Universos de significación: entre lo real y lo maravilloso

Entrevista a Rocío Mikulic, artista visual e ilustradora.

Por Valeria Darnet

Rocío Mikulic nacida en Buenos Aires en 1988, reside en Iguazú desde 1994 y se encuentra en etapa de Tesis de la Licenciatura en Artes Plásticas, de la FAyD. A lo largo de su carrera artística participó en diversas muestras colectivas e individuales y desde 2013 se va abriendo paso en el campo de la ilustración, participando de múltiples concursos y premios, además de realizar encargos para libros de cuentos y revistas varias.

ELM: ¿Por qué el escenario de trasfondo en la mayoría de tus producciones es la selva?

RM: Porque es el contexto en el cual estoy inmersa. Es eso un poco, pero también me interesa resaltar eso de mi contexto… me interesa la selva como universo, digamos, como el lugar donde habitan criaturas. Como el lugar mágico, la selva. Porque también podría tomar la ciudad y yo, por lo general, no la tomo. Es decir, vivo más en una ciudad que en la selva, y es que también es… ¿viste esa idea que tienen los porteños que vivimos en medio de la selva?, y sabemos que no es así. O sea, también hay una decisión no sólo porque es parte de mi contexto, sino porque me interesa que la selva esté, porque me parece lo más fuerte, no sé si revalorizar ese espacio, pero sí hacerlo notar y porque las criaturas éstas no viven en la ciudad, viven en la selva.

ELM: Claro, esos tu seres mágicos o fantásticos parecen deambular un espacio/tiempo ajeno y a la vez cercano al nuestro. Vos ¿cómo concebís el tiempo al dibujar una escena o uno de estos personajes? ¿Tenés alguna concepción del tiempo? ¿Lo ubicás en algún hilo temporal o estamos hablando de tu actualidad inmediata?

RM: No, sabés que pienso que no fueron, o sea, que no habitaron… es decir, no en tiempo pasado sino en presente. Porque incluso ¿viste los selvandantes? Son criaturas que nacen de una realidad específica, ellos nacen del desmonte, por eso son más de este tiempo. Y en general, yo creo que ellos son de ahora, no son de antes.

ELM: Sí, yo también los percibo actuales.

RM: Claro.

ELM: ¿Qué reacción esperás sobre tus imágenes? Es decir, ¿vos intentás ser explícita o no con una imagen? Sí es que se espera alguna reacción…

RM: Bueno, vamos a hablar de lo que es mi producción, no de lo otro, porque cuando hacés ilustraciones específicas, sí generalmente estás buscando algo muy puntual, porque la producción tiene que ver con una comunicación muy clara, digamos. Pero tengo producción que es mía de ilustración o producción que es “obra”, y en esa producción justamente no busco… Busco que haya algo, digamos, me gustaría que la persona que la ve, de alguna manera reaccione, que le interpele la imagen, pero no una reacción específica… 

ELM: ¿Buscás una mirada reflexiva? 

RM: Sí, eso, jugar un poco con la subjetividad y ver qué te pasa con eso. Sí me gustaría que haya una reflexión.

ELM: De todas esas referencias de mundo que vos hacés públicas, ¿cuánto de intimidad poseen? ¿Cuánto de Rocío hay en esas imágenes?

RM: Un 100% y más (sonríe). Son re personales, sí, mis esculturas y todo es como muy, muy personal.   

ELM: ¿Vos cómo entendés el universo que te rodea y ese universo fantástico que surge en ese proceso creativo?

RM: El universo que me rodea sería la realidad. ¿Vos lo que querés decir es cómo paso de ese universo a la ficción?

ELM: No, no es el proceso digamos, cómo pasás de uno al otro, sino ¿cómo interpretás la realidad que vos vivís y esa realidad que está creada?

RM: Entonces, no sé si es la respuesta pero, de repente, a mí con el tema de las criaturas estas fantásticas, un poco me pasa que siento que estas criaturas deberían existir y no existen, las creo. O sea, es como que para mí existen, pero no, ¿viste que no son parte de la mitología? Yo casi nunca tomo la mitología guaraní, porque de alguna manera, no me llega, y creo que tiene que ver justamente con una creación de realidad diferente, que también se relaciona con consumir otras cosas de afuera. Por ejemplo, vos mirás las películas de Hayao Miyazaki, la mitología japonesa, mirás la mitología nórdica, los duendes, las hadas, y te decís ¿por qué acá no hay? Es un poco eso… 

Yo sé que el mundo tal cual es rico, pero me parece necesaria esa fantasía. Al margen de que mi fantasía no es siempre inocente y fantástica, porque siempre hay una referencia, muchas veces real, como mis criaturas tristes y todo lo que tiene que ver con lo que pasa en el mundo.

ELM: Bueno, justamente la pregunta que sigue es ¿qué tan reales son esos seres en tu vida? Viste que Carpentier dice que lo real maravilloso existe fuera de lo mitológico, porque existe, porque uno cree en eso, aunque sean seres fantásticos, aunque sean hechos maravillosos y que no se pueden comprobar con hechos objetivos.

RM: Sí, sí, totalmente. O sea, no es que existe como esa gente delirante que va a creer y te va a decir: “vos no lo viste”; es difícil explicarlo, pero están para mí. 

ELM: Claro, son reales para vos en tu universo ficcional. 

RM: Sí, sí.

ELM: Vos pensás el mundo desde el dibujo, ¿no? Ese es tu universo de significación.

RM: Claro. Sí. Yo no puedo pasar un puto día sin dibujar y de hacer cosas. Es mi lenguaje para comunicarme. Para vivir. 

ELM: Hay una obra que está en tu página y me remite mucho a vos que se llama Vivir con plenitud. Magazine de autocuidado.

RM: Sí, esa fue una obra pensada en 2020 para una muestra de ADA (Asociación de Dibujantes Argentinos) que se llamaba Raíces, y yo la convertí en un proyecto personal porque me parece que es una imagen que puede funcionar muy bien para editorial.

ELM: Sí, de hecho, lo que me llamó la atención es que esas raíces justamente no están en lo pies, sino que la raíz es mental, que salga de adentro, de la cabeza, del pensar…

RM: Sí, para mí es al revés, o sea, nuestras raíces están la cabeza, no están en los pies, al contrario. Yo las veo desde ahí.

ELM: Y, de toda tu producción, vos ¿cuál creés que mejor representaría tu pensamiento y tu filosofía de vida respecto al accionar humano? ¿Ténés alguna así que digas: bueno, “ésta soy yo y dice exactamente lo que pienso”?

RM: Destino inevitable es una obra que siempre me resuena. No sé si soy yo, pero esa idea de que la naturaleza está por sobre todo, te invade, lo orgánico de la vida. Esa obra la habíamos presentado en la muestra Síndrome de Estocolmo, en Neuquén. El paisaje se te mete por los poros. Yo recuerdo haber venido de chiquita a Misiones y el choque fue muy grande, de venir de un ambiente gris, apagado, todo el día encerrado, a llegar acá, a la selva, un lugar fantástico. Yo no sé si a alguien que nació acá le pasa. Es una decisión, pero también es algo que te atropella, se te mete en la cabeza.

Pero hay otra obra también -estas son dos que no están cargadas en la página-. La otra es Incertidumbre latente y habla mucho de mi personalidad. En principio fue un dibujo, pero es una obra que siempre me gustó mucho y la llevé a pintura en gran tamaño. Es una pintura apaisada, larga, donde hay unos pájaros llevando al gusano hacia el vacío, que no se sabe qué va a pasar… Y creo que eso compromete más un pensamiento mío con respecto a la incertidumbre de la vida. Eso de no saber qué pasará, si vas a volar, si no vas a volar, es como que la vida te pone siempre en esa situación. Y, es también, como la idea de vida fantástica, mágica y sueño que choca con la vida real: un choque entre lo que uno quiere y lo que uno es. 

ELM: Hay otra que también vi en tu página que es una secuencia narrativa, en blanco y negro. Se llama La llegada.

RM: Bueno, eso fue un intento de Tesis. Esa narración es el comienzo de una historia sobre mí. Hay un texto detrás… cuando uno hace narrativa muda generalmente hay un texto. Igual, en este caso no iba a ser muda, había un texto. 

ELM: Ah, claro, hay un hilo que se sigue allí. Hay una secuencia de alguien externo que llega con otra cabeza, se pone la de tucán y termina en un círculo unificado con todo el ambiente que lo rodea. Entonces, la lectura, es el reconocimiento del hábitat del cual sos parte…

RM: Para mí, ese círculo tiene que ver conmigo, no sólo con el contexto que obviamente está, sino con las otras cosas que me rodearon, como un Totoro, por ejemplo, o mi gato. En la web, en la bio, hay una más autobiográfica con mis objetos y personajes.

ELM: Claro, tu escritura es el dibujo, entonces ¿cómo podemos pensar desde el dibujo un posicionamiento?

RM: Sí, ese es mi lenguaje. Si la tesis fuera toda dibujada te la hago de acá a la China (se ríe). Es una forma de narrar y de hablar también. Imaginate que incluso, me pasaba en la facu, que empecé con una cosa y me fui corriendo a la ilustración porque tuve la necesidad de aprender herramientas para poder narrar o comunicar que son muchos más claras desde ahí. Hay un género que se llama libro álbum que tiene la característica ir reflexionando sobre un tema, interpelar, conversar. 

ELM: Como un ensayo… 

RM: Claro, puede ser, sí. Hay otras herramientas que las artes visuales -así como nos las enseñan- solas no logran, porque son de otros campos que interactúan con sus estructuras y nos ayudan a plantear otras formas de contar. Así, se enriquece mucho la mirada, la producción teórica y visual, sino es como manejar un pedacito de mundo particionado que, a veces, no alcanza. 

Valeria Darnet es Lic. en Artes Plásticas, Esp. en Crítica, Mg. en Economía de la Cultura y Doctoranda en Artes. Docente Investigadora FAyD, UNaM.

Webs de la artista: 

http://www.rociomikulic.com/ 

https://www.saicuma.org/users/roc%C3%ADo-mikulic

https://www.facebook.com/mikulicrocioilustracion/

DATOS DE LA OBRA:

Título: Destino inevitable.

Año: 2016

Técnicas: Bolígrafo, tinta estilográfica, acuarela y tierra sobre papel. 

Medidas: 29,70 x 42 cm.

1 Comentario

  • alicia segovia
    Nov, 2021 a 8:40 pm — Responder

    Muy buena la nota, como siempre Rocío Mikulic llena de magia.

Dejar un comentario