#14, MISCELÁNEAS / Jul, 2015

Ciudad, desigualdad y transformación social

La vivienda y el trabajo, pueden ser motivos más que suficientes para dejar el lugar donde nacimos y buscar otro para (sobre) vivir. Podríamos sumar a estos motivos la tranquilidad del lugar, para poder criar a los hijos sin miedos y violencias. Desde un tiempo a esta parte, se vienen realizando diversas investigaciones sobre fenómenos migratorios a las grandes ciudades, desplazamientos forzosos, el crecimiento urbano, la generación de asentamientos y villas, las desigualdades que plantea la ciudad, los negocios inmobiliarios, lo altos costos en alquileres, el desempleo, la falta de políticas de viviendas y planificación. La ciudad de Apóstoles no escapa a estos planteamientos. Hoy en día existen por lo menos cuatro asentamientos donde las personas, llegan en busca de viviendas, oportunidades laborales y un espacio tranquilo donde vivir. Entre ellos se encuentran los asentamientos de “La Cantera”, “El Callejón”, “Barrio Descamisado” y el más grande conocido como “barrio Chezny”.

El Chezny es un caso paradigmático, porque los terrenos se subastaron y fueron comprados por la municipalidad en el 2012. Era el primer año de gestión del Intendente Vialey y se comprometió a realizar la urbanización del barrio, en el que ya había por lo menos 200 familias habitando de forma precaria. La misma fue pensada como una salida a la problemática habitacional de las “ocupaciones”, ya que el Chezny cuenta 22 hectáreas en las que se pretende reubicar a las familias de los otros asentamientos, con el objetivo de erradicar los mismos. Estamos en el año 2015, hace ya tres de la compra. El municipio realizó encuestas, relocalizó a familias en distintos terrenos, algunos consiguieron cortes de casa, otros tuvieron que hacer de cero, y todavía hay personas que esperan terreno, y se producen nuevas ocupaciones.  Sumado a la falta de servicios, derechos humanos básicos, como el acceso al agua potable y la electricidad. Solo algunas personas tienen pilar de luz y las redes de conexiones eléctricas clandestinas se extienden de forma infinita por el barrio, al igual que las mangueras de agua, cuyo origen se encuentra en la canilla pública. Las calles de tierra, inaccesibles en días de lluvia, en las que no entran los remises, la ambulancia, el recolector de residuos. No hay escuela, salita de salud, el Hospital queda del otro lado del pueblo. No hay alumbrado público. Además de la gran discriminación a las personas que allí viven, por parte del resto de los “ciudadanos” de Apóstoles, y de los medios de comunicación, que contribuye a la falta de oportunidades laborales.

En el 2009 Eduardo García, o Sapa como se lo conoce en el barrio, se fue de Buenos Aires a vivir a Apóstoles, porque encontró un lugar tranquilo donde vivir con su familia. También se encontró con la violencia de las instituciones y la falta de oportunidades. Había militado en una organización en Buenos Aires y junto a Andrea Aranda, su compañera, decidió reunir a algunos vecinos y dar una mano brindando una merienda para los más pequeños. El merendero lleva por nombre el Hornero, al igual que la Cooperativa de Trabajo, creada en el 2012. Pertenecen al Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y tratan de organizarse junto a los vecinos para cambiar la realidad del barrio, demandando mejores condiciones laborales, acceso al agua potable, luz eléctrica, vivienda digna y tratando de construir un futuro mejor para los niños y jóvenes del Chezny. Hoy este espacio creció y son más de 30 personas que día a día trabajan para transformar la realidad. Los invitamos a conocer El Hornero en Apóstoles.

 

Dara Sotelo es estudiante en Comunicación Social de la FHyCS, en etapa de Tesis.

Link: https://www.youtube.com/watch?v=a5MVBi6BEhs

Fuente: La Rastrojera TV

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