonora de las tecnologías que le metieron un loop a los sonidos del crisol entre criollos y guaraníes, paraguayos  brasileros cruzados con alemanes, suecos, ukranianos y polacos.

El “acá no pasa nada” clásico de los perezosos que no quieren ver, incapaces de estirar una mano para espiar el programa que desborda de propuestas. Acá si pasa algo, pasa de todo, y hay una agenda infinita que te puede llevar a conocer toda tu provincia, porque no importa si te gusta la música de estudio, el chamamé y la polka o el rap y las bases electrónicas. Acá hay para todos, grafitteros, muralistas, hiperrealistas y diseñadores de los más variados; poetas, agudísimos poetas, teatreros, clowns y los más hábiles malabaristas y bailarines.

Hoy sospecho bien, en mi San Juan natal pasaba tanto que cuando crecí tuve las herramientas para poder ver y encontrar que en Misiones hay agua y fluidez, renovación constante y continua impulsada por una naturaleza magnífica, en infinito y constante cambio, en transmutación que se absorbe al caminar en una callecita empedrada en Montecarlo o en Oberá, en la ladera de un arroyo que bullicioso mientras el silbido de un pájaro te ayuda a entrar en el mundo de la mitología y en el grito de cada cascada que simula un festival al grito de que estamos vivos y en constante transformación.

Estos impulsos increíbles estuvieron siempre allí, esperando ser encontrados, son los mismos que me ayudaron a conectar con las ganas infinitas de gestionar, porque claro, hay mucho, muchísimo para hacer, para ver y mostrar, para compartir y aprender; así que lo único que te voy a decir es que agendes las fechas que te gustan y te predispongas a asistir a todas ellas, porque acá, seguro que pasan cosas, igual que en todos lados… y hasta tal vez más, solo está en nosotros querer encontrarlas.

 

Enoe Moya es gestora cultural, fotógrafa, escritora y profesora de yoga. Reside en Montecarlo.

Publicado en https://portalmisiones.com/aqui-no-pasa-nada/

#36, CINÉFILOS / Oct, 2018

Sin importar el costo

Las Terrenas se ha convertido en uno de los pueblos más turísticos de Samaná, en República Dominicana. Ha sido escenario de varias producciones cinematográficas, muchas de ellas que narran cómo el turismo sexual es una moneda corriente y sustentable para los locales en la zona. En 2014, le tocó la oportunidad a Dólares de Arena, una gran coproducción dominicana con México y Argentina, estrenada en 2014, que además es una adaptación de la novela homónima del francés Jean Noel Pancrazi publicada en 2006. Mientras que la trama literaria presenta una relación entre dos hombres, en la película esa misma relación es protagonizada por dos mujeres.

Bajo la dirección de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán, Anne (Geraldine Chaplin), una mujer madura de nacionalidad francesa que decide pasar sus últimos años en dichas playas, sufre hace ya tres años por el amor no correspondido de Noelí (Yanet Mojica), una muchacha joven del lugar quien intercambia compañía y sexo por dólares a los turistas pudientes que se hospedan por temporadas largas en aquellos lares.

A la conflictiva situación de necesidad económica de Noelí y la penuria afectiva de Anne, se suma al elenco el músico Ricardo Ariel Toribio quien interpreta a Yeremi, novio de la muchacha, quien se hace pasar por su hermano para que los clientes no sospechen ni celen a su acompañante local.

Con diálogos escasos, pero precisos, la impotencia en el rostro –captado en primeros planos- de quien ama pero no recibe lo mismo, se hace cada vez más fuerte y evidente a lo largo del film. Como también lo hacen la tristeza y resignación de quién ofrece su cuerpo a cambio de billetes para vivir.

Una impecable puesta en cámara, de paisajes idílicos, con música de Ramón Cordero, Edilio Paredes y Benjamin de Menil -que parecen cantarle a las almas de las protagonistas-, transporta al espectador a pensar sobre la negación consciente por la imposibilidad de felicidad que la narración vaticina desde su inicio: que la vida amorosa nunca será perfecta ni ideal, pero aun así una/o se empecina en tratar de sentirlo. Cueste lo que cueste. El corazón y el alma, ya sea en dólares o no.

 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas. Docente investigadora FAyD-UNaM. Artista grabadora.

Datos técnicos
Título original: Dólares de Arena
Año: 2014
País de origen: Rep. Dominicana
Dirección: Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán
Guión adaptado: Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán
Reparto: Geraldine Chaplin, Yanet Mojica, Ricardo Ariel Toribio, María Gabriela Bonetti, Hoyt Rogers
Música: Ramón Cordero, Benjamín De Menil, Edilio Paredes
Fotografía: Israel Cárdenas, Jaime Guerra
Productora: Coproducción México-República Dominicana-Argentina; Aurora Dominicana / Canana / Rei Cine
Duración: 84 min.

Link trailer: https://www.youtube.com/watch?v=o4TpVs7dgiE