Reseñas en "TAPA" — Página 2

¿Quién educa a quién?

En un video filmado desde un celular que fue publicado en las redes, una persona pregunta a dos niñitas Mbyã que conozco personalmente y de quienes reservo su identidad por ser menores, si les gustó la experiencia de participar en un mural donde la temática fue la naturaleza y los animales de la selva, coordinado por un artista ambientalista que recorre algunas comunidades y realiza talleres con los niños de pueblos originarios y de escuelas rurales con la finalidad de concientizar sobre el cuidado de nuestra naturaleza. Las niñas estaban contentas, muy felices de participar, las conozco y celebro que hayan tenido la oportunidad de dejar su huella identitaria en esos muros, pero la pregunta final que se le hizo: – ¿Van a cuidar más a la selva y a los animales?, me encendió un sin número de interrogantes.
Espero que esta interpelación haya sido un desliz inocente, una frase inoportuna pronunciada con tanta rapidez que no le haya dado tiempo para reflexionar sobre varias cosas:
* ¿Estuvo bien hacer ESA pregunta en ESE preciso lugar? (Escuela creada en Puerto Bosetti por la firma chilena Arauco -dueña de más de 255 mil hectáreas de suelo misionero que degradan con monocultivo/pino para fabricar pasta celulosa)
* ¿ Estuvo bien dirigida la pregunta a dos niñas Mbyã que pertenecen a una comunidad que ha recibido hostigamiento por la misma firma Arauco para que desalojen esa tierra junto a otros 30 niños, padres y ancianos, tierra que por otro lado les pertenece histórica, moral y constitucionalmente?
* ¿Será que seguimos percibiendo el mundo adultocéntrico como incuestionable, inapelable, ineducable (y me permito con vergüenza la creación de este término) en
ecología, conciencia ambiental, humana, etc.?
* ¿Será que creemos que la infancia sigue perteneciendo a un futuro que jamás llega y no al presente que le dejamos como legado, con cientos de imperfecciones, necesidades, injusticias, enfermedades, y miles de etc., más?
* ¿Sinceramente esperamos que los niños arreglen las cagadas que hacemos los adultos y de las que nunca nos hacemos cargo?
* ¿Qué contenidos educativos estamos transmitiendo?
* Un artista ambiental ¿puede trabajar a través del arte en un contexto territorial y cultural que le es ajeno? O debería preguntarse ¿de qué manera genero conciencia
ambiental en mi ciudad, capital de nuestro país desde donde se mira al resto de las
provincias como el interior (¿!) de personas incultas, y es acaso Bs As lo que nos cubre externamente, nos forma y educa?
* Los materiales utilizados para generar conciencia ambiental, ¿también son
ecológicos? ¿La pintura es sintética o aprovecho mi trabajo de campo con pueblos
originarios para aprender a usar los tintes naturales que utilizan ancestralmente las
comunidades? ¿El papel que usa en su taller, tiene un costo de cuántos árboles sacrificados? La mayoría plantados en nuestra provincia, quitando a nuestro suelo misionero su mayor riqueza, la biodiversidad de nuestra selva.
* ¿Damos participación a las comunidades sobre los contenidos educativos o realizamos consultas previas, generamos espacios de diálogos, modificamos nuestra mirada occidental sobre la educación y su influencia neocolonizadora?

Sigue la lista de preguntas, cuestionamientos y autocríticas, surgen incontables ocasiones vivenciadas directa o indirectamente, donde quienes se acercan a las comunidades lo hacen cometiendo el mismo error:
-Voy a enseñar.
Así me sucedió, hasta que fui consciente del infinito universo que estaba descubriendo, del cual sigo y seguiré aprendiendo todos los días.
Sigo recordando una frase leída frente a una escuela bilingüe de una comunidad Mbyã que expresaba:
-En memoria de nuestros sabios analfabetos del monte.

Carol Marin es tallerista en comunidades Mbyã, muralista, ilustradora, estudiante de la carrera de Licenciatura en Artes Plásticas de la FAyD, UNaM.

Universos en torno a lo imperceptible

Hacer visible aquello que no puede ser percibido con los sentidos, aquello que, aunque no evidente se oculta detrás de lo aparente… quizás no se trata más que de una puesta en escena, un acto que intenta evidenciar aquello que, ante el filtro de mi mirada, considero presente/ausente, necesario de materia y de forma.
– Mostrar, no como una acción de imposición, más si en torno al de un ofrecimiento, no tendencioso pero tampoco totalmente desinteresado.
– Quiero unos segundos (mejor si son minutos), requiero algo de tu atención pero, sobre todo, reflexión…. y no, no busco aprobaciones, con que se produzca construcción de sentido, “del sentido que sea”, me conformo.

Sin tantos “sentidos aparentes”, se anudan aquí unas cuantas producciones, series que, como universos diferenciales reposan en sus propios problemas, casi no se miran, como si no se conocieran y, sin embargo, no solo su condición de surgir de lo imperceptible las une, más un eje, digamos incorpóreo, las conecta.
El hombre, no como “humano”, sino como ser existente y circundante que, sin estar está:

  • Creando, desde sus orígenes, deidades que lo sostengan o lo castiguen, lo reflejen y lo guíen.
  • Domesticando su capacidad inventiva, velando sus instintos naturales, mimetizándose lentamente hasta volverse parte activa de una sociedad “racional”.
  • Edificándose sobre la naturaleza para sobrepasarla, para caer luego, diluirse, ceder y fluir en lo innegable, la cara de miedo, el anhelo y la resignación, el espejo infinito y el reflejo finito.
  • Luchando, transitando, sintiendo, escapando, persistiendo, existiendo.
    Ante la desdicha o el designio, de estar sin estar, serás más bestia que hombre, más extraño que conocido, más habitado que desértico, y, sin embargo, no podrás (o no deberías poder) ser el otro,
    el que mira.

Rocío Mikulic, Iguazú, noviembre, 2018

Rocío Mikulic es artista visual. Estudiante en etapa de tesis de la Licenciatura en Artes Plásticas (FAyD). Vive en Puerto Iguazú.

La exposición inaugura el 7 de noviembre a las 20:30. La misma podrá ser visitada en el Museo Juan Yaparí hasta el 1 de diciembre, de lunes a viernes de 8 a 12 -17 a 21hs y domingos de 17 a 21 hs. Sarmiento 1885 (ex 319), Posadas.

Aquí no pasa nada

Tenemos esa amargada costumbre de decir “es que aquí no pasa nada”; ésta es una frase que me ha rodeado y merodeado a lo largo de toda mi vida y sospecho que esto, no me sucede solo a mí.

La recuerdo desde muy chica, la decían muchas personas en distintos tiempos, lugares y momentos de la vida. Después casi que por inercia, empecé a usarla yo, y me remite a mi adolescencia en mi San Juan natal, donde en su momento pasaba poco y nada, aunque claro, hoy sospecho que algo pasaba igual.

Con los años crecí y me mudé, me fui a vivir a Córdoba, provincia con cruza de argentinismos si las habrá. Córdoba está viva, desde siempre; en sus calles pululan estudiantes que se entrelazan y comparten los matices provincianos que pueden ser inimaginablemente diversos. Además de las facultades, los museos, los paseos, los miles de artesanos, sus pueblitos que te abrazan ni bien salís y te devuelven oxigenado a la ciudad en la que te vas tropezando con las oportunidades de seguir descubriendo el mundo, así, entre miles de pibes que enérgicos viven su primer experiencia de ser autónomos y allá también escuchaba la nefasta frase… “pero es que acá no pasa nada”, dicho en muchas ocasiones por esos mismos jóvenes.

Siempre me llamó la atención cómo, mientras yo concurría a muchos de los mejores eventos artísticos que pude presenciar en mi vida y me quedaba afuera de tantos otros, otras muchas personas repetían casi inconscientemente esto. Lo decían inclusive mientras pasaban todos los días frente al mágico Cineclub Municipal Hugo del Carril, donde los cinéfilos despuntábamos ese vicio que era ver buen cine en una pantalla enorme, en un cine de verdad, con butacas hermosas y una cartelera indiscutible y súper accesible que iba desde Talleres hasta eventos de todo tipo.

Pasaron los años y la vida me fue trayendo a Misiones, un lugar que era totalmente incierto para mí y acá, en esta lejanía también decían “…es que acá no pasa nada” cuando a mí se me explotaba el corazón redescubriendo la música en esa infinita mixtura que fusiona melodías que van desde el chamamé hasta el rap, pasando por la renovación sonora de las tecnologías que le metieron un loop a los sonidos del crisol entre criollos y guaraníes, paraguayos  brasileros cruzados con alemanes, suecos, ukranianos y polacos.

El “acá no pasa nada” clásico de los perezosos que no quieren ver, incapaces de estirar una mano para espiar el programa que desborda de propuestas. Acá si pasa algo, pasa de todo, y hay una agenda infinita que te puede llevar a conocer toda tu provincia, porque no importa si te gusta la música de estudio, el chamamé y la polka o el rap y las bases electrónicas. Acá hay para todos, grafitteros, muralistas, hiperrealistas y diseñadores de los más variados; poetas, agudísimos poetas, teatreros, clowns y los más hábiles malabaristas y bailarines.

Hoy sospecho bien, en mi San Juan natal pasaba tanto que cuando crecí tuve las herramientas para poder ver y encontrar que en Misiones hay agua y fluidez, renovación constante y continua impulsada por una naturaleza magnífica, en infinito y constante cambio, en transmutación que se absorbe al caminar en una callecita empedrada en Montecarlo o en Oberá, en la ladera de un arroyo que bullicioso mientras el silbido de un pájaro te ayuda a entrar en el mundo de la mitología y en el grito de cada cascada que simula un festival al grito de que estamos vivos y en constante transformación.

Estos impulsos increíbles estuvieron siempre allí, esperando ser encontrados, son los mismos que me ayudaron a conectar con las ganas infinitas de gestionar, porque claro, hay mucho, muchísimo para hacer, para ver y mostrar, para compartir y aprender; así que lo único que te voy a decir es que agendes las fechas que te gustan y te predispongas a asistir a todas ellas, porque acá, seguro que pasan cosas, igual que en todos lados… y hasta tal vez más, solo está en nosotros querer encontrarlas.

 

Enoe Moya es gestora cultural, fotógrafa, escritora y profesora de yoga. Reside en Montecarlo.

Publicado en https://portalmisiones.com/aqui-no-pasa-nada/

Juira ese recorte

Esta es una declaración de alerta de la Universidad Nacional de Misiones y la Facultad de Arte y Diseño ante los recortes y desfinanciamiento de las universidades públicas. Adherimos y nos sumamos al plan de lucha, repudiando a las medidas de este gobierno que nos quiere sumises y precarizades.

Somos Óita la Cooperativa, hijes de la democracia y de la educación pública. Estudiamos porque la Universidad es pública, gratuita, laica, de calidad, un derecho y una política pública.

#Juiraeserecorte #launiversidadsedefiende #ÓitalaUNaM

Créditos:
Óita se compone de NOSOTRXS LXS OTRXS, colectivo de diseñadores que no da por sentado las cosas. Sostiene que puede haber otro orden para tomar decisiones y dar el paso.

Link: http://www.saicuma.org/users/%C3%B3ita-la-cooperativa