“Cuando no cantaba el hornero”

De pronto desperté mi interés por la literatura local; es decir, quise saber que hay en Misiones al respecto. Como muchos, también tengo una senda recorrida por los clásicos como Shakespeare, Cortázar, García Márquez, Ernesto Sábato; los cuentos tradicionales, etc. Pero la cuenta pendiente, la gran cuenta pendiente, reclama por bucear sobre escritores locales, como es el caso de Fischer, descendiente de inmigrantes que rejunta como abrojos experiencias en su diario vivir y como docente rural para plasmarlo luego -decididamente- en sus “cuentos”. No está nada mal, bajar por un momento, la cortina de la invasión cultural extranjera para ver qué está pasando con lo nuestro, con lo de acá, con lo que está debajo de nuestros pies.

De lectura fácil, “Cuando no cantaba el hornero”, es un libro que, matizado por una guía pedagógica para padres-docentes y alumnos junto a dibujos de simple línea a estilo caricaturesco, nos deja en once cuentos, un cúmulo de minúsculas historias, crudas algunas, tristes, divertidas o alegres otras; en esos tiempos, cuando todavía Misiones era en sí misma una reserva natural.

Héctor nos llevará en su carruaje literario, nutrido de pájaros, animales, insectos, vegetación, gente, a viajar por San Pedro, Santa Ana, Cerro Corá, Posadas, Brasil, Iguazú; por la laguna Iberá, para enfrentarnos con la cacería, con la explotación, con alumnos de poca asistencia a la escuela. Con el autor lo llevamos a “Guillermo” desde Santa Inés (Posadas) hasta Iguazú en carretilla; o vemos al guricito “rubio” matando pájaros por matar: “…una tortolita, un pájaro carpintero, un cardenal, un tico-tico…” Podemos ver también una madre perder su embarazo por causa de cerdos salvajes.

Para viajar con el autor, hay que abrocharse el cinturón de seguridad de la época, de otro modo nos desparramaremos en las rutas del presente porque son bruscos los cambios entre ambas épocas; además de disponernos en pleno asentamiento de inmigrantes, los años 20, 30, 40, 50… en los que Misiones era muy distinta en todos y en cualquiera de sus aspectos.

La sugerencia es, leer detenidamente, lento, no sólo porque los cuentos son cortos y un día es mucho para leerlos todos, sino porque hay que agregarle los condimentos necesarios de lo que recordamos, de lo que ya sabemos, de lo que nos contaron ellos, nuestros abuelos, como un plus de rearmado mental, recreando imaginativamente el contexto, las situaciones, el paisaje y la gente. Vale prepararse un muy buen mate, o un café o un mate cocido y sentarse a leer qué pasaba cuando no cantaba el hornero.

Ficha técnica:
Título: “Cuando no cantaba el hornero”
Autor: Héctor Aníbal Fischer
Año: 2006
Editorial: Creativa (Posadas-Misiones)
Ilustración: Dany Acuña
Páginas: 112

Marcelo Javier Wójtowicz es estudiante avanzado de Prof. y Lic. en Artes Plásticas. FAyD, UNaM.

Dejar un comentario