Aciertos y malestares de una mancha.

Desde el 13 de abril hasta el 13 de mayo en la Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario, el artista Hugo Braga presenta en su ciudad natal Leandro N. Alem la muestra “La construcción de una mancha”.

El hecho de exponerse en la institución municipal dedicada a difundir y promover las manifestaciones culturales, ha sido una apuesta truncada. Si bien, el espacio público habilita la muestra, el mismo la restringe en tanto infraestructura edilicia pensada como Salón de Usos Múltiples, en el cual las paredes no pueden ser intervenidas ni blanqueadas como sí suele suceder en un museo. A ello, podríamos sumar que lxs directivxs de tales lugares -como ocurre hace mucho tiempo ya y es un reclamo conocido por artistas en Misiones-, suelen limitarse a ofrecer el uso espacial sin ayuda ni en el montaje, ni el vernissage inaugural, y mucho menos una retribución económica. En este caso, lamentablemente la historia se repite y hasta ha sufrido la ausencia de su autoridad principal. Todas situaciones que siguen dejando en evidencia la falta de capacitación en el ámbito cultural cuando de exposiciones artísticas se trata.

Nuestras instituciones misioneras mantienen la idea de que la visibilidad es suficiente para el artista. Pues… es tiempo de que se enteren que no es así. Entendemos que producir arte también es trabajo en el cual le artistx invierte tiempo, labor, conocimiento y capacidades, por lo cual deberían pagarnos por exhibir nuestras obras. Por otro lado, la obra es un bien económico además de cultural. Y esto nos lleva a pensarla como un bien único e irrepetible, original, duradero, patrimonial, escaso y raro, con un valor multidimensional y, finamente, de consumo. Quizás sea hora de empezar a planteárnoslo en serio, pero ese debate lo dejaremos para otra reseña.
A pesar de las anteriores apreciaciones, la muestra ha sorteado varios obstáculos -comunes y harto conocidos-, logrando instalar en el predio algunas obras a través de broches de agarre y tanzas, que han sabido dialogar entre sí a pesar del entorno.

Caracterizado por realizar works in progress indeterminados en el tiempo, que no se cierran en series, Braga descubre en el elemento azaroso de una mancha, cómo desarrollar iconicidades que construyen pequeños universos marcados por el dibujo y la pintura, con técnicas mixtas sobre cartón o papel.

En sus trabajos, se superponen y yuxtaponen líneas, además de colores, los cuales satura, matiza, propone paletas estridentes…La vista recorre dichas imágenes, como si de perspectivas aéreas y desconocidas sobre ciudades nunca vistas se tratase. Fragmentos que, en su conjunto, nos hacen figurarnos edificios de frente, veredas desde el aire, espejos de elementos que no se reflejan. Ante la presencia de variadas figuras geométricas y orgánicas se nos obligan a analizar su parecido con la realidad, sin embargo, ellas nos dejan la sensación de sabernos mirando algo no existente, sino la representación de un mundo personal disparado por el azar.

En el detrás de escena está ese origen… el de una mancha que no ha sido eliminada, sino contemplada, estudiada. Braga profundiza en ella hasta que ya no sea perceptible como tal. La construye y vela su esencia. Intenta que, desde la mirada minuciosa, el/la espectador/a busque el origen de esas imágenes. Este acierto nos invita a pensar, ¿es que acaso todo debe tener una forma definida y concreta como ofrece la visualidad inmediata? Una reflexión que, seguramente, redoblará su apuesta in situ.

Valeria Darnet es docente investigadora FAyD-UNaM. Esp. en Crítica. Mgter. en Economía de la Cultura y Gestión Cultural.

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