La venganza es un plato que se sirve exageradamente frío

Hablar de una película cargada de violencia e imágenes fuertes puede resultar difícil, sobre todo si queremos recomendarla, y ni hablar si se trata de un film coreano, ya que Hollywood tanto nos acostumbró a ver películas estructuradas en su propio lenguaje narrativo, repletas de clichés que muchas personas no resisten ver cine originario de otros países. Sin embargo, en 2003, el director surcoreano Chan-wook Park superó esta barrera con el estreno de Oldboy, segunda entrega de lo que se denominó la trilogía de la venganza. Esta interpretación audiovisual del manga (comic japonés) homónimo logra superar todas las expectativas con su original historia y particular guión, un film que varía su ritmo y clima en varias oportunidades manteniéndonos en constante intriga, expectantes hasta el último minuto. No es una película para ver en familia, pero a su vez resulta imperdible. En su historia, plagada de interrogantes, nos presenta distintos planteos en torno a su protagonista, Oh Daesu, quien resulta víctima de un secuestro tan particular que cambiará su vida para siempre. Un guión tan insólito que puede hacernos cambiar nuestra actitud frente a quienes nos rodean, e incluso, la manera en que nos manejamos por la vida.

Leonardo López es Diseñador Gráfico. Docente UNaM. Realizador FX.

Ficha técnicaTítulo: Oldboy
Año: 2003
País de origen: Corea del Sur.
Dirección: Park Chan-wook
Guión: Park Chan-wook, Hwang Jo-yoon (Manga: Nobuaki Minegishi)

Reparto: Min-sik Choi, Ji-tae Yu, Kang Hye-jeong, Ji Dae-han, Dal-su Oh, Byeong-ok Kim, Lee Seung-Shin, Jin-seo Yun

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